Página 8 de 9 PrimerPrimer 123456789 ÚltimoÚltimo
Resultados 71 al 80 de 81

Hilo: Segundo concurso de relato corto de Relojes Especiales - Foro General

  1. #71
    Avatar de larry
    larry está desconectado Forer@
    Fecha de ingreso
    10-sep-2007
    Ubicación
    Dónde nacen los sueños :)
    Mensajes
    144

    Predeterminado Los muros de tu fortaleza...

    Fascinado miro el escaparate, detrás del cristal impolutos relojes esperan que alguien se atreva a regalarles la vida que no tienen y sobre todo esperando para regalar la vida que ellas saben dar.

    La decisión de entrar en esa tienda, la entrada de un incierto camino, la quesada pachanga con los amigos y sus bicis, el descolgar la “oxidado” reloj de su caja para darle unas vueltecitas….…..todo esto puede ser un fascinante primer paso y seguro que no fácil, nadie te puede decir que lo es, porque primero hay que atravesar el muro.

    Resulta curioso como es el devenir de lo inesperado en nuestra vida, nos empeñamos en blindar nuestras percepciones contra la adversidad exterior, aun sabiendo que dejaremos fuera cosas maravillosas. Pero todo tiene un límite y una resistencia, ese fatídico momento llegará y cuando se derrumben los muros de tu fortaleza, es cuando estarás realmente perdido. Te has pasado demasiado tiempo aislado sin saber el valor real de tu coraje y eso se paga.

    Desolado contemplo los restos derruidos de lo que un día fueron muros, derrotado por percibir mi personalidad, hasta ahora resguardecida, como una impoluta hoja en blanco, perfecta e inmaculada pero sencillamente vacía sin nada escrito, con el agravante añadido de que cada envite inesperado del destino hace un pliegue y así la hoja es cada vez un poco más pequeña, cada nueva adversidad significará que la hoja tendrá un nuevo pliegue y será más reducida y así una y otra vez.

    Pero estas líneas no son réquiem postrero ni lamento desgarrado del condenado, estas líneas aspiran a retumbar en el aire como el olifante de Roldan pidiendo desesperada ayuda en Ronces valles, estas líneas no podrán evitar los altos muros de tu fortaleza, ni que esa hoja de la personalidad quizás sea impoluta e inmaculada con los reiterados pliegues que seguro nos regalará la adversidad, pero quizás estas líneas puedan de alguna manera conseguir que dejes alguna puerta abierta entre los muros y respecto a los inevitables pliegues…….sabrías hacer una pajarita….?

    Si tu lectura ha llegado hasta aquí, ese era mi cometido y por satisfecho me doy, ahora tu tendrás la opción de pasar del post o sencillamente detenerte unos segundos y esbozar una tímida sonrisa…..y construir la mejor de las puertas para cualquier muro por alto, ancho e infranqueable que sea, porque seguro que detrás de esa puerta hay un estupendo camino para recorrer.

  2. #72
    Avatar de cadiz
    cadiz está desconectado Legión de Honor Forera
    Fecha de ingreso
    18-oct-2005
    Ubicación
    trabajando
    Mensajes
    8,722

    Predeterminado

    Reflejos de un reloj :

    Ella miro al viento, a los pájaros, al sol, a ninguna parte. No era capaz de buscar su mirada, sabía que lloraba. El buscaba cara, un suspiro un atisbo de esperanza, pero… no lo encontraba. Atrás quedaron las tardes sin minutos, los días sin horas, los momentos sin segundos. Al poco de comenzar su relación, él prometió que mientras estuvieran juntos, no haría caso al reloj. Y lo cumplió. Cada noche al llegar a casa, dejaba el reloj en el despacho y cerraba la puerta, quería hacer de su compañía una eternidad. Pero en la guerra del tiempo sólo hay un ganador, es él amo de nuestras vidas, y sólo el consiguió borrar de ella esas hermosas reminiscencias.
    ¿Como podía eliminar los recuerdos de esa compra conjunta en su primer viaje? Un par de Hamiltons, uno para ella otro para él. Cientos de relojes han pasado por sus manos, pero ninguno como ese, más lujosos, más baratos, la melodía de sus tic tac, sonaba a la canción del primer baile.
    Cada vez que abría la cajita de los relojes, ÉL, asomaba su esfera, esfera que guardaba el destello de sus verdes ojos, su correa, la aterciopelada piel de ella….
    Nada volverá a ser lo de antes, todo paso, ya sólo son recuerdos en un reloj, reloj de unos recuerdos…

  3. #73
    Avatar de cadiz
    cadiz está desconectado Legión de Honor Forera
    Fecha de ingreso
    18-oct-2005
    Ubicación
    trabajando
    Mensajes
    8,722

    Predeterminado Reflejos de un reloj

    Ella miro al viento, a los pájaros, al sol, a ninguna parte. No era capaz de buscar su mirada, sabía que lloraba. El buscaba cara, un suspiro un atisbo de esperanza, pero… no lo encontraba. Atrás quedaron las tardes sin minutos, los días sin horas, los momentos sin segundos. Al poco de comenzar su relación, él prometió que mientras estuvieran juntos, no haría caso al reloj. Y lo cumplió. Cada noche al llegar a casa, dejaba el reloj en el despacho y cerraba la puerta, quería hacer de su compañía una eternidad. Pero en la guerra del tiempo sólo hay un ganador, es él amo de nuestras vidas, y sólo el consiguió borrar de ella esas hermosas reminiscencias.
    ¿Como podía eliminar los recuerdos de esa compra conjunta en su primer viaje? Un par de Hamiltons, uno para ella otro para él. Cientos de relojes han pasado por sus manos, pero ninguno como ese, más lujosos, más baratos, la melodía de sus tic tac, sonaba a la canción del primer baile.
    Cada vez que abría la cajita de los relojes, ÉL, asomaba su esfera, esfera que guardaba el destello de sus verdes ojos, su correa, la aterciopelada piel de ella….
    Nada volverá a ser lo de antes, todo paso, ya sólo son recuerdos en un reloj, reloj de unos recuerdos…

  4. #74
    Avatar de Autis
    Autis está desconectado Forer@
    Fecha de ingreso
    18-oct-2005
    Ubicación
    Gandia (Valencia)
    Mensajes
    124

    Predeterminado El Regalo Imperfecto

    Siempre que escucho ese estribillo de Sabina "... Era un noche cualquiera, puede ser que fuera trece ..." no puedo evitar rememorar ese día, en el que cumplí 18 años, momento en el que te crees todopoderoso ante la vida, y que tus únicas metas son ligar con la tía más buena del instituto, y probablemente convertirte en jugador profesional de fútbol.

    Ese día, me levanté como cualquier otra mañana, fui felicitado por mis padres y mis hermanos, y sin más me fuí a clase, a mi regreso, hubo una comida familiar, acompañada de su tarta, y algún que otro regalo, que no logro recordar, pero si uno que llegó por correo, era de mi abuelo, lo abrí sumamente ilusionado, y dentro había una preciosa caja, y dentro una de las grandes aficiones de él, un reloj usado, ponía ROLEX, y pude comprobar que tenía un problema, para que funcionara, tenía que llevarlo puesto, y moverlo, sino al cabo de unas horas se paraba, no lograba entender porque no funcionaba como el resto, no obstante, dejé en la mesilla mi CASIO y me lo puse; salí a la calle a celebrar mi día con mis amigos, y todo perfecto.

    Cuando regresaba sólo a casa por las calles de Madrid, según mi nuevo reloj a las 12:40 se cruzaron en mi camino dos individuos, y con la amabilidad que acompaña esta situación, me dejaron sin cartera y sin ese regalo imperfecto que llevaba en mi muñeca, del que nunca mas supe.

    Mi abuelo intentó transmitirme su afición, y ahora que han pasado los años, y él ya no está, siento en lo más profundo de mi ser, que aquel regalo imperfecto, es una de esas maravillas que siempre añoraré tener, y cuyo objetivo tengo en mente desde que se realmente lo que implica ese regalo imperfecto .....
    Amante de todo cuanto marca el paso del tiempo.[SIGPIC][/SIGPIC]

  5. #75
    gaditano1960 Invitado

    Predeterminado Tiempo de esperanza

    TIEMPO DE ESPERANZA

    Aquí estoy sentado, derrotado. Malditas multinacionales. Treinta años, treinta, llenos de horas extras, viajes , reuniones de última hora. Tantos años dedicados a la empresa y ahora a mis 52 años, me viene Brihuega con estas:

    - Marcos, la verdad es que el puesto debiera ser para ti, pero, .... entiendelo, la Central, quiere para ese puesto......, como diría yo......, una persona con otro perfil.........

    . Y menos años, no te jode, le dije. ¿Y la experiencia qué?, ¿Y tiempo que he robado a mi familia para dárselos a esta empresa?........ ¿No me vengas con esas Brihuega. No me hables de la CENTRAL, parece como si esto lo decidiera un cerebro electrónico. Y eso no, lo hacen personas, personas como tu Brihuega.

    - Perdona Marcos, .....yo............

    - Es igual olvídalo. Me largo. Esta tarde no vengo.

    Y aquí me tenéis , como un bobo, sólo en casa, sin saber que hacer. Merche, en el trabajo. Los niños en clases de piano. Y yo,..... yo como un imbécil, Sentado en el salón. Hundido.

    Es curioso, no recordaba el reloj de arena que le traje a Merche de uno de mis viajes. Lo cojo, le doy la vuelta, lo volteo nuevamente. Nunca se me había ocurrido, pero al ver caer la arena, es como si se desangrara. Casi noto el dolor que debe sentir, grano a grano, perdiendo el oro de su arena. inexorable, sin remedio. Ahora soy yo el que en realidad se desangra. Hasta hoy no había pensado en la muerte, la vejez, y de pronto....Todo de golpe.

    Ya perdió el reloj todo su oro, vencido, desangrado. Lo volteo y nuevamente tiene su sangre intacta, renace de sus cenizas. Sonrío, puedo volver a luchar con ilusión por mi vida. Todavía me quedan muchas vueltas de reloj para rendime. Sólo que esta vez seré yo quien administre "mi arena".
    Última edición por gaditano1960; 15-dic-2007 a las 15:49 Razón: error

  6. #76
    Avatar de Sanza
    Sanza está desconectado SuperForer@
    Fecha de ingreso
    27-oct-2005
    Ubicación
    De Santander. Y de más sitios
    Mensajes
    3,816

    Predeterminado Casi lo mismo

    La prostituta se fijó la primera vez en el reloj blanco, grande, raro, descarado en la muñeca, y en la segunda y en la tercera ocasión , si no encontraba el mismo reloj, dejaba asomar en su rostro un gesto de contrariedad.

    No le importaban los otros el resto de encuentros, ni su aspecto ni su valor, se conformaba con deslumbrarse por el reluciente amarfilado de cada eslabón tras cada eslabón...y la caja también brillante, de esa noche antigua. Desde luego, desconocía su valor, si lo tuviera, y lo que palpitará en sus entrañas...desconocía todo lo que no le importaba.

    De la misma manera, la joven resplandecía con su piel clara y su pelo espeso y enérgico, menos enérgico que su mirada, y menos intenso que su presencia.
    Y menos deseable que su cuerpo.

    También desconozco su valor, sí conozco su precio...pero aún más rotundamente incierto es para mí el misterio de lo que entraña, al igual, su corazón.

    También las otras putas, más o menos caras, más o menos bellas, más o menos posibles, arrancan en mi la misma sombra de desconcierto, y no sustituyen nada. Como a ella los otros relojes, míos o de quien fueran.

    Sin embargo tiene suerte: mientras miro sus ojos, sus ojos miran...un reloj blanco y raro, que al menos es sólo una cosa. Yo no sé con cuál de ambas bellezas puedo dejar de despertarme...sin que falte una pieza del puzzle

  7. #77
    Caoticoloj está desconectado Novat@
    Fecha de ingreso
    23-nov-2007
    Ubicación
    Sevilla
    Mensajes
    24

    Predeterminado "Día 606, año 0."

    “Día 606, año 0.”<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Dos días atrapado en este clima antártico con una larga noche de lunas llenas. Estaba arrepentido a la primera vuelta de la aguja. Ares se jactaba con dureza contra él y el regalo venenoso del maestro, especialmente diseñado para el viaje. Sí, asustado porque esta tormenta había centrado la atención en su salida y lo descubrirían con el intruso atado al traje.
    <o:p></o:p>
    Escalar ahora era un acto de irresponsabilidad, le dijo Goosemount. Lo sabía pero el volcán del Monte Olimpo entraría en erupción en menos de un mes y lo hacía ahora o nunca. No resistiría tres viajes más de 60 millones de kilómetros y se lo había prometido al Siniestro. Una foto en la cumbre más alta del Sistema Solar, arriesgando la vida por una imagen. Lo consiguieron, él y su reloj cañí de 25 horas que indicaba, en el momento de coronar, el día 606 del año 0 desde su terminación, dos días antes de la partida desde Houston.
    <o:p></o:p>
    La tormenta solar duraría meses y la espera bajo la roca roja, para proteger al pequeño, no tenía sentido. Si amainase debía salir hacia la nave pero el reloj perecería entre el polvo, la arena de las dunas y la radiación. El tiempo no era su amigo en esta ocasión. Al menos la restauración sería un reto para el maestro y el polvo no sería el de costumbre.
    <o:p></o:p>
    No podía demorarlo más, tenía que irse ya, subir a la nave y esconderlo hasta el regreso porque lo vigilarían de cerca. Si el comandante Fake lo Descubría el tiempo marciano estaría perdido….

  8. #78
    bib
    bib está desconectado Novat@
    Fecha de ingreso
    25-mar-2007
    Ubicación
    a
    Mensajes
    18

    Predeterminado Dogma

    Faltaban dos días para acabar Julio, pero la mañana parecía más traída del otoño por venir que del verano en curso. La noche había sido fría y a aquella hora, con el sol asomando con timidez entre oscuros nubarrones, la temperatura aún no era agradable. Al otro lado del barranco de la Acebeda se veía el pueblo y en ese día gris se divisaba perfectamente el incendio del ayuntamiento de El Espinar. Se arrebujó en el capote y miró su reloj, regalo de cumpleaños tres semanas antes, justo antes de que empezara todo, y comprobó que aún le quedaba una hora de guardia.

    __________________

    <?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    -El volante vuelve a su posición una y otra vez gracias a la espiral que se enrolla y desenrolla. A cada giro del volante, una pequeña leva en su eje empuja uno de los dientes del áncora. En este movimiento, y en su extremo contrario, el áncora libera un diente de la rueda de escape, para aprisionar otro. El movimiento de la rueda de escape se transmite al tren de ruedas y de este a las agujas, que recorren una fracción del tiempo que miden.
    -Asombroso.<o:p></o:p>
    -Lo es más aún, porque el volante sólo es el corazón del mecanismo, el elemento que regula su marcha. El motor se encuentra al otro extremo del tren de ruedas, en el barrilete: es el muelle de la cuerda, el que se tensa al dar cuerda al reloj y libera su energía al ritmo que marca el volante.
    -Pero, ¿usted cree que tendrá arreglo?<o:p></o:p>
    -No le interesa demasiado cómo funciona, ¿verdad?<o:p></o:p>
    -Bueno, no es lo que tiene dentro lo que más me importa, sino el valor sentimental de la pieza.<o:p></o:p>
    -Bueno, el movimiento es un AS 1130. Muy antiguo este en concreto, pero se fabricó durante muchos años más y lo montaron muchas marcas, entre ellas este DOGMA suyo. Aunque las piezas empiezan a escasear, creo que podremos encontrarlas.

    __________________<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>

    <o:p></o:p>
    Miró otra vez el reloj y avanzó hacia el barranco despacio. Se paró un instante mirando el incendio a lo lejos, tomó el fusil con ambas manos y lo tiró hacia abajo. El arma voló unos metros y luego golpeó la tierra dura, fría, con un ruido seco. Dio dos pasos más y el tercero ya no encontró apoyo. Descargó todo el peso de su cuerpo sobre ese pié y en un segundo se encontró rondando por la ladera. Sólo alcanzó a pensar que había olvidado quitarse el reloj.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Lo encontró el relevo unos minutos después, una pierna rota y todo el cuerpo magullado. No era mal balance para una caída tan peligrosa. La pierna sanó como sanaban las cosas hace tantos años. Después, un puesto sellando papeles casi tres años y una ligera cojera para el resto de la vida. Y en un cajón, olvidado, un reloj que nunca tuvo ganas de reparar.

    __________________<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>

    <o:p></o:p>
    -Aquí tiene su reloj reparado. Sólo he tenido que poner un cristal nuevo y sustituir el eje del volante, que estaba roto. Por lo demás, parece que el mecanismo no tiene desgaste. Lo he limpiado y engrasado y funciona como nuevo.<o:p></o:p>
    -Me parece sorprendente que setenta años después se puedan encontrar piezas de repuesto.<o:p></o:p>
    -Bueno, como le dije ya empieza a ser complicado. Pero vale la pena. Este reloj es una gran pieza. Aunque usted está sobre todo interesado en su valor sentimental.<o:p></o:p>
    -Sí, este reloj perteneció a un hombre que prefirió arriesgar su vida por no quitar la de otros.<o:p></o:p>
    -El merito no parece escaso.<o:p></o:p>
    -No, no lo es.<o:p></o:p>

  9. #79
    gaditano1960 Invitado

    Predeterminado Relojeria Alemana

    RELOJERIA ALEMANA


    Pipipiiií, pii, piiiii… Pipipiiií, pii, piiiii…Fran, las siete, levanta.

    Vaaale, pero apaga el maldito despertador, no lo soporto. Cualquier dia lo estampo contra la pared.

    Venga llegaras tarde y recuerda que a la vuelta de la oficina , le prometiste a tu madre que la llevarías al pueblo. Ya sabes que se ha empeñado en ir al notario a arreglar "sus asuntos", como ella le llama.

    A las cinco, cuando ya por fin logró encontrar aparcamiento, se sintió reconfortado. Siempre sentía una agradable sensación, cuando andaba por aquellas calles. Le recordaba a su niñez.........

    ¡ buenas tardes Fran!, ¿De visita?, da recuerdos a tu madre.

    De su parte Dña. Rosa, ..........maldita cotilla, pensó, mientras leía el letrero de la tienda "Todo a cien" que había en los bajos de su casa. Y en el escaparate un despertador idéntico al suyo. Ahora sabía de donde había sacado su madre semejante artefacto. ¡Feliz cumpleaños! le había dicho. Aquí tienes mi regalo.

    Si el Sr. Zilbermann, levantase la cabeza y viese en lo que habían convertido su local. En tiempos fue uno de los mejores talleres de Relojería de Madrid "Relojería Alemana", se llamaba.

    Miró su reloj y cayó en la cuenta, que a esa misma hora muchos años atrás, el Sr. Zilbermann, estaría dando cuerda a sus relojes. Los había de todos los tamaños y formas. Todos los días, a la vuelta del colegio observaba desde el escaparate el mismo ritual.

    -Ven aquí me dijo un día. Toma este reloj de arena. A éste no hay que darle cuerda, sonrió. ¿Ves como caen los granos de arena?. Es el fluir de la vida. Cuando seas mayor lo entenderás.

    Desde aquel día cualquier momento era bueno para bajar un rato con el Sr. Zilbermann. Él me hablaba de sus relojes y yo escuchaba:

    -Mira Fran. Cada reloj tiene un tic tac distinto, son como corazones. Escuchándoles detenidamente nos hablan. Nos dicen todo lo que necesitamos saber para su puesta a punto. Sólo hay que saber escuchar.

    - Tendría que venir un día al pueblo. El reloj de la plaza hace años que no funciona. ¿Tendrá su corazón enfermo?.

    - Algún día Fran, algún día. me decía, mientras reía a carcajadas.

    Recuerdo esos meses como unos de los mas felices de mi vida.

    Un día al volver de la escuela, la relojería estaba cerrada y así permanecido para siempre. Mi madre me explicó que había marchado de viaje. ¿Irse?, ¿sin sus relojes?. Imposible, le dije. Pero jamás volví a verlo. Recordé lo que me dijo un día sobre el reloj de arena, el tiempo y el fluir de la vida.

    Aquella tarde, mientras pasaba en el coche por la plaza del pueblo, no pude evitar una sonrisa al escuchar sus campanadas. Aquel era el mismo reloj que tras años sin funcionar, empezó a andar el mismo día de la desaparición del Sr. Zilbermann.

  10. #80
    Avatar de charles
    charles está desconectado Milpostista
    Fecha de ingreso
    04-ene-2007
    Ubicación
    The world
    Mensajes
    1,109

    Predeterminado Venganza

    Era un frío día de invierno y a esa hora las últimas luces del día se habían ido hacía rato dejando paso a una luna menguante que iluminaba débilmente aquella vieja plaza de pueblo. Un par de horas antes estaba repleta de niños correteando de un lado a otro mientras sus madres charlaban. Muchos mayores discutían animadamente sentados en los viejos bancos de madera mientras otros, con mirada triste y ausente, apoyados en sus bastones, observaban sin más los retazos de otras vidas que pasaban ante sus ojos y les hacían rememorar las suyas propias. En las dos últimas semanas él se había mimetizado perfectamente con el ambiente y la vida de aquel lugar, pasando inadvertido para la mayoría.
    <o:p> </o:p>
    Ahora la plaza estaba desierta, sólo quedaba él. Estaba sentado y a su derecha descansaba su bastón, fiel e inseparable compañero desde aquel maldito accidente quince años atrás. Vestía un largo abrigo de cashmire de color oscuro, una bufanda de lana a juego, que daba varias vueltas alrededor de su cuello y un sombrero de ala gris. El conjunto le protegía eficazmente de la gélida ventisca que empezaba a levantarse.
    <o:p> </o:p>
    Su rostro surcado de arrugas y aquellas pequeñas gafas redondas de montura dorada sobre su aguileña nariz, le daban habitualmente el aspecto de viejecito amable. Pero en este momento el gesto serio, el ceño fruncido y la fría mirada de aquellos ojos azules destilaban poca amabilidad.
    <o:p> </o:p>
    Levantó ligeramente la manga izquierda del abrigo dejando a la vista el antiguo reloj de oro al que daba cuerda todos los días, y que lo acompañaba infatigable desde hacía más de tres décadas. Marcaba las ocho menos diez. Era la hora. Se levantó con cierto esfuerzo y se dirigió lentamente, cojeando, hacia la tienda de libros antiguos, el único local de la plaza del que todavía salía luz. Llevaba dos semanas observando y sabía que cerraba a las siete y media. El único empleado y todos los clientes se habían ido ya hacía un buen rato. Sólo estaba el dueño. Lo conocía. Desgraciadamente lo conocía.
    <o:p> </o:p>
    Recordó como quince años atrás, una noche no muy distinta a esta, había visto surgir de la nada las luces de un coche que se abalanzaron sobre su él y su mujer. Su siguiente recuerdo fue en el hospital, junto a sus hijos, que con los ojos surcados de lágrimas, le dijeron que mamá había muerto. Nada volvió a ser como antes. Su compañera de tantos años, su amiga, el amor de su vida, había desaparecido para siempre. Y todo porque aquel borracho había perdido el control del coche.Cuando se recuperó de las heridas físicas reclamó justicia, pero la justicia se quedó en una multa para el asesino y una indemnización para él, que avivó aún más su odío y frustración. ¿Cómo podía ponerse precio a una vida? ¿Cómo podía no castigarse a un criminal?
    <o:p> </o:p>
    Había esperado quince años. Era un hombre paciente. Nunca se precipitaba y el tiempo transcurrido lo demostraba, pero ya había llegado el momento de cobrar su venganza.
    <o:p> </o:p>
    Una pequeña campanilla colgada sobre la puerta advirtió al hombre que había dentro, que se giró hacia él, y aunque su cara inició una mueca de disgusto se convirtió rápidamente en la sonrisa amable del dependiente que sabe que su negocio depende también de esos pequeños gestos.
    <o:p> </o:p>
    <!--[if !supportLists]-->-<!--[endif]-->Puedo hacer algo por usted señor? Estaba a punto de cerrar.
    <!--[if !supportLists]-->-<!--[endif]-->Si. – Dijo el viejo ásperamente – ¿Recuerda usted a la señora Bluden?
    El dependiente cambió su expresión en una mueca de disgusto.
    <!--[if !supportLists]-->-<!--[endif]-->¿Quién es usted? ¿Qué quiere? Váyase de aquí.
    <!--[if !supportLists]-->-<!--[endif]-->¿No me recuerda? Soy su esposo. Vengo a pedirle que cuando la vea le diga que pronto estaremos juntos…
    <!--[if !supportLists]-->-<!--[endif]-->¿Pero que….?
    <o:p> </o:p>
    No le dio tiempo a decir nada más. El viejo sacó un pequeño revolver del bolsillo derecho y sin pensárselo hizo fuego sobre el indefenso hombrecillo. El primer disparo atravesó le atravesó la mano derecha, que en un inútil intento de protegerse había levantado al intuir lo que se avecinaba. Los dos siguientes le alcanzaron en el ojo izquierdo y la nariz, dibujando una caricatura sangrienta en lo que antes había sido su rostro. Se desplomó sin vida tras el mostrador, sobre el que el viejo se inclinó para descerrajar un nuevo disparo, asegurándose así, de que el trabajo estaba bien hecho.
    <o:p> </o:p>
    Como esperaba, no se sintió bien. Sin embargo sabía que tenía que hacerlo. Tenía que hacer justicia. Y aunque muchos no lo comprenderían, esta era su justicia.
    <o:p> </o:p>
    Abrió de nuevo la puerta haciendo repiquetear la campanilla y la cerró tras de sí, alejándose calle abajo, lentamente, camuflado entre las sombras, no sin antes comprobar en su viejo reloj que llegaría para cenar.
    Si quieres conocer el valor del dinero trata de pedirlo prestado. Benjamin Franklin.