.... Y resultó que era el último día que abría...
No tuve la dicha de conocer a Pedro que andaba en otros menesteres en la trastienda.
Bueno, me acerqué por allí porque, después de un año pasando cada mañana con mi hijo camino de la guardería, no sabía que esa preciosa tienda estaba allí... en fin, soy un descerebrado.
Y a lo que vamos, fuí para dejar en la enfermería el reloj de mi padre, que lleva como 15 años sin funcionar después de la intervención de un manazas. Como no me lo han cogido, regresaré en septiembre para que lo ponga en órden.
Estas son fotos (horribles) del "ahora", ya pondré las del después cuando llegue el momento.