El mío fue comprado en México, mi tío vivía allí. Le pegaron un tiro en la nuca, pero siguió vivo. Perdió la visión de la parte inferior de los ojos, y poco a poco iba perdiendo la superior también. Cuando ya no veía la hora nos dió dos relojes que tenía, un Seiko de oro a mi padre, que nos lo robaron, y el Omega a mí.