Cuidado con el aperitivo: se puede dar positivo después de tomar un par de cervezas.

Pese a los esfuerzos de concienciación realizados en nuestro país, todavía un 52% de los conductores españoles ignora que la ingestión de dos cervezas es suficiente para arrojar un resultado positivo en un control de alcoholemia, según un estudio demoscópico realizado por Creed España. Sin embargo, casi idéntico porcentaje de conductores cree que el nivel de alcoholemia para conducir debería establecerse en cero. Esta paradoja demuestra la escasa percepción sobre el riesgo de ingesta de alcohol cuando se trata de una bebida tan popular y consumida en verano como es la cerveza.

Además, de acuerdo con los datos de defensa de expedientes de Dvuelta, empresa dedicada a la defensa de los conductores, cuatro de cada diez denuncias por positivos en alcoholemia fueron debidas a la ingesta de bebidas de baja graduación, resultando mayoritaria la cerveza de entre todas ellas. Los conductores denunciados afirmaron no tener conciencia de que “unas cervezas” fueran suficientes para dar positivo en el control. Sin embargo, según el estudio mencionado, casi el 70% tiene una noción perfectamente clara y concisa de la influencia en el nivel de alcohol en sangre de los licores de alta graduación. Además, según el mismo estudio, un 69% de los conductores ignora que la llamada “Cerveza Sin” contiene hasta un 1% de alcohol, por la confusión de su denominación, frente a las denominadas “Cervezas 0,0”, cuyo contenido en alcohol es nulo.

Esfuerzo de concienciación

Esta realidad (así como el dato difundido por la DGT de que el 30% de los muertos en accidente presentaban alcohol en sangre) obliga a que se redoblen los esfuerzos de las administraciones competentes en la concienciación y en la información sobre las bebidas de poca graduación alcohólica; además, se hace necesario revisar la reglamentación que permite la venta de bebidas alcohólicas en las gasolineras y estaciones de servicio. Se da la paradoja de que para la DGT exista un nivel tolerable de alcohol con el que se puede conducir (quizás para satisfacer a la industria, o para no incurrir en decisiones que puedan ser impopulares), mientras que en sus campañas pide que no se beba nada. ¿En qué quedamos?

Además, pese a que la asociación de alcohol y conducción sigue siendo una de las principales lacras en la siniestralidad en nuestras carreteras, una de las principales medidas de ahorro impuestas a la Agrupación de Tráfico ha sido la reducción de controles de alcoholemia.

Los españoles, los más bebedores

Los españoles se encuentran entre los ciudadanos de la Unión Europea que abusan del alcohol con más frecuencia. El 34% confiesa beber por encima del umbral del consumo excesivo, frente al 29% de la media comunitaria, según desveló una encuesta del Eurobarómetro. Según dicha encuesta los conductores españoles tienden a minimizar los riesgos del alcohol al volante. Así, aunque la mayoría de los encuestados considera que es peligroso conducir tras haber bebido, el 24% (diez puntos más que la media europea) confiesa que conduciría dos horas después de haber tomado una cantidad significativa de alcohol.