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Hilo: Historia: El Speedmaster en la luna - Foro General

  1. #41
    Avatar de santi
    santi está desconectado Legión de Honor Forera
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    Vayamos por orden:

    Si llegaron a la luna, con cualquier gran telescopio se puede ver el Rover lunar y el modulo que quedo en la Luna, al igual que los instrumentos de telemetría, os hablo del telescopio que tenemos en la Isla de la Palma, así que en plan Santo Tomas…lo siento pero hay unos cuantos “desechos” realizados por los humanos en la superficie de la Luna y se ven

    Mas : Fueron secretas las pruebas que se realizaron y sobre todo la compra inicial, debéis saber que NASA no era mas un organismo científico del gobierno USA, en absoluto con la relevancia y fama que mas tarde tomarían, os recomiendo ver “Elegidos para la gloria”, la NASA solo era un grupo de científicos excéntricos con muchas ideas y pocos medios, que luego el gobierno USA empezó a inyectar cuando la URSS les vence en varios momentos: El Sputnik 1 fue lanzado el 4 de octubre de 1957.
    El Sputnik 2 se lanzó un mes después, el 3 de noviembre de 1957, llevando a bordo al primer pasajero vivo, la pequeña perra Laika. Los planes de la misión no proporcionaban un regreso seguro de la nave espacial o su pasajero, haciendo de Laika la primera víctima del espacio.

    Mas Yuri Gagarin, primer hombre en el espacio…

    De hecho realmente la NASA se crea como efecto de la enorme velocidad a la que estaban ganando en la carrera espacial, los soviéticos a los Norte Americanos.

    En el espacio exterior, las condiciones son las mismas que en la Luna, ya que al no tener atmósfera, es igual de extremadamente duro estar en la Luna de paseo, que en el espacio.

    Albert, el reloj es simplemente un sistema de seguridad redundante, si fallaban los ( eran varios) relojes electrónicos de la nave, podían y debían usar el reloj manual de pulsera.

    Esas variaciones extremas que dieron lugar a esos adelantos y atrasos, por suerte no ocurrieron con el Apolo XIII, ya que a ellos SI les fallo toda la electrónica del modulo…para ser mas precisos tuvieron que desconectar parte del computador de vuelo, para no gastar las baterías del soporte vital, control de temperatura y oxigeno.

    Y así hasta le infinito y mas allá…

  2. #42
    QUEVEN está desconectado Forer@ Senior
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    Hola
    ¿Superaría el Speedmaster actual esas pruebas?

  3. #43
    Albert I está desconectado Milpostista
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    Estoy de acuerdo contigo, pero no puedo llegar a entender como dentro de los relojes que hacen la prueba, al reloj que tiene unas variaciones tan importantes. Cuando en el rolex solo tendrian que poner unas agujas de otro material y al Longines un cristal mas resistente

    Cita Iniciado por santi Ver mensaje
    Albert, el reloj es simplemente un sistema de seguridad redundante, si fallaban los ( eran varios) relojes electrónicos de la nave, podían y debían usar el reloj manual de pulsera.

    Esas variaciones extremas que dieron lugar a esos adelantos y atrasos, por suerte no ocurrieron con el Apolo XIII, ya que a ellos SI les fallo toda la electrónica del modulo…para ser mas precisos tuvieron que desconectar parte del computador de vuelo, para no gastar las baterías del soporte vital, control de temperatura y oxigeno.

    Y así hasta le infinito y mas allá…
    Albert

  4. #44
    Avatar de santi
    santi está desconectado Legión de Honor Forera
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    Cita Iniciado por Albert I Ver mensaje
    Estoy de acuerdo contigo, pero no puedo llegar a entender como dentro de los relojes que hacen la prueba, al reloj que tiene unas variaciones tan importantes. Cuando en el rolex solo tendrian que poner unas agujas de otro material y al Longines un cristal mas resistente
    El factor "suerte" existe y si encima el señor Murphy esta mirandonos fijamente...ya sabes, una mala noche en una mala posada

    Sinceramente en 2007 no se que reloj pasaria las pruebas, ademas casi seguro que seria un cuarzo o algo mas sofisticado todavia...

    Lo Ingenieros del foro podrian explicarlo mejor

    Un abrazo

  5. #45
    Avatar de Jesús
    Jesús está desconectado Gran Cruz al Mérito Forero
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    Los hay que alunizan... y los hay que alucinan

  6. #46
    Avatar de miguelote
    miguelote está desconectado SuperForer@
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    yo naci en el 1965 que voy a decir en la luna no se si ha estado el speedy pero cuando lo llevo puesto me siento bien.

    Hasta un reloj parado da dos veces al dia la hora exacta

  7. #47
    Avatar de santi
    santi está desconectado Legión de Honor Forera
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    Cita Iniciado por miguelote Ver mensaje
    yo naci en el 1965 que voy a decir en la luna no se si ha estado el speedy pero cuando lo llevo puesto me siento bien.


    Miguelote, otro compañero de promoción , yo tambien soy de 1965

  8. #48
    Avatar de santi
    santi está desconectado Legión de Honor Forera
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    Los hay que alunizan... y los hay que alucinan
    Curioso juego de palabras

    LUNA | TEORÍA DE UNA CONSPIRACIÓN

    ¿Alunizaje o alucinaje?




    El 20 de julio de 1969, Neil Armstrong, ante la mirada atónita de mil millones de telespectadores de todo el planeta, plantaba su pie izquierdo en la polvorienta superficie lunar. La luz solar, sin ninguna atmósfera que la atenuase, era muy brillante dando una iluminación perfecta a la escena. Se trataba del comienzo de una nueva era pero también el inicio de una guerra entre la NASA y un grupo no precisamente escaso de lunaescépticos.

    Son los que, 33 años después, piensan que todo fue un engaño, un sofisticado montaje destinado a cumplir a cualquier precio la promesa propagandística que, en su momento, realizara el malogrado presidente Kennedy: llegar a nuestro satélite antes de finalizar la década de los sesenta.

    Autores polémicos como Bill Kaysing, Ralph René o el cineasta Bart Winfield Sibrel afirman que los desembarcos lunares de las misiones Apolo fueron un fraude. Para ellos -y para un 11% de los norteamericanos según las encuestas realizadas por la NASA- Armstrong pudo dar su «pequeño paso para un hombre», no a medio millón de kilómetros de la Tierra, en las polvorientas llanuras del mar de la Tranquilidad, sino en otras llanuras, no menos polvorientas, que se encuentran a apenas 150 kilómetros de los carteles luminosos de Las Vegas, concretamente en unos estudios cinematográficos construidos en secreto en el desierto de Nevada.

    Esta semana salía a la luz que la agencia espacial había decidido encargar (y pagar 15.000 dólares) a James Oberg, ingeniero con gran prestigio como escritor de temática aeroespacial, la redacción de un libro que pusiera fin a la polémica. El padre de la idea, Roger Launius, antiguo director de la oficina de historia de la NASA, afirmaba que el libro no iría dirigido a los conspiranoicos, sino a los maestros, para que impidieran que se siga extendiendo la historia del fraude. Ante las críticas de quienes consideran insólito que a estas alturas la NASA necesite demostrar que el hombre llegó a la Luna, la agencia espacial ha dado marcha atrás.No así James Oberg, que piensa escribir el libro por su cuenta.

    Periódicamente la NASA ha tenido que salir al paso de las suspicacias de los norteamericanos que piensan que el alunizaje fue más bien un alucinaje, una alucinación. Las últimas de estas ocasiones fueron el 15 de febrero y 19 de marzo de 2001, cuando la Fox emitió el programa Conspiracy Theory: Did We Land on the Moon? (Teoría de la conspiración: ¿Hemos aterrizado en la Luna?), presentado por Mitch Pileggi, actor de la popular Expediente X. En él se denunciaba una amplia serie de incongruencias en la versión oficial de la conquista de nuestro satélite.

    Y es que no nos encontramos ante una leyenda urbana ni sus defensores son los típicos freaks de programa televisivo nocturno. Por el contrario, quienes han investigado este tema aportan argumentos de peso suficiente como para, al menos, abrir el resquicio de una duda razonable.

    Ya en los 70 se empezó a especular con que los graves inconvenientes técnicos sufridos en la misión del Apolo I (se incendió en la cuenta regresiva previa al despegue matando a sus tripulantes) habrían sido imposibles de solucionar en solo dos años.

    Por otro lado, la situación política y social de EEUU entonces hace perfectamente verosímil que, en caso de que limitaciones tecnológicas no hubieran permitido la llegada a la Luna en la fecha prometida, se escenificara un montaje para evitar el bochorno internacional. No hay que olvidar que la carrera espacial era uno de los más grandes escaparates propagandísticos de la Guerra Fría, un multimillonario spot publicitario de la grandeza y poderío estadounidense.

    Hasta aquel momento, los soviéticos tenían una innegable superioridad frente a EEUU en materia de misiones tripuladas: los primeros en poner un satélite artificial en órbita, en llevar a cabo un vuelo tripulado o la primera maniobra de acoplamiento de dos naves espaciales. Llegar a la Luna serviría para disipar las dudas sobre la inferioridad de la tecnología estadounidense de cohetes, la misma que utilizaban los misiles que formaban la columna vertebral del arsenal nuclear de EEUU.

    Además, el alunizaje de 1969 se produce en el momento más sangriento de la Guerra de Vietnam y constituía una distracción muy conveniente para los ciudadanos de un país estremecido por los más de 50.000 jóvenes muertos en una contienda cuyas razones y propósito no terminaban de entender.

    Fracasar en el intento habría constituido un problema de primer orden al que habría tenido que enfrentarse el presidente Richard Nixon, alias Dick el trapacero. Apelativo que se ganó gracias al escándalo Watergate, que destapó ante la opinión pública su condición de rey indiscutible del encubrimiento, las cintas confidenciales y los trucos sucios. No cuesta demasiado trabajo imaginarse a Nixon respaldando el fraude. Si se trata de aportar pruebas concretas, los escépticos sacan de sus cajones decenas de fotografías oficialmente tomadas por los astronautas en la superficie de nuestro satélite que presentan cierto número de interesantes anomalías. David Percy, prestigioso fotógrafo británico y miembro de la Royal Photographic Society declaraba ante las cámaras de la Fox: «Las fotografías del Apolo fueron falsificadas. Muchas están llenas de inconsistencias ».

    SIN ESTRELLAS
    La más curiosa de ellas es la que destaca Maria Blyzinky, directora de astronomía del Observatorio de Greenwich (Londres). A falta de una atmósfera que entorpezca el paso de la luz, en la Luna las estrellas deberían ser totalmente visibles. Pues bien, en las imágenes tomadas por los astronautas no aparece una sola estrella. En todas las instantáneas el firmamento presenta un profundo e invariable color negro.

    Resulta raro que, dadas las inmejorables condiciones de observación, la gran calidad de la cámara Hasselblad con la que estaban equipados y la sensibilidad de la película utilizada -una Ektachrome de 160 ASA-, a ninguno de los astronautas se le ocurriese hacer una instantánea con un tiempo de exposición suficiente como para recoger ese firmamento único. Tal vez se debiera a que, de todos los elementos susceptibles de falsificación a la hora de construir un decorado que simulase el paisaje lunar, el cielo es precisamente el único imposible de reproducir sin levantar las sospechas de un astrónomo.

    Diversos analistas han señalado multitud de fallos en varias imágenes: diferencias imposibles entre fotografías y filmaciones; sombras que en en lugar de ser paralelas a los objetos, como sucedería si la fuente de iluminación fuera el Sol, trazan líneas divergentes, como si el foco de luz estuviera mucho más cercano; encuadres dignos de un fotógrafo profesional y no de un astronauta que lleva la cámara fijada a la altura del pecho de su traje espacial...

    Demasiadas incógnitas como para no atreverse a preguntar a los protagonistas de la historia. El pasado 21 de septiembre, el astronauta Edwin Buzz Aldrin, segundo hombre en pisar la Luna, resultó absuelto en los tribunales de un cargo de agresión contra un teórico de la conspiración que le retó de improviso a que jurara ante una Biblia que llevaba a tal efecto que realmente estuvo en la Luna en 1969. El veterano tripulante del Apolo XI, de 72 años de edad, declaró a las autoridades que actuó en legítima defensa cuando golpeó a Bart Winfield Sibrel, de 37 años, a la salida de un hotel de Beverly Hills.

    Sibrel es la figura más destacada de la segunda generación de apoloescépticos. Con un dilatado currículo como realizador, que incluye trabajos para la NBC, CNN o Discovery Channel, ha producido reportajes televisivos y un documental en los que expone diversas pruebas y testimonios que ilustrarían el truco lunar. Ahora rueda una nueva película sobre este tema y es precisamente esta producción la causa de su enfrentamiento con Aldrin, que fue filmado por un cámara.

    Este incidente hay que enmarcarlo en el código de silencio que rige entre los astronautas del proyecto Apolo. Collins, calla, y Neil Armstrong, presuntamente el primero en pisar la Luna, se niega a conceder entrevistas: «No me hagan ninguna pregunta y yo no les diré ninguna mentira», dijo en una ocasión.

    Y frente a ellos, reputados escépticos como Bill Kaysing. Este californiano de pelo cano trabajó como jefe de publicaciones técnicas para la sección de investigación y desarrollo de Rocketdyne, contratista de los motores del proyecto Apolo. Ya entonces empezó a sospechar que el trabajo que se desarrollaba en su empresa poco tenía que ver con la Luna. Tras años de trabajo publicó, pagado de su propio bolsillo, Nunca fuimos a la Luna, el libro donde denuncia los alunizajes falsos, las fotografías retocadas, las presuntas rocas lunares que jamás han salido de la Tierra y los astronautas programados psicológicamente para mantener una impostura tan perfecta que ellos mismos se la creen. Por no hablar de cómo ciertos medios de comunicación fueron partícipes y encubridores de todo ello, empezando por Walter Cronkite, el hombre que narró para los estadounidenses el histórico momento.

    MENTIRAS DE LA URSS
    Llegados a este punto ya no nos extraña comprobar que la Unión Soviética mintiera reiteradamente sobre su carrera espacial.El 12 de abril de 2001, aniversario de la fecha en que fue enviado el primer hombre al espacio, el diario ruso Pravda sorprendía al mundo con la revelación de que Yuri Gagarin no fue el primero.En 1957, 1958 y 1959 tres pilotos soviéticos murieron en varias tentativas. La guerra propagandística entre ambas superpotencias hizo inviable que los rusos confesaran los trágicos fracasos.

    Durante décadas la propaganda soviética vendió la historia de la perrita Laika orbitando alrededor de nuestro planeta durante una semana y siendo fuente de valiosos datos que contribuirían a hacer más seguras las expediciones tripuladas por humanos.Hoy sabemos que Laika falleció apenas siete horas después del despegue, víctima de un ataque al corazón provocado por el pánico.Una muerte muy poco apropiada para el triunfalismo que requería la propaganda de la Guerra Fría, por lo que la verdad fue sutilmente manipulada y no se ha conocido hasta muy recientemente.

    ¿Recurrieron los norteamericanos a tácticas similares? Es casi seguro que sí. Puede que la NASA, al igual que los soviéticos en su día, desvirtuase la verdad en aras de ocultar las miserias de su programa espacial. Puede que dentro de unos años tengamos la respuesta definitiva a la cuestión de si el hombre fue o no a la Luna en aquella fecha. Una compañía privada, Transorbital, tiene previsto el lanzamiento de un satélite en órbita alrededor de nuestro satélite, equipado con una cámara lo suficientemente potente como para fotografiar los restos de las misiones Apolo sobre la superficie lunar. Tal vez entonces los más suspicaces acepten por fin que los humanos alcanzaron la Luna, para tranquilidad de la NASA.

    Santiago Camacho es periodista y autor de Las 20 grandes conspiraciones de la Historia, que será publicado en enero por La Esfera de los Libros.


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    YO LOS VI DESDE FRESNEDILLAS
    EL EX DIRECTOR de la NASA en España, Luis Ruiz de Gopegui, niega que hubiera truco en la llegada del hombre a la Luna

    Desde que el hombre puso sus pies en la Luna siempre ha habido incrédulos. ¡Si no lo veo no lo creo! Contra esta actitud es difícil luchar. Pero recientemente se ha reavivado la absurda polémica con motivo de que la NASA fuera a tomar cartas en el asunto. Tuve la suerte de ser testigo de aquel gran acontecimiento, y algo puedo decir. El viaje de una nave espacial es un acto público y no, como creen algunos ingenuos, un experimento secreto que se realiza en un laboratorio clandestino. Cuando una nave tripulada viaja por el espacio exterior está siempre en contacto radioeléctrico con varias estaciones de seguimiento en tierra, que la conducen hacia su destino, analizan todos sus datos de telemedida y le envían las órdenes para que realice muchas operaciones que no son efectuadas por los astronautas que la tripulan. En el caso de las Apolo, las estaciones principales de seguimiento estaban en California, Australia y España (Fresnedillas, cerca de Madrid). Cada una cubría ocho de las 24 horas del día, medían continuamente la posición de la nave, su velocidad y comprobaban que seguía la órbita correcta. Los datos no eran secretos, todo lo contrario, se daban a los medios de comunicación para que los pormenores de aquellos viajes memorables fueran de domino público. En Fresnedillas había 40 o 50 periodistas que disponían de estos datos casi al instante. Lo realmente importante es que los seguimientos de las naves se podían hacer desde cualquier radiotelescopio bien dotado aunque no perteneciera a la NASA.Los rusos, por ejemplo, seguían a las naves americanas para conocer lo mejor posible sus objetivos. También desde otros lugares, Alemania o el Reino Unido, se siguieron estos vuelos. Nadie dudó de que las Apolo llegaran a la Luna. Si todo hubiera sido una farsa, los soviéticos, enzarzados en una tremenda pugna con los americanos por ver quién llegaba primero, hubieran puesto el grito en el cielo y lo habrían denunciado. Un detalle más. El 13 de julio de 1969, tres días antes de que partiera el Apolo XI, los soviéticos enviaron la sonda no tripulada Luna 15. Pretendían, al parecer, recoger pequeñas rocas y traerlas a la Tierra antes que los astronautas del Apolo. Algunos radiotelescopios de otros países pudieron comprobar cómo esa sonda llegó al satélite y consta en todas partes que hubo conversaciones a alto nivel entre soviéticos y americanos para evitar interferencias radioeléctricas entre ambas naves o incluso un posible choque. Por un fallo técnico, la sonda soviética se estrelló contra la superficie de la Luna unas horas después de que Armstrong la pisara.

    Es curioso comprobar cómo los intoxicadores profesionales consagran muchas páginas a polemizar sobre falsas anomalías en alguna de las fotografías publicadas por la NASA, indicando, por ejemplo, que en el cielo negro que aparece no se ven las estrellas, cuando es más que evidente que dada la altísima iluminación que hay en la Luna consecuencia de no tener atmósfera, las fotos deben tomarse con el diafragma muy cerrado, por lo que una estrella lejana no impresiona la película. Sin embargo estos profesionales de la desinformación no dedican ni un solo renglón a explicar si es cierto que la nave Apolo XI no fue a la Luna dónde estuvo desde que despegó de Cabo Kennedy ante muchos miles de espectadores hasta que cayó en el Océano Pacífico siete días después.

    Luis Ruiz de Gopegui dirigió la estación española encargada de seguir el alunizaje del Apolo XI

  9. #49
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    papageno está desconectado Forer@ Senior
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    ¿Harían las pruebas con uno como éste mío? Yo creo que aún las pasaría. Ya veis como está. Cualquier día de estos le cambiaré el bisel.


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