Publicado en LA VANGUARDIA

Francis Albert Sinatra lo tuvo todo a lo largo de una dilatada carrera artística en la que recibió multitud de premios y homenajes. Así lo avalan sus más de 1.300 canciones grabadas, su intervención en medio centenar de películas, su Oscar por su papel en la película De Aquí a la Eternidad, sus diez Grammy y la Medalla de la Libertad del gobierno de Estados Unidos.

Dueño de una voz que lo convirtió en una de las figuras más importantes de la música del siglo XX, con interpretaciones de canciones tan míticas como My Way, New York, New York o Strangers in the night, su rotundo éxito y popularidad son la cara más amable de una personalidad de fuerte carácter, que en ocasiones rozaba la violencia, de espíritu vividor, mujeriego y con amistades vinculadas a la mafia. Con motivo de la conmemoración del centenario de su nacimiento repasaremos algunos de los aspectos más ocultos del ‘viejo de los ojos azules’.
Icono americano
El hombre que fue apodado ‘La Voz’ nació el 12 de diciembre de 1915 en Hoboken, Nueva Jersey, hijo único de una familia de clase media de origen italiano. Durante su infancia y adolescencia fue bastante pandillero, los estudios no eran lo suyo y se volcó en el boxeo, el atletismo y la natación, además de crecer en él una afición por la música que lo llevó a actuar en la taberna de su padre cuando tenía entre 9 y 10 años. Lo que hacía por pasar el rato le sirvió para darse cuenta de su virtud. “Un día me dieron diez centavos y me dije: ‘Frank, esto es lo tuyo”, aseguró en una entrevista. Su elección profesional fue una sorpresa para sus padres, que deseaban que su vástago estudiara ingeniería civil.

Sinatra en una de sus grabaciones en la radio
Su admiración por Bing Crosby le empujó a presentarse en el concurso radiofónico Major Bowes Amateur Hour, que le ayudó a comenzar su carrera artística. A nivel técnico se caracterizó por su cuidada precisión en el fraseo y su dominio del control de la respiración, así como su capacidad interpretativa a la hora de agarrar el micro y ponerse a cantar. Los inicios no fueron fáciles pero siempre contó con el apoyo de su primera mujer, Nancy Barbato, con la que se casó a los 24 años y tuvo tres hijos en común.
La década de los cuarenta y los cincuenta marcaron la consagración de Frankie, que era aclamado por las fans y se convirtió en todo un fenómeno de masas, al mismo tiempo que despegaba su carrera cinematográfica. Sinatra era un tipo atractivo y sabía cómo explotar su imagen para triunfar y acabar consagrándose como el mayor intérprete de la música popular estadounidense. De voz rica en matices, próxima al bajo-barítono, Sinatra fue el primer cantante que utilizó de manera consciente los medios de amplificación del sonido para situar su voz por encima del sonido de la orquesta.
Conexiones con la mafia
En los inicios de su carrera, Frank Sinatra tenía el talento y la voz necesarias para alcanzar la fama, pero quizás estos ingredientes no le hubieran reportado la gloria si no hubiese contado desde un principio con el apoyo de amigos de dudosa reputación.
La familia de Sinatra provenía de un pueblo siciliano de donde también era originario Charles ‘Lucky’ Luciano, el padre del crimen organizado y cerebro del tráfico de heroína. Su amistad con Sinatra se gestó cuando el cantante fue invitado a una reunión en La Habana, un evento al que asistieron los principales integrantes de la Cosa Nostra, la élite de la delincuencia de los años cuarenta. Otro conocido del artista fue Salvatore Giancana, alias el ‘Momo’, jefe de la mafia de Chicago. Sinatra cantó en varios clubes nocturnos de este criminal cuando nadie le contrataba y ambos mantuvieron una relación que fue más allá de los negocios.

Sinatra junto a varios capos de la mafia como Tommy 'Fatso' Marson, Don Carlo Gambino y Jimmy Fratianno
Judith Campbell, una atractiva morena amiga y amante de Sinatra, se convirtió también en la amante de ‘Momo’ y al mismo tiempo de John Fitgerald Kennedy. Se cree que Campbell era la mensajera entre el delincuente y el presidente. Antes de que J.F.K fuera asesinado, el FBI ya le seguía la pista a Judith Campbell. En parte, por sus visitas a la Casa Blanca, pero fundamentalmente por su relación con Sam Giancana, con quien se dejaba ver en restaurantes, fiestas y hoteles, rodeada del círculo del hampa.
Sinatra incluso hizo de intermediario para que Giancana ayudara a conseguir votos para que J.F.K. fuera elegido presidente de EE.UU y algunos medios apuntan a que también fue ‘Momo’ el autor intelectual de su asesinato. Y es que cuando Kennedy llegó a la Casa Blanca olvidó todo lo que el capo había realizado por su carrera y nombró a su hermano Bobby Fiscal General con la única premisa de terminar de raíz con el crimen organizado.
El solo hecho de que a Sinatra le relacionaran con la mafia le hacía perder la cabeza. Una de las personas que vivió en carne propia sus violentos ataques de ira fue Mario Puzo, al que Sinatra acusó de proxeneta cuando se cruzaron en una cafetería. Cuenta la leyenda que el artista sirvió de inspiración para crear a Johnny Fontane, el personaje de El Padrino que cantaba en la boda de Connie, la hija de Vito Corleone. Es inevitable pensar que Frank sirvió de inspiración a Puzo para crear a este hombre que consigue el papel de sus sueños en una película gracias a una sádica extorsión perpetrada por don Vito. Ambos comenzaron como cantantes en una gran banda y se convirtieron en solistas. En el caso de Fontane (Al Martino) con la ayuda del personaje interpretado por Marlon Brando; en el de Sinatra, se comenta que consiguió interpretar a Angelo Maggio en De aquí a la eternidad, por el que logró el Oscar al mejor actor de reparto, por su relación con la mafia.

Pese a sus evidentes relaciones con capos del hampa, a Sinatra nunca se le pudo conectar con operaciones ilícitas. Eso sí, el FBI siempre le tuvo en el punto de mira. Son más de mil las páginas de los archivos secretos del FBI desclasificados dedicados a la cara oculta de ‘La Voz’. En ellas se afirma que Sinatra tuvo contactos con el gánster Lucky Luciano, quién respaldó su carrera en la sombra y con Willie Moretti, un conocido extorsionador con gran influencia en los despachos de los principales productores de la meca del cine.
En esos documentos también se refleja que en 1971 Sinatra fue acusado de participar junto a destacados miembros de la Cosa Nostra en un asunto de extorsión. Recientemente, Juan Pablo Escobar, hijo del capo de las drogas Pablo Escobar, ha afirmado que su padre era socio de Frank Sinatra en negocios del narcotráfico establecidos en Miami (EE.UU.) y que era mejor distribuyendo drogas que cantando, según se desprende de la entrevista concedida en Brasil al diario O Estado. En 2009, Roberto Escobar, hermano del narcotraficante, ya escribió un libro en el que hablaba de algún encuentro de su familia con Sinatra en Las Vegas.
Mujeriego y juerguista
Sinatra era un vividor nato, un hombre que detestaba estar solo, que coleccionaba coches de lujo y que estuvo siempre rodeado de bellas mujeres. Tenía un grupo de amigos artistas, el célebre ‘Rat Pack’, con el que organizaba desenfrenadas fiestas y orgías en Las Vegas, siempre acompañadas de mucho alcohol, drogas y prostitutas. Algunas de ellas llegaban a durar cuatro días y cuatro noches ininterrumpidas. “El alcohol puede ser el peor enemigo del hombre, pero la Biblia dice que ames a tu enemigo”, llegó a decir el artista.
Estuvo casado en cuatro ocasiones y coleccionó una lista de amantes que incluyen a Marilyn Monroe, Lana Turner, Kim Novak, Judy Garland o a la mismísima Raffaella Carrá. Sin embargo su historia de amor con Ava Gardner es de las que le dejó una huella imborrable.
Dicen que se enamoró del ‘animal más bello del mundo’, como era conocida la actriz, al verla en la portada de una revista. El legendario actor y cantante tenía tanta confianza en sí mismo que dijo a sus amigos que un día se casaría con ella. Lo hizo el 7 de noviembre de 1951, pero antes de que pasaran por el altar, su relación ya había llenado las páginas de la prensa del corazón. Se vieron por primera vez en una fiesta en 1949 y lo suyo fue un auténtico flechazo. Por aquel entonces Sinatra estaba casado con Nancy, así que se veían a escondidas. Los paparazzi descubrieron que estaban juntos y divulgaron la noticia a los cuatro vientos.
El adulterio de Sinatra fue considerado como una simple travesura, pero a Gardner la acusaron de ‘destroza-hogares’ y recibió numerosas cartas amenazantes. La actriz se asustó tanto que aprovechó que rodaba en Tossa de Mar Pandora y el holandés errante para alejarse de Hollywood y distanciarse de Sinatra sustituyéndolo por su partenaire en la película, Mario Cabré. El romance entre la bella intérprete y el torero español encendió la ira de ‘La Voz’, preso de un frenético ataque de celos. Precisamente, los celos y las rivalidades entre ellos, siempre combinados con alcohol de por medio, solían llegar hasta tales extremos que Sinatra simuló suicidios en más de una ocasión.

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Ava y Frank estuvieron casados seis años, aunque solo vivieron bajo el mismo techo dos. Se amaban apasionadamente, pero tenían un carácter tan fuerte que discutían demasiado a menudo. Finalmente se divorciaron en 1957 y Sinatra quedó profundamente traumatizado. Tras unos años frecuentando diversas compañías femeninas, Sinatra contrajo matrimonio en 1966 con Mia Farrow, de solo 19 años de edad. Su unión como pareja duró solo dos años, aunque mantuvieron posteriormente una gran amistad. De hecho, cuando Woody Allen dejó a Mia por su hija adoptiva Soon-Yi, Sinatra se ofreció para que unos amigos le rompieran las piernas al cineasta neoyorquino; una propuesta que la actriz declinó.
Homenaje en el Empire State
Su última esposa fue Barbara, viuda de Zeppo Marx, con la que estuvo casado desde 1976 hasta el día en que se apagó la voz del cantante, el 14 de mayo de 1998, víctima de un ataque al corazón. Tenía 82 años.
El Empire State, rascacielos de la ciudad que el artista inmortalizó en su mítica New York, New York iluminó entonces su cúspide con luces azules en homenaje al color de sus ojos. Este sábado, coincidiendo con el que habría sido su cumpleaños número cien, se celebrará una gala especial en Hoboken y al caer la noche el Empire State se vestirá otra vez de azul.
Sinatra vivió a su manera y representó el estilo de vida de toda una época. Aseguró que Michael Jackson era el único cantante masculino mejor que él y propagó que “para tener éxito hay que tener amigos; pero para mantener mucho éxito hay que tener muchos amigos”. Sinatra los tuvo, sin lugar a dudas, en medio de un entorno de fiesta, pajaritas negras, mujeres, mucho alcohol y canciones eternas.