Pues la mía fue así. Ya me gustaban los relojes pero los Casios crono alarmas y demás. Aunque el primero fue un Justina de cuerda y luego un Texas Instruments digital con unas ranuras para la alarma. Esto en los 80. Y cuando me regalaron un Lotus con muchas cosas (hablo de 1994) pensé que era la bomba. Pero he aquí que a quince días de licenciarme de la mili ví a un compañero nuevo con un Swatch de plástico de colores y se lo pedí. Era automático y quedé impresionado y embobado con lo que veía dentro. Esa especie de cuchilla balanceándose de aquí para allá como en una historieta del Capitán Trueno Ese fue el germen que quedó adormecido hasta hace unos seis años. El resto como a todos.
Sánchez