Las librerías me fascinan, si paso ante una y dispongo de tiempo difícilmente me resisto a mis instintos, entro y dejo que la vista vague entre las mesas. A menudo la mirada cae sobre obras que ya he leído, y por un instante su recuerdo se cruza fugaz en mi memoria. En otros casos veo autores a los que conozco e intento adivinar si venden mucho en esa librería,… en ocasiones encuentro aquel libro el título del cual llevo anotado en la lista de pendientes,… en otras, simplemente descubro en mis manos el que puede ser una buena compañía,…

Tengo libros de relojes, claro, y tengo libros de relojería, pero nunca, hasta hoy, se habían cruzado literatura y relojes. Hasta hoy, decía, cuando sobre la mesa de las novedades he distinguido un volante, una rueda de pilares,… y he intuido que el papel de los relojes en ese libro puede ser relevante,…



He vivido en un tiempo y un lugar en los que todo el mundo se exime sin reato de cumplir la ley, no sólo el hampón. Cualquiera -por ejemplo un tecnócrata rico y aficionado a la relojería-, llegado el momento, llegada la necesidad, encontrará razones para considerar que la ley no se le aplica y procederá en consecuencia.
Me gustaría un lector cómplice del texto y de la historia. Corre el riesgo, eso sí, de convertirse en el cómplice de un asesinato.
...leo en la contraportada. ¿Entendéis que no me he podido resistir?...