Es que reconozco que con mi mujer he tenido mucha suerte y no solo porque entiende mi afición por los relojes.
Eso sí, a ella también le cae alguno de vez en cuando. Este año le regalé otra cosa pero ya se encargó ella de requisar un Movado que "tu ya no te pones porque te queda pequeña la correa, ¿verdad cariño?"