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Hilo: Segundo concurso de relato corto de Relojes Especiales - Foro General

  1. #61
    Avatar de Goldoff
    Goldoff está en línea Administrador de RE
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    15-oct-2005
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    Predeterminado Seudónimo: "Vértigo"

    Pues sí.
    Aquí estoy.
    Me quedan por delante 8 horas de insulso y denigrante trabajo.
    Y es que las cosas se han precipitado exponencialmente en los últimos dos días.

    Tengo tiempo para explicarlo… 8 horas (creo que eso ya lo había dicho), pero últimamente me falla el cerebro, algo ahí dentro seguramente se ha cortocircuitado y el incesante tic-tac del reloj “Super Quartz” colgado enfrente mío me perfora ahondando en mi desdicha.

    ¡Ah! Perdón, que no me he presentado, soy K y trabajo en una empresa en la que soy (o mejor dicho era) el responsable de un departamento con 9 personas.

    Vayamos por partes y describiendo la situación ocurrida durante los últimos días:

    LUNES (Hace 2 días):

    Rinng, rinnnggg
    -¿Si?
    -Por favor, venga a mi despacho que tengo que comunicarle unos cambios en su departamento.

    Ufffff, ya empezamos con los inventos del Presidente.

    -Previa reunión, hemos considerado prescindir de la señora R. Nada más, puede retirarse, ahora la llamaremos para darle la carta de despido. Por favor, vigile que no haga nada “raro”.

    Bueno, podía haber sido peor… mientras voy por el pasillo, me cruzo a la susodicha camino del “matadero”, en sus labios se aprecia una sonrisilla inocente.
    Mmmmm, ¿algo “raro”? ¿Pero que puede hacer?, ¡ah! ¡Sí! Igual rocía con gasolina el edificio y le prende fuego… o saca de su bolso una Magnun y se lía a tiros… o igual en un acto de patriotismo por la empresa, se encadena a la fotocopiadora y se traga la llave del candado… Cada día pienso que dónde estaría este tipejo si no fuera un negocio familiar, ¡vaya mentalidad! ¡Algo raro, dice!.

    MARTES (Hace 1 día):

    ¡Menudo día ayer!

    Después de que despidieran a la señora R, y bien despedida, porque aquí no se andan con chiquitas, ni preaviso, ni gaitas. Cartita, y patitas en la calle. Rápido. Aséptico. No sea que pidan explicaciones; las reuniones clandestinas por las diferentes estancias de la empresa, se multiplicaban, al tiempo que nos preguntábamos porqué tanto miedo del Presidente a que hubiesen elecciones sindicales (por primera vez en casi 1 siglo de existencia). ¿Qué puede haber que tienen tanto miedo que sepamos que son capaces de despedir a una persona, como cabeza de turco, para atemorizar y que nos echemos atrás?

    Rinng, riiiiiinnnnnngggggg.
    -¿Si?
    -Soy JM, me acaban de despedir…
    -¿Qué? ¡Pero si llevas 30 años en la empresa!

    La cabeza me da vueltas, miro el reloj que me he puesto hoy, y me cuesta Dios y ayuda discernir la hora, hacía mucho tiempo que no utilizaba mi Raketa 24 horas.
    ¡Ya ni me pone sobre aviso el maldito Presi! Voy a verlo ahora mismo y que me de explicaciones. Porque luego querrá que el trabajo salga igualmente, y en lugar de coordinar, le va a tocar “producir” al “menda”, y yo no estoy ya para estos trotes.

    Camino a su despacho, casi tropiezo con P, a punto de jubilarse, cuarenta años al servicio de la empresa, desde tiempos del abuelo del actual Presidente. Me esquiva la mirada y susurra:
    -A mi también.
    -Y a mí - oigo otra voz detrás, la de la señora de la limpieza. Se me eriza la piel de la nuca.

    Bueno, esto ya es de locos. O estoy soñando, o bien al mundo le quedan minutos de vida antes de explotar el Universo en un segundo Big-Bang.



    MIERCOLES (Hoy):

    Abro los ojos.
    Estoy en recepción. Claro, no hay recepcionista, tengo que ponerme yo.
    Ni recepcionista, ni contable, ni administrador, ni… vamos que estoy más solo que la una.
    Riiiinggg, riiiiinnngggg.
    Bueno, que querrá ahora…
    -¿Si? – digo dubitativamente.
    -¡Señor K! – oigo por el audífono – Necesito urgentemente el listado de facturas, la previsión de reparaciones para el próximo mes, el estado actual de cuentas, …
    Su voz se confunde con el tic-tac del “Super Quartz” y por momentos dejo de escucharle…
    -… un café, y por último, limpie los retretes, que están que dan pena.

    Y aquí es donde entráis vosotros en juego, podéis enviar un SMS con el texto:

    LIMPIAR_RETRETES espacio SI

    O bien:

    LIMPIAR_RETRETES espacio SI, POR SUPUESTO, MI PRESIDENTE.

  2. #62
    Avatar de santi
    santi está desconectado Legión de Honor Forera
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    Smiley El dia ha llegado.

    El dia ha llegado.

    En unos minutos sabré si he actuado de manera correcta o bien he condenado a la humanidad al eterno exilio, o quizás a algo peor, mucho peor…

    Es curioso cuan largos pueden llegar a ser tres días.

    Dia 1 Egipto:
    Un vuelo directo a el Cairo me llevó a la planicie de Gizha para ver las grandes pirámides, siempre magnéticas, atemporales, misteriosas, inamovibles pero acechantes, casi tanto como la esfinge de incierto origen que custodia la entrada al inframundo.

    Me introduje por un angosto pasillo de roca hasta la mal llamada “Cámara del Rey”. La sensación primero fue tenue, pero a medida que pasaban los segundos una intensa ansiedad se fue apoderando de mi, tenia que hacer algo ya ¿Pero que …?

    Precisamente la incógnita del “que debía hacer” era lo mas inquietante, pero realmente fue fácil, en realidad siempre lo había sabido.

    Esperé a que todos hubiesen salido de la Cámara del Rey y me introduje en el sarcófago de cuarcita, lugar en el que teóricamente había estado el cuerpo embalsamado del gran faraón Keops.

    En el preciso instante en el que me acomodaba en el sarcófago, mi mano derecha resbaló en la fría cuarcita y me di un golpe seco en la cabeza con el fondo, un latigazo recorrió mi cuerpo, pero no de dolor, era una sensación de energía pura que llegó hasta lo mas hondo de mi ser y entonces sucedió.

    Eón tras Eón la vida del hombre en la tierra pasó ante mis ojos, desde el barro primordial hasta el dia de hoy; seria imposible describir la experiencia ya que fue mas subconsciente que consciente, pero algo de enorme importancia había cambiado mi esencia, algo que iba a ser la clave de nuestra supervivencia, aunque todavía no lo supiese.

    Salí de la Cámara del Rey y observé que no había pasado ni un minuto yo solo en el interior de la Gran Pirámide, pero en lo mas hondo de mi ser sabia, sentía que toda la historia de la humanidad había pasado por mi mente, pero no sabia porque ni para que…aun..

    Dia 2 España :
    Eran las dos de la madrugada cuando me levanté de la cama y vi en el salón de mi casa un gato tumbado en sofá del salón, solo que el gato era muy grande, demasiado para ser un gato, y lo mas curioso es que yo no tengo gato, de modo que lo único que pude hacer es mirar a sus ojos.

    Unos ojos llenos de poderosa inteligencia me devolvieron la mirada y percibí no solo su presencia, sino sus pensamientos.

    -¿Esta preparado para el viaje?

    -¿Si, siempre lo he estado, verdad?

    -Así es, sé que la espera se te ha hecho larga, lo sé y te pido disculpas, no obstante el momento es este, ni antes ni después. El dia ha llegado.

    -Es hora de partir entonces…

    Dia 3: Cara oculta de la luna terrestre.

    Y aquí estoy, han pasado 72 horas desde mi “despertar” en la Cámara del Rey y ahora el Gran Consejo deberá decidir si tenemos derecho o no a seguir existiendo, y sí mi querido lector, me refiero también a ti ya que es la humanidad entera la que esta siendo sometida a análisis.

    Ya veo como se desliza el panel que da acceso al gran salón del Consejo, me veo entrando con suave lentitud, paladeando lo que pueden ser los últimos instantes de la humanidad, pero hay algo en mi interior, una fuerza de dimensiones descomunales que pugna por salir y mi fe en ella me da tal fuerza y valor, que tengo la certeza de que pasaremos el examen y seremos admitidos como un “primun inter pares” dentro de la “Gran Alianza”.

    Deseadme suerte, el examen ha comenzado y…

  3. #63
    SKELETON está desconectado Quasi-forer@
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    Predeterminado

    Dos tiempos
    La noche entraba con paso tímido, como una adolescente a su primera cita, casi sin querer dejarse ver. El tono rojizo del otoño iba adquiriendo el color del estaño envejecido y el tenue viento hacía, a las hojas caídas en el pequeño jardín, bailarines al inicio de los compases de un vals. Todo empezaba a cambiar.
    La perspectiva, la distancia, el contorno de las cosas, se difuminaban agrandándose o disminuyendo sin razón lógica para él. Su mirada seguía fija, absorto en la desaparición de la luz, pensando que quizá fuese así el paso de la vida a la muerte, puede que al contrario, una explosión de luz, pero de todas maneras los objetos y las personas se verían transformados en nuestra percepción, quizá como múltiples pantallas con una misma imagen , como líneas con figuras que se comprimiesen vertiginosamente en un mismo centro, o desapareciese todo en un golpe de oscuridad. Tal vez fuesen los pintores con su noción y sensibilidad para el cromatismo y las formas los que mejor podrían explicar ese trance, pero desde luego, era imposible saberlo.
    Los acordes del “Confutatis” del réquiem de Mozart le hicieron regresar del país de las ideas a la tierra firme. No se había dado cuenta del paso del tiempo musical. Los timbales habían llamado a la Razón.
    Ahora conscientemente, la idea de cambiar su forma de ser se iba asentando. De una manera o de otra esto le recordaba al Hombre Lobo y a mister Hyde, cosa que le hacia sonreír. El licántropo cambiaba a consecuencia de la influencia de las fases lunares , el doctor por la pócima que se tomaba , él porque había tenido su “puerta de Damasco”, iba a ser un cambio apoyado en la razón. Había visto sufrir a las personas a causa de una ilusión, de una virtualidad, era la angustia de un adicto a cualquier tipo de droga que de repente ya no la tiene. Un síndrome de abstinencia de mayor o menor duración, dependiendo del tiempo en que tardase en ilusionarse de nuevo.
    En realidad es un proceso muy simple. Es como si una pompa de colores se presentase ante tus ojos, pequeña en un principio, pero muy hermosa, con sus colores y brillos iridiscentes. La veías y te gustaba mirarla, te atraía porque tenias algo diferente entre las manos, te alegraba su tacto, su colorido eran nuevas impresiones visuales. Conforme pasabas los días con ella, su tamaño aumentaba, así mismo tu alegría cambiaba y la visión de tu mundo, que se veía reflejado en la esfera de color, que de alguna manera deformaba el ámbito de lo que te rodea, pero descubriendo aspectos y facetas en tu existencia que pensabas ya olvidados, y te gusta jugar con ella.
    Llega un momento en que todo tu mundo esta proyectado hacia esa burbuja, vives y trabajas pensando en ella. Estas tan absorbido y con tanta curiosidad, que decides mirar dentro, y ahí se produce el cambio, porque ya las cosas y tu vida las ves a través de la burbuja, no reflejadas, y te asombra lo bien que te encuentras en su interior. Es como un nuevo útero materno en el que vives feliz y protegido. La vida es diferente, todas tus ilusiones y vivencias se desarrollan dentro, cada vez es mayor su tamaño, no porque ella crezca, sino porque tu te empequeñeces en su interior, ya te ha atrapado. Tu vida esta encapsulada en otra vida.
    Un día, la cápsula rompe, y toda esa vida escapa aspirada por el vacío de lo cotidiano. En ese momento te encuentras ante ti mismo, devuelto a otro mundo, conocido, pero repudiado. No tienes nada, tus realidades y fantasías se han convertido en tus fantasmas, tu mismo eres una sombra. irascible y malhumorada.
    Sobre una hoja de notas iba dibujando cuadrados unidos por líneas, espirales y algo parecido al dibujo que hace un sismógrafo cuando hay actividad tectónica . Le motivaba la idea del cambio.
    En realidad el cambio hacia tiempo que se había producido en él, sin que se hubiese dado cuenta, seguía jugando también con la burbuja, conociendo lo peligrosa que resultaba, porque ya estaba inmune, había dejado de ser mágica, ahora solo era entretenida.
    Pero...........¿y los demás? ¿porqué se preocupaba de otros? ¿qué le importaban a él sus sufrimientos?. No era cosa que le quitase el sueño, aunque había pensado en todos aquellos que le habían sincerado sus sentimientos, pero seguían uncidos a ese carro, sin ánimo de dejarlo. Había recorrido su mente la idea de la maldad, de dejar aflorar su parte negra y hacer daño, jugar con esos sentimientos, reales o ficticios de las personas, hasta romperlas, que el yugo fuese insoportable, que dejasen de ser bueyes. Una catarsis a través del dolor
    Porque la idea subía y bajaba como si su cerebro fuese una escalera de tijera, buscó ayuda en el tabaco..
    El humo del cigarrillo, que reposaba en el cenicero, subía en línea recta, a una altura determinada, no sabía por quien o por qué, se deshacía en volutas, tomando la apariencia, casi ingrávida, de una columna de estilo jónico. Un ligero golpe dado con el dedo y el esqueleto de casi medio pitillo quedó, corvado, sobre el hueco de cerámica en el que se había consumido, en compañía de varios filtros de color marrón.
    Una calada intensa, una sensación de sosiego momentáneo.
    ¿Quién era él para entrometerse en la vida de los demás?
    En puridad, nadie .Toda esa historia de una catarsis a través del dolor, no conduciría a ningún sitio. Pero seguía dudando y en la duda reflexionaba. Estaba empezando a verlo todo desde un punto de vista exterior al echo en si y en cierta manera se notaba mas alegre, como si se hubiese quitado mucho hierro de encima. Quizá la caída ante la puerta, el “Saulo, Saulo, ego sum Iesus quem tu persequeris “, la autentica revelación, fue el no quedar ciego, verlo todo desde un único vértice, sino que los ojos se abriesen mucho mas; el saber respetar la libertad de los demás al elegir su forma de vivir. Ese es el camino.
    Se relajó en el sillón, la tensión acumulada había desaparecido y una ligera sonrisa de complacencia hacía su rostro mas sereno. Apagó lo que quedaba del cigarrillo, la luz y se fue al sofá que había junto a la ventana .Le dolía todo el cuerpo, en especial los hombros. Se tumbó sin quitarse los zapatos.¡ay si lo viera su madre!, y se dejó mecer por la caricia de la somnolencia.
    Su primera ensoñación fue Pegaso en pleno vuelo.

    SKELETON

  4. #64
    Avatar de Francisco L.
    Francisco L. está desconectado Forer@ Senior
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    Predeterminado

    EL MENTALISTA. No,ya no actuaba en publico, hacia años que no daba una funcion para el publico en general, no, ya no me hacia falta, pero aun siento nostalgia de mis actuaciones siempres rodeadas de alguna polemica......
    Mi puesta en escena siempre era igual - ¡¡Ante todos ustedes,señoras y señores,el gran Wolff, el simpar, el unico mentalista relojero!! - y tras descorrerse el telon aparecia mi persona sentada en un incomodo taburete, vestido de negro y sin acompañante-tampoco lo necesitaba-con una capucha de terciopelo roja en las manos, con la que ,tras examinarla el publico, el presentador me cubria la cabeza impidiendome totalmente la vision, un monotono Tic-Tac de sonido de fondo y una iluminacion suave de mi persona, conformaban el escenario. A el se iban acercando personas del publico las cuales acercaban sus relojes a mis oidos, tapados como mis ojos por la capucha, y yo, tras unos instantes de atencion les decia con voz afectada, la marca y la hora que el reloj portaba,siempre,eso si, que el mismo funcionase y todo ello sin margen de error, sin truco ni carton. Como te puedes figurar el exito era seguro.......Y es que yo, verdaderamente, entiendo de relojes, pero no en el sentido mecanico extrictamente sino en el animico, en otras palabras yo hablaba con ellos y ellos conmigo, y no solo de ellos mismos sino tambien de las personas que los llevaban puestos, de sus vidas, de sus quehaceres, de sus negocios.......Me contaban todo, se confesaban conmigo, me mostraban su agradecimiento contandome detalles de sus poseedores y yo les hablaba en su extraño lenguaje de Tic-Tac, les consolaba,los acariciaba, les animaba y ellos se sentian felices de encontrar a alguien que los comprendiese....
    Ahora me dedico a los negocios, grandes negocios con grandes ganancias y puedo decir que se lo debo todo a mis amigos los relojes, me entiendes ¿verdad?.Perdona pero creo que se me hace tarde -tengo una cena de negocios-y no quiero retrasarme....como no uso reloj... otra noche seguiremos charlando, adios. Tras levantarse del frio banco de piedra, el magnate se encamino despacio,en la oscuridad, hacia donde le esperaba su coche. En el suelo, entre las flores del jardin, el reloj de sol permanecio esperando el dia.
    Tartesso sin acento.

  5. #65
    Avatar de Alberto
    Alberto está desconectado Club de los 2000
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    Predeterminado El olor a bencina

    Ese olor de bencina, siempre nauseabundo y característico, se impregna en su saco viejo, anda por las calles heladas, mirada abajo y cansada, mira el agua helada y sucia, el hielo alrededor y los árboles desnudos con aquel cielo gris, plomizo.

    Sus manos, toscas, dedos gruesos pero frágiles, manos precisas y delicadas a la vez. Cada micro parte, cada componente se ensambla con exactitud, seguro, respira y echa encima todo lo necesario para tan noble oficio. Cada mañana recorre el mismo trayecto, cada mañana parece ser similar pero es distinta, cada mañana se dirige callado y esperanzado, esfuerzo por esfuerzo, por perpetuar su gran anhelo, de esos años que han pasado y que seguro está no volverán. Le queda pues solamente aportar su voluntad, y no morir en el olvido.

    Esos corazones tan palpitantes, llenos de vida, hacen un tic tac continuo, cada marcha, cada chispeteo del áncora lo arrullan y lo seducen, siempre los ha considerado como seres que merecen ser mimados y arrullados con sus manos toscas pero seguras. El lente del costado izquierdo, se agacha suavemente y comienza su gran obra, casi cincuenta años del bello oficio. La vida, la buena lucha lo han empujado por ese mundo tan diminuto y tan fascinante, y ahora tan nostálgico por que desaparece lentamente, como una agonía que es lenta, pero intensa.

    Llega diario a casa, ese reloj de pared, de un péndulo lento y armonioso, madera alemana de la Selva Negra, a cada hora, viene el deleite de una reproducción nítida y hermosa, cada elemento conjuga su forma y crean tan bella melodía, y le suena tan peculiar que es sensible al captarla, más intenta no percibirla, pero a cada hora, día con día, comprende aquella máquina maravillosa, como si esta se expresara y estuviera sumergida en vida, y él, gozoso tararea su majestuoso Westminster.

    El viejo relojero le decimos, ese hombre osco pero noble, bien sentimos la melancolía de su corazón, esta se agudiza, y diario, acude con su saco viejo y su bufanda color ocre, entre decenas de almas atareadas, se concentra a cada paso y va ahí, con la esperanza de perpetuar aunque sea un mínimo, el noble oficio que tantos años le ha costado, que tantos sentimientos a su alma le ha causado.
    Última edición por Alberto; 13-dic-2007 a las 19:05 Razón: Corrección
    ¡Saludos!

  6. #66
    Avatar de chemical
    chemical está en línea Forer@ Senior
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    Predeterminado Recuerdo

    Desde que tengo uso de razón recuerdo el reloj de mi padre. Me veo deslizando la correa por la hebilla hasta que llegaba al último agujero, esa sensación de enormidad en mi muñeca que hoy haría las delicias de tantos.<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Ver a mi padre dar cuerda al reloj era un ritual cotidiano que me daba seguridad, con ese gesto mi padre no solo daba cuerda al reloj, también daba cuerda a nuestro mundo.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Pero de todo lo que más me gustaba era esa sensación, casi humana, de lealtad. Las cachas de la correa curvadas por el uso, algún arañazo en el cristal, la caja un poco desgastada. Yo estaba seguro que ese amigo nunca abandonaría a mi padre, nunca nos abandonaría.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    El reloj tenía su sitio en la casa, cuando llegaba mi padre siempre lo dejaba en el mismo lugar y pasara lo que pasara yo me acercaba a escuchar su latido, ese tic-tac, nada me ha parecido más mágico en toda mi vida, cuando tuve mi primer digital no puede evitar sentirme decepcionado, le faltaba algo.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Como no podía ser de otra forma mi padre cambio de reloj, ¡vaya que gracia! ¡No había que darle cuerda!, algo escuché de que funcionaba con el pulso, no me imaginaba que esa leve sensación en la muñeca nos iba a privar de la liturgia de darle cuerda. Supongo que parecerá una tontería, bueno al fin y al cabo era un niño, pero estuve unos cuantos años dando cuerda en secreto a ese reloj.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Así que tuve la edad adecuada me apropie del reloj, y con un par me presenté con el en el colegio, de aquella no existía la palabra “friki” pero existía la palabra “raro”, os podéis imaginar que tuve que aguantar alguna que otra bromilla, no hay pruebas porque de aquella no teníamos móvil con cámara, de hecho en algunas casas no había ni teléfono. De todos modos aquel reloj me enseñó una lección muy importante, al cabo de aguantar el tipo durante un mes empezaron a aflorar “relojes de padre” en mi clase, la lección era que la personalidad triunfa, que si algo te gusta de verdad la gente acaba apreciándolo y comprendiéndolo.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    ¿Que qué reloj es?...¡mira que sois enfermos!…Exactus, modelo Ambassadeur<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Chemical<o:p></o:p>

  7. #67
    Avatar de klarkall
    klarkall está desconectado Quasi-forer@
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    Predeterminado

    Casi te pierdo

    Ya estoy en casa. Por fin. Menudo día he tenido.<?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Quiero ver a mis niños. Ver como están. En especial al más pequeño, el último en llegar. El último de tres. El que más esfuerzo ha costado.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Ahí están. En su habitación. Y mi pequeñín, en su cuna. Ven con papá.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Le miro, y espero. A ver como reacciona. Pero no hace nada. No hay tal reacción.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    ¡¡¡Dios mío!!! ¡¡¡Noooooooooo!!! Está muerto. Completamente muerto.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    No puede ser. Así, tan de repente.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Espera, no te precipites. Tómale el pulso. Si no se lo encuentras, pega el oído, para ver si le escuchas el corazón. Su corazón. Vamos... date prisa... que el tiempo corre.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    No puede ser. No se oye nada. No, no, no, no, no ... no puede ser cierto.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Ya sé. Los brazos. Muéveselos. Da igual lo que uses. Así, en círculo. Para un lado... nada. Para el otro... tampoco. Sentido horario y antihorario, los llaman. Pues no te han servido de nada, leches.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Rápido. Boca abajo. Ahí es probable que veas si vive o no.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Pues tampoco. No se mueve nada. ¿Pero qué te pasa?<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Joder, joder, joder... voy a tener que abrirlo. Y no quiero. ¿Va a necesitar sangre?. Eso es lo último. Pero si no queda más remedio, a ello. Cuanto antes mejor.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Espera. Igual queda un último recurso. Nunca has pegado a ninguno, pero un golpe puede ser la solución. No tiene que ser fuerte, pero sí seco. Si lo haces con cuidado, no le harás daño. Venga, atrévete.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Así. ¡Pam! Lo siento, mi amor... lo siento. He tenido que hacerlo.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    ¿Funcionas? Dime que sí. Por favor.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Un vistazo rápido... no pareces reaccionar... milésimas que se hacen eternas, hasta que veo que uno de tus brazos empieza a moverse.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    ¡¡¡Sí!!!<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    ¿Y tu corazón? Acerco el oído, y ahí está.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Tic... tac... tic... tac… tic… tac…<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Diferente al de sus hermanos, pero fuerte como el primer día.



    Saludos.

    Nota: Este es mi segundo relato para el concurso. Si quieres leer el primero, pincha aquí.

    Carpe Diem. Tempus Fugit.
    Seiko 5 Sports SNZC71 K1 - 7S36B (23 jewels)
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  8. #68
    mac
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    Predeterminado

    Los dos. <?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Aquí estoy, mirando mis manos. Levanto la mirada y me sorprende no ser el único que busca consuelo entreteniendo la vista y la imaginación en unas nerviosas manos, o en los cuadros, o en los objetos que adornan la sala; intentando vanamente disimular la continua atención que provocan nuestros relojes de pulsera y el sonoro reloj de pared que desgrana acompasadamente la espera.
    <o:p></o:p>
    A veces el tiempo parece detenerse. Otras veces no podemos retenerlo. Mi muñeca esta adornada con el viejo reloj que Manuel me dejó. En cuanto cayó enfermo decidió que entre los hermanos era yo quien debía tenerlo. El no quería saber más sobre las horas, quería que volaran. Desde que yo lo recuerdo siempre le habían gustado los relojes, los relojes y la vida en general, rezumaba vitalidad. Aquellos últimos dos años le hicieron cambiar completamente. Prefiero acordarme del hombre gentil que yo adoraba. El vive en mí como yo viviré en mi hijo.
    <o:p></o:p>
    Me fijo en las manos del hombre sentado a mi lado. Rondará los cincuenta, lleva un jersey verde, del que sobresalen los puños de la camisa, y un pantalón perfectamente planchado, ¡a las tres de la mañana!. Me recuerda por un momento a mi padre. Lo observo, esta más tranquilo que el resto, pero aún así se notan las miradas furtivas al reloj, un “vintage” similar al mío. En el sillón de enfrente hay un joven de apenas veinticinco años que no deja de girar inconscientemente el bisel de su reloj estilo submariner. Sus manos delicadas con uñas perfectas, lo delatan como un niño “bien”. Junto a él se sienta un hombre de unos cuarenta años, con atuendo más sencillo. Apoya su corpulento porte en sus brazos en jarras sobre las rodillas. Muy ceñido a su muñeca derecha aparece un pequeño reloj digital negro, de los de toda la vida, que ha perdido el pasador de la gastada correa. Nuestro grupo espontáneo lo cierra un hombre de treinta y tantos, de fuertes manos que mantiene entrelazadas en su espalda, que se pasea por la habitación. Bajo su manga izquierda asoma un armis de acero, de una afamada marca suiza, que agita cada vez que se detiene para comprobar que el reloj de la pared marca igual que el suyo.
    <o:p></o:p>
    De repente, se abre la puerta de los quirófanos, y una lacónica enfermera dice mi nombre. Me levanto como un resorte y la sigo, me da una bata y unos cubrezapatos, y mecánicamente me recita una serie de instrucciones mientras me adorno con el ridículo uniforme. Mi cabeza y mi pulso se aceleran. Entro en otra sala y veo asomar la cabeza de mi hijo, “venga un empujón más y ya está” dice alguien. Mi mujer parece tranquila, aunque visiblemente cansada. En efecto, segundos más tarde el bebé esta fuera y antes de que me pueda dar cuenta la doctora lo pone en mis brazos diciendo no se qué del nervioso padre. Miro al bebé y el me devuelve la mirada fijamente, como reconociéndome. En sus ojos veo los del otro Manuel que se fue hace menos de un año. Ironías de la vida. La pediatra me arrebata a Manuel y dice que ahora me lo devuelve. Mi mujer sonríe. Son las tres y veinte de la mañana y, por una vez, el tiempo se ha detenido.

  9. #69
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    Predeterminado los segundos atascados

    El problema suele ser el mismo en todos los relojes caros: se atascan los segundos. El cliente siempre es el mismo, o lo parece. Siempre con un traje gris y un teléfono móvil que no deja de sonar. <?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    He venido porque me han dicho que es usted el mejor. <o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    El relojero mira sobre sus gafas, y encoge los hombros con la indiferencia del que piensa que probablemente esté en lo cierto. <o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Necesito que me revise el reloj. Al principio iba bien, pero de un tiempo a esta parte anda como loco. Quiero llegar a tiempo a los sitios, y siempre ando retrasado. Vuelvo a casa, y los niños ya están dormidos. Me tengo que despertar a las siete, y a las seis ya tengo los ojos despiertos. Necesito que me lo ajuste. Pero ojo, que es un reloj muy exclusivo. Trátelo con cuidado, y procure no dejarle marcas. <o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    El hombre de la bata alarga sus manos e inspecciona el reloj con la frialdad del cirujano. Pase mañana, a las nueve en punto. Lo dice en voz baja, pero con la exactitud de quien trabaja reparando el tiempo. <o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Ya en la trastienda, a la luz de un flexo, con cuidado y sobre un paño, el viejo relojero quita la tapa trasera para descubrir un intrincado mundo de engranajes, rubíes y tornillos azulados. <o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Poco a poco, y con la ayuda de unas pinzas y una lupa, el hombre comienza a descubrir los segundos atascados entre las ruedas dentadas: segundos robados al ocio, minutos perdidos y nunca recuperados, momentos retrasados de palabras nunca dichas, instantes postergados...<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Uno a uno, y con la paciencia del artesano de las cosas pequeñas, el hombre de pelo gris y gafas en equilibrio va retirando los segundos atascados y las horas muertas, y las va depositando en un cristal cóncavo, resto de un reloj que nunca llegó a resucitar. <o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Cierra el reloj reparado, lo limpia con un paño, y lo mete en un sobre de color marrón. Más tarde abre un cajón de la mesa de trabajo, y coge una bolsa de terciopelo negra, cerrada por una cuerda ancha. La abre con cuidado, y deja caer en ella los segundos depositados en el recipiente de cristal. El fondo de la bolsa está oscuro, no se ve nada, y parece como la noche, como el tiempo infinito, como el agujero de un pozo a <?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" /><st1:PersonName w:st="on" ProductID="la eternidad. El">la eternidad. El</st1:PersonName> viejo relojero ata nuevamente la bolsa con un doble nudo, y la encierra en el fondo del único cajón con cerradura de la relojería. <o:p></o:p>

  10. #70
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    Predeterminado El cumpleaños

    El cumpleaños

    El hecho de que la fecha coincidiera con un Sábado, parecía todo un presagio. A las ocho de la mañana ya llevaba algunas horas dando vueltas en la cama. No podía seguir durmiendo de la emoción. Recordé los seis de Enero de mi niñez. Me sentía exactamente igual. Mi mujer abrió entonces sus enormes ojos y me dedicó una sonrisa.
    • Felicidades cariño. Hoy es el gran día. ¿Qué tal resulta despertarse con cuarenta?.
    • Por el momento, es igual que con treinta y nueve, pero a lo largo del día, todo cambiará- le contesté mientras ella me dedicaba un risilla cómplice- me voy a levantar porque no aguanto mas en la cama. Voy a comprar churros y a por el periódico. Ahora mismo vengo- le dije mientras le daba un beso en la frente.
    En el hall, cogí las llaves y me quedé mirando mi reloj, mi fiel Invicta modelo 9937.
    • Querido amigo…estas son las últimas horas que tú y yo vamos a estar juntos- susurré, mientras me lo ponía en la muñeca.
    Hace unos ocho años, me había prometido autoregalarme el reloj de mis sueños, tal día como hoy, para superar la crisis de los cuarenta. En base a su precio entonces, hice una estimación al alza de su importe a ocho años vista, en base a un valor de IPC. Dividí esa cantidad estimada entre los meses que quedaban hasta el día de hoy, y cada primero del nuevo mes, metía en una cajita la cantidad acordada. Para ello, dejé de fumar y dije que no a muchas copas. Mis pulmones y mi hígado tenían que agradecerle mucho. Cuantas noches de insomnio, imaginármelo puesto me hizo mas llevadera la espera del nuevo día. Cuantas esperas de autobús, cuantos momentos muertos, su imagen ahuyentó el aburrimiento.

    Salí de casa nervioso, intentando ralentizar mis pasos. Sin saber muy bien como, me encontré frente al escaparate. Intenté calcular cuantas veces me habría detenido frente a él. Sonreí. Hoy era la última vez. Una vez que lograra mi objetivo ya me olvidaría del resto de relojes del mundo, ya no compraría mas revistas especializadas y me retiraría del foro de Relojes Especiales. Miré la hora en el Invicta por última vez. Cuidadosamente, me quité el reloj y lo introduje en el interior de la chaqueta. Me sentía nervioso y la emoción me embargaba. Respiré hondo, abrí la puerta de la tienda y entré.

    En el mostrador, me recibió el encargado.
    • Hola, señor. Hoy es el gran día- me dijo amablemente.
    • Si, por fin. Como dice Machado, "todo pasa y todo llega"-le respondí.
    El encargado cogió una caja de color verde de la parte inferior del mostrador, la abrió y extrajo un Rolex Submariner 16610, de acero. Había visto cientos de fotos, pero ninguna le hacía justicia.
    • Es precioso- exclamé con toda la sobriedad que pude.
    • Todo un clásico, señor- respondió el empleado de la tienda- Pruébeselo.
    Tomé el reloj y lo ajusté en mi muñeca. Bajé el brazo y sentí su peso. Una sensación indescriptible me embargó. Me quedé un rato observando la esfera negra a través del zafiro.
    • Como usted bien decía…Es todo un clásico- comenté- el reloj de toda una vida.
    • Y de varias, señor…y de varias vidas- respondió.
    En ese momento, pensé como sería la vida a partir de ahora. Permanecí reflexionando unos minutos, visualizándome a mi mismo, en el reflejo del zafiro del rolex.

    - Y aquí estoy, veinte años después de aquel momento, tomando café contigo.
    • ¿Por qué lo hiciste, papá?- preguntó mi hijo.
    • Escuchame- le respondí, mirándole fijamente a los ojos- lo mas bonito de esta vida, es la ilusion y la ilusión es inalcanzable.
    Mi hijo se quedó en silencio, observándome. Miré la hora en mi viejo Invicta 9937.
    - Vámonos, que se hace tarde. Tu madre me espera en casa- le invité mientras nos levantamos de la mesa.
    Cada dia de vida es jugar una mano de poker con la muerte...