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Hilo: Segundo concurso de relato corto de Relojes Especiales - Foro General

  1. #51
    Avatar de FERNY
    FERNY está desconectado Forer@ Senior
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    Predeterminado El Abuelo Pepe

    Estaba en la cama del fondo, cerca de la ventana, la habitación era oscura, estaba limpia, pero no tenia adornos y era triste. Su única hija y su nieto mayor lo venían a ver todos los días, ella le hablaba, le decía frases cariñosas, le pasaba un pañuelo perfumado por la frente; el nieto se quedaba detrás, como mirando de lejos, le daba mucha tristeza ver al viejo así. Recordaba su niñez, el paso firme del Abuelo, las caminatas por el medio del bosque, como Pepe se agachaba y recogía alguna colilla del suelo y la encendía y le daba dos caladas, -la abuela le tenia prohibido fumar-; aquellas viejas historias de la guerra contra los moros, cuando casi se muere asfixiado al subirse al vagón de un tren que se llenó de humo y vapor dentro de un túnel; cuando fue miembro de la Guardia Real, las charlas debajo de la sombra del cerezo que él mismo había plantado, y cuyos frutos cosechaba año a año subido a una escalera y con un cubo que llenaba varias veces. Lejanos y bellos recuerdos.
    Tenía una forma muy particular de mirar su reloj, lo cogía con sus grandes y suaves manos y lo inclinaba hacia abajo, decía –hoy no se ha adelantado- . Por supuesto desde que se lo ingresó su Mervos estaba en la mesita de noche, siempre en hora y con la cuerda suficiente, labor a cargo del nieto. La despedida fue silenciosa esa mañana, como lo era siempre, el beso en la frente de hija y nieto, y la mirada vacía y reposada de Pepe, ese día estiró la mano pero no alcanzó a tocarlos.
    El teléfono sonó esa noche, Pepe había muerto luego de 94 años de larga vida. El nieto fue a encargarse de todo recogiendo las pocas cosas que había en la Residencia, el reloj estaba parado a las 19,20 la hora en que el Abuelo murió. Lo guardó en el bolsillo de la chaqueta ; y aunque han pasado muchos años, nunca más se animo a ponerlo en hora ni le volvió a dar cuerda.
    Última edición por FERNY; 07-dic-2007 a las 11:30
    La diferencia entre los niños y los adultos es el precio de sus juguetes.


  2. #52
    Avatar de cadiz
    cadiz está desconectado Legión de Honor Forera
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    Predeterminado Los relojes que han marcado mi vida, mi vida marcada en relojes ..

    Hoy me siento triste, diligenciar negocios que pertenecieron a un padre, en estas fechas hunde un poco mi ánimo. Miro la hora y curiosamente en la muñeca, llevo un reloj que no me pertenece, el reloj de mi hijo, el cual le regalé el mismo día que nació. Corazones que laten desde entonces paralelamente, minuto a minuto, segundo a segundo. Es duro hacer el trabajo de alguien que ya no está a tú lado, alguien a quién aún tras años de ausencia, anhelas su último consejo, su último abrazo.
    Todo esto me ha conducido a casa, hogar donde, gracias al caprichoso destino, me he encontrado en la soledad. Lejos de entristecerme aún más, me ha dado la oportunidad de hablar con él, sacar su viejo Longines y conversar. ¿A quién mejor contar tus penas, tus tristezas, inquietudes, inseguridades? He sacado su cajita, su pañuelo aterciopelado que no lo envuelve, lo acaricia lo abriga como si de una parte de él fuera. Tras imitar cada gesto y cada mimo de ese ritual que formaban ellos dos, lo he posado en mi muñeca, Curiosamente se ha posado en la izquierda, para estar más cerca del corazón. Ahora ambos se miran de frente, alianza de vidas, conjunción de etapas, quién mejor que un abuelo para mostrar el camino a un nieto. Los he colocado frente a frente sobre la mesa y he salido de la habitación, necesitan un momento de intimidad. Apago la luz y el joven con su vitalidad ilumina la apagada esfera de su abuelo, en silencio, el abuelo con su luz apagada y ya menguada, ve reflejada su imagen en la de su nieto. Este a su vez, calla, apaga por un momento su corazón para poder oír nítidamente los consejos del abuelo, Tic tac, tic tac. Sonidos monótonos al loído suenan como melodías, dentro de la habitación, tic tac. Nunca antes dos relojes han hablado al oído, nunca antes han dado tanto uno al otro. Un reloj marca el futuro y otro reloj marca el pasado, ¿quién marca el presente?
    He entrado en la habitación, el viejo ilumina ahora más fuerte, el corazón del joven suena más vigorosamente. . . Los relojes que han marcado mi vida, mi vida marcada en relojes ..
    Última edición por cadiz; 09-dic-2007 a las 17:11

  3. #53
    Avatar de elvin
    elvin está desconectado Club de los 2000
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    Predeterminado

    LAS TRES Y MEDIA


    - Acércate muchacho- balbuceó el anciano, mientras intentaba incorporarse en la cama.
    - Señor, me llamo Carlos- contestó el joven.
    - ¡Mierda de vejez!. Perdona chico, pero cada día viene un enfermero distinto.
    El joven observó al anciano. Su rostro estaba demacrado y presentaba una barba cana y desaliñada, con vetas amarillentas. Vestía un pijama que algún dia había sido blanco y en el que la lejía había hecho estragos. Los botones superiores de la camisola estaban desabrochados, dejando ver su pecho pálido y huesudo.
    Ambos se encontraban solos en la estancia, invadidos por un desagradable olor a enfermo, a rancio, alumbrados por una lámpara de mesa, vetusta y solitaria.
    - Siento que me queda muy poco de vida. Se me escurre entre los dedos.
    - No exagere. Le queda mucho aún- mintió el muchacho.
    - Que mal mientes- respondió el viejo, riéndose a carcajadas y fijando sus ojos grises en los del enfermero.- Sabes tan bien como yo que me queda muy poco- sentenció.
    Inmediatamente, el anciano tosió con fuerza. Era una tos seca y bronca, la tos de un enfermo terminal. El anciano se limpió la boca con la manga de la camisola del pijama.
    - Quiero contarte algo- el anciano hablaba con muchísima dificultad-se trata de una pequeña historia que he recordado toda mi vida. Una historia que la bruma del tiempo me hace dudar si fue real o no. Una historia que no quiero que muera conmigo.
    Carlos asintió en silencio, observando los ojos inyectados en sangre del anciano.
    - Señor, no se esfuerce en hablar. Mantenga un ritmo regular en su respiración…
    El anciano continuó, haciendo un esfuerzo titánico:
    - Cuando yo tenía cinco años y mi hermano tres, mi madre murió súbitamente, dejándonos inmersos en una tristeza infinita. Mi padre nos contó que se había marchado para siempre y que nunca mas la veríamos. Mi hermano y yo no entendíamos como nuestra madre, podía haberse marchado sin despedirse. Durante los tres días siguientes, no paramos de llorar, atormentados y aterrados ante el hecho de no verla mas- el anciano, casi asfixiado, dejó de hablar y tomó aire un par de veces- El tercer día, mi padre, abrazándome muy fuerte, me dijo que iba a salir un momento y que cuidara de mi hermano mientras estaba fuera. Limpiándome las lágrimas, le prometí que así sería. Una vez solos, llevé a mi hermano al salón junto a una cristalera enorme. En la calle, llovía a cántaros. Parecía el diluvio universal. Mecidos por el choque de la lluvia contra el cristal, nos quedamos dormidos.
    El discurso del anciano era cada vez mas entrecortado.
    - Cuando despertamos- continuó con mucho esfuerzo-, era noche cerrada y seguía lloviendo con fuerza. Escuchamos abrir la puerta de casa y salimos corriendo a recibir a nuestro padre. En la puerta, vimos a mi padre, empapado de agua, y a su izquierda, estaba mi madre. Su ropa no tenía ni rastro de agua y su pelo estaba seco. Llevaba en su mano izquierda una pequeña maleta negra. Los dos hermanos rompimos a llorar de alegria. Ella se acercó hasta nosotros y nos abrazó, besándonos. Noté que su cara estaba mas fría y mas pálida de lo normal. Su sonrisa tan dulce como siempre, transmitía una tristeza inmensa. Después recuerdo que me sentó sobre sus rodillas. Reparé en que llevaba el reloj de plata que le habíamos regalado entre los tres y que a mi me gustaba tanto vérselo puesto. Era un reloj cuadrado, con la esfera color marfil, las agujas azules, los números romanos y una correa negra. Me quedé mirándolo y observé que estaba parado. Las agujas marcaban las tres y media. Pensé que se le había roto. Ella adivinó mis pensamientos, se quitó el reloj y lo puso en mi muñeca.
    - Cariño- me dijo- me voy lejos, pero no quiero que te preocupes. Dentro de algún tiempo nos volveremos a ver. Cuida el reloj y cada vez que lo mires acuérdate de mi.
    El anciano hacía un esfuerzo titánico para conseguir hablar, por lo que Carlos tuvo que acercarse aún mas para entender sus palabras.
    - Luego, mi padre se acercó a ella y le recordó algo al oido. Ella le miró con cariño y asintió con tristeza. Nos abrazó y se marchó acompañada por mi padre…
    El anciano, exhausto, dejó caer la cabeza sobre la almohada. Carlos se inclinó sobre él. Tenía los ojos cerrados y sus labios exhalaron sus últimas palabras.
    - En mi vida sentí tanto dolor como cuando aquella puerta se cerró.
    Inmediatamente, Carlos buscó la mano del anciano entre las sábanas para tomarle el pulso. Al comprobar que su corazón había dejado de latir, encontró en la muñeca huesuda, un viejo reloj de plata, con la esfera de color marfil, los numeros romanos, y una correa de piel negra. Estaba parado y unas agujas azules marcaban las tres y media.
    Cada dia de vida es jugar una mano de poker con la muerte...

  4. #54
    Avatar de charles
    charles está desconectado Milpostista
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    Predeterminado Un nuevo día

    Suena el despertador. Música, pero infernal a estas horas. Son las 6 y media de la mañana. Empieza otro día. No es natural despertarse así.
    <o:p> </o:p>
    Mis ojos están pegados. Noto la sequedad en mis pupilas y la angustia en el pecho. Sé que tengo que levantarme. Todo mi cuerpo dice no. Todavía no. Hago un esfuerzo y estiro un brazo, que sale de las mantas. Hace frío fuera. Alcanzo la luz y la enciendo. Arjjj…, dolor. Tapo mis ojos. Pienso que no puedo. Pero tengo que hacerlo. Lucho conmigo mismo. Que bien se está en cama. Ahora mismo no lo cambiaría por nada.... Pero tengo que levantarme.
    <o:p> </o:p>
    Me acostumbro poco a poco a la luz. Tengo que levantarme. La lucha interna de todos los días. Todo mi cuerpo dice no. Todavía no.
    <o:p> </o:p>
    Reuno fuerzas. Arranco de golpe las mantas. Frío de nuevo. Mucho frío. Me siento. Estoy en el borde de la cama. Ya puedo ver. Mis ojos se han acostumbrado a la luz.
    <o:p> </o:p>
    Miro alrededor. Sobre la mesilla descansa un reloj. El que llevaba la noche anterior. Lo cojo. Me quedo mirándolo un rato. No miro la hora. Ya sé que hora es. Miro el reloj. Observo el segundero. Gira. Incesante. Como el tiempo. Le doy la vuelta y observo el mecanismo. No entiendo lo que veo. Pero es maravilloso. No miro la hora. Me lo acerco al oído. Tic Tac, Ti Tac, … Música celestial. Sonrío. Ya estoy despierto. Dejo el reloj de nuevo sobre la mesilla. –Tranquilo, me ducho y vuelvo a por ti. Empieza un nuevo día.
    Si quieres conocer el valor del dinero trata de pedirlo prestado. Benjamin Franklin.

  5. #55
    Avatar de Gus
    Gus
    Gus está desconectado Forer@ Senior
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    Predeterminado Vintage

    VINTAGE

    Lo admito: no lo vi venir. Siempre se dice que el interesado es el último en enterarse, qué gran verdad. Debí haberlo imaginado, era todo demasiado perfecto. De hecho, creo que todavía no llego a comprender el verdadero alcance de la situación, sigo aferrándome a los recuerdos de días felices y no me hago a la idea de que no volverán. Soy como el boxeador al que han noqueado y que al levantarse, aún medio inconsciente, sigue pegando puñetazos al aire, ignorante de que hace tiempo que ha perdido el combate y el título.

    Todo cambió tras el accidente. Quiero pensar que fue un accidente. Ambos sufrimos daños, pero yo salí el peor parado y tuve que viajar al extranjero para completar mi recuperación. Hasta ese momento habíamos sido inseparables. Desde que nos encontramos, nos invadió una pasión tan cegadora como una mañana de resaca. A veces me miraba, sin motivo aparente, y yo, ebrio de orgullo, sabía que era sólo por el placer de verme, de acariciarme con los ojos, y le devolvía la mejor de mis sonrisas.

    Cuando al fin regresé de Suiza, ya nada fue lo mismo. Sus largas ausencias debieran habérmelo advertido, pero yo me empeñaba en pensar que la culpa era mía, que mis mermadas facultades físicas me habían hecho perder atractivo a sus ojos, y procuraba duplicar mis esfuerzos. Todo en vano...

    Lo peor son las noches. Cuando se apagan las luces de la relojería, la soledad lo envuelve todo. Entre fantasmales resplandores de luminova, me debato en la agonía de saber que, en esos momentos, otro estará disfrutando de la tibieza de su piel... Rectifico: lo peor es el frío. Ni siquiera me queda ya la esperanza de que aparezca alguien nuevo que vuelva a hacer latir mi órgano regulador. Después de todo, ¿quién va a fijarse en la vitrina de los vintages?

  6. #56
    krambal está desconectado Novat@
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    Predeterminado tres años y un día........

    tres años y un día........
    podría ser una condena de prisión, pero mas bien es el fruto de una amistad, quizás el tiempo no es un buen referente para una amistad, pero para mi corren tiempos efímeros y fugaces, tiempos ingratos y de olvido, por eso el tiempo para mi es un premio.... gozarlo, disfrutarlo y pulverizarlo a cada momento pero desde la perspectiva de una trayectoria.
    tres años y un día tiene Spedy mi fiel reloj y al margen del apego que le tengo ahora, el hecho de haber compartido, sufrido, llorado, volado, reído y soñado con él, durante tres años y un día le confiere un rango superior en mi escala de valores personal.
    ¿cuanto vale ? ¿cuanto pesa? ¿cuanto adelanta?....cuantificable e importante porque condicionara el resultado, pero quizás no te has parado a valorar algo realmente importante ¿cuanto tiempo habéis compartido ? y en el fondo tampoco es vital, es lo bueno de la tiranía del tiempo, porque te pueden valer quizás unos segundos como para recibir sus “pulsaciones”, quizás unos minutos para sentir el despegue, quizás unas horas para estar en el espacio, quizás días para llegar a la luna, quizás años...... no importa
    No ha estado en el espacio, ni en otros planetas, no es nada del otro mundo pero sobre todo no es un reloj, es MI RELOJ, aquel apéndice de acero que rodea mi muñeca y mi mente capaz de transportarme entre humos y asfalto, entre nubes y hierba, entre el vacío y la luz, capaz de demostrarme que ningún mundo es finito.
    No pretendo vivir en el pasado, sería un error, pero mas grave seria ignorar lo mucho que tengo, tres años y un día es un abrazo fraterno entre hombre y amigos, tres años y un día es una dulce "condena" capaz de hacerme levantar de la cama dando un salto..... y eso hoy por hoy es grande.

    Saludos


  7. #57
    Avatar de diegofer
    diegofer está desconectado Quasi-forer@
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    Predeterminado Síntesis

    Era un absoluto desastre. Después de todas las minuciosas comprobaciones antes del lanzamiento, después de los cientos de folios de protocolos de actuación, se habían olvidado el disco en Cabo Cañaveral. <?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p>
    <o:p> </o:p>
    Seis años de investigación, doscientas personas de todos los ámbitos de la cultura y la ciencia, tratando de resumir en un pequeño disco de titanio toda la información sobre la Tierra y el Hombre, y al final, a un operario se le olvida ponerlo en el transbordador. Sonaba todo tan estrambóticamente imposible, que parecía que el legado del hombre al futuro fuera simplemente un envase hermético sólo lleno de la estupidez humana. <o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Los tres astronautas miraban la cápsula vacía que supuestamente deberían lanzar desde la estación espacial. La cápsula avanzaría con su nuevo motor de iones hacia la galaxia más cercana, cada vez más rápido, cada vez más lejos, como una botella con mensaje, o, como dijo un famoso escritor, con el testamento de la humanidad en sus entrañas.<o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    - ¿Y ahora qué hacemos?- Dijo el Capitán Vassili. -¿Qué tal si escribimos algo? No hay mucho sitio, pero al menos, si alguien encuentra en el futuro la cápsula, tendría algo con lo que empezar. <o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    El comandante desplazó su mirada por aquel cubículo espacial, amalgama de hospital, taller y submarino. Buscó un pequeño detalle, quizá una flor, una fotografía... algo que resumiera al Hombre en una mirada. Fijó su vista en los dedos de Vassili, que tamborileaban en la mesa de aluminio, y de repente, exclamó: <o:p></o:p>
    <o:p> </o:p>
    - Vassili, ¡tu reloj! Dame tu reloj. <o:p></o:p>
    <o:p> </o:p>
    El Capitán ruso al principio no captó el significado de aquella voz imperiosa, pero, acostumbrado a recibir órdenes, se desprendió inmediatamente el reloj de <?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" /><st1:PersonName ProductID="la mu?eca. Una" w:st="on">la muñeca. Una</st1:PersonName> vez en la palma de la mano, lo observó con detalle como nunca antes se había parado a mirarlo. Lo tendió al comandante, y en un susurro, asintió: “es verdad. En esta pequeña caja de acero se sintetiza no sólo nuestro mundo, el ancho de nuestro brazo, la duración de los días, los meses y los años y las fases lunares, sino el grado de tecnología que hemos alcanzado, nuestro concepto de la belleza y nuestro idea del tiempo. Nada nos podría definir mejor que este especie de código morse primitivo, este tic-tac del paso del hombre por la tierra” .<o:p></o:p>
    <o:p> </o:p>
    El comandante tomó aquel viejo reloj mecánico, lo depositó en la blanca cápsula cilíndrica como quien acuesta a un recién nacido, y apretó el botón de expulsión.

  8. #58
    Avatar de Goldoff
    Goldoff está en línea Administrador de RE
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    Predeterminado Seudónimo: "El Faro"

    5:55

    Angelito, como lo llaman sus compañeros de miseria, era un niño muy despierto, a pesar de no tener más de 10 u 11 años, ha aprendido a sobrevivir en las calles, a huir de la policía que lo agrede, de los dueños de negocios que lo corretean de sus portales y de los peatones, cuando lo perseguían por haberles arrebatado carteras, teléfonos o simples bolsas de comida. Angelito no sabía leer ni escribir, pero conocía las monedas, los billetes, podía contar para saber cuánto le habían pagado por algún objeto robado que había vendido, era un niño difícil de engañar.
    Todas las mañanas se detenía frente a un extraño edificio, el cual está coronado por un grandísimo reloj digital; a Angelito le encantaba ver cuando el reloj marcaba las 5:55, él era feliz al ver esos números en el gran reloj, se quedaba admirándolo hasta que cambiaba, en ese momento despertaba de su letargo y se seguía su camino.
    Hoy Angelito, al igual que siempre, se detuvo a observar el reloj, pero esta vez un desconocido se paró junto a él y observando el reloj le dijo:
    - Todos los días, así llueva, o haga frío, observas el reloj a esta misma hora, y luego continúas tu camino, ¿por qué?
    El niño, sin dejar ni por un instante de ver al reloj le contestó:
    - Le doy gracias a Dios por dejar que salga el sol para que alumbre y se acabe la noche, porque yo le tengo mucho miedo a la noche. En la noche la gente nos echa agua fría para que no nos acostemos en sus puertas, los policías nos golpean y nos quitan nuestras cosas, los malandros abusan de nosotros. Cuando veo que el reloj dice 5:55, el sol está saliendo y todo eso se acaba, no siento hambre ni frío, la gente buena sale a la calle y la ciudad se vuelve bonita y alegre otra vez. Yo quisiera que el reloj se quedara en 5:55, pero luego él cambia, y me doy cuenta que todo sigue, que otra vez va a llegar la noche. Yo le pido a Dios que detenga todo y todo sea como es ahora, pero Él no me oye.
    Los pocos ruidos que se podían oír en la calle cesaron y todo quedó en silencio absoluto, el hombre viendo al niño dijo:
    - Dios te oye y siempre está contigo. – tomándole la mano al niño le preguntó:
    - ¿Realmente quisieras que el tiempo se congelara y vivir para siempre en este momento?
    El niño con lágrimas en los ojos, pero sin quitarle la vista al reloj, le contestó:
    - Ese señor no me oye, si de verdad Dios me oyese, por qué hace pasar hambre y frio, por qué me golpean y por qué el reloj cambia. Cuando cambia, se que va a llegar otra vez la noche, y que no tengo nada que comer, ni donde dormir y entonces sé que Dios me abandonó, como mi papá y mi mamá.
    A lo lejos se oyeron muchos disparos, provenían de varias calles arriba, donde dos bandas se enfrentaban; El niño se desplomó y cayó al suelo sobre un charco de sangre, una bala le había atravesado el pecho. El hombre que conversaba con él ya no estaba, había desaparecido.
    Todos dicen que Angelito murió a las 5:55, pero yo sé que no fue así, se que ese extraño se lo llevó junto a Dios, para que jamás volviera a pasar hambre, ni a tener frío, ni a temerle a la oscuridad; se que va a estar cobijado por el amor absoluto de Dios.
    Curiosamente, el reloj de la torre quedó completamente iluminado al cambiar la hora, su relojero dijo que fue una falla eléctrica, pero no fue así, fue en protesta por las desigualdades de este mundo.
    Yo quise dejar de ser un reloj y convertirme en faro por un día para poder alumbrar las miserias de nuestra sociedad.

  9. #59
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    Predeterminado Seudónimo: "Una menos"

    Que larga es la sombra del segundero

    Que larga es la sombra del segundero. Sombra que no da cobijo porque nunca para, y su leve línea negra no es más que el borde del precipicio entre los muertos apilados del pasado y la incorpórea niebla del mañana.

    Qué larga, qué insustancial, qué vaporosa es la sombra del segundero, y sin embargo, cómo pesan los segundos ya pasados, cuando se trenzan en años e hilan el pesado ropaje de los recuerdos.

    Qué larga es la sombra del segundero, qué frágil y a la vez, qué poderosa, Como la quebradiza madera de las flechas, tan gráciles, livianas y mortales, o como los mascarones de proa de los antiguos buques de guerra, adornados con delicadas formas de mujer.

    Qué largos son los segundos de los pasillos, qué cortos los segundos de los besos. El mismo segundero marca las distintas pautas del que desespera y del que ama sin red, el mismo reloj parece otro del revés que del derecho.

    Qué larga es la sombra del segundero, cuántas millas recorridas en círculo. El final del camino es siempre el principio de la historia, y sólo la dulce y desmemoriada memoria nos impide ver los pasos ya recorridos a cada vuelta, a cada cuerda, a cada minuto siempre igual y siempre distinto.

    <!-- / message --><!-- controls --> Que larga es la sombra del segundero, siempre un segundo más larga que todos los segundos de nuestra vida.

  10. #60
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    Predeterminado Seudónimo: "Balboa"

    Diecinueve cuarenta y seis y no apareces, y no hago mas que preguntarme, que imaginarte...semidesnuda como anteayer antes de la cena, o quizá conteniendo una lagrima al final de aquella maldita película. No se que haces para llegar siempre tan tarde, ni porque no dejo de pensar en tí...pasa una pareja y yo jamas hubiera pensado que se pudiera llevar tantos piercings en tantos sitios y ya son las siete cincuenta y no hago mas que mirar este escaparate y tu nada. Me pregunto que andaras haciendo ahora y porque la ciudad me mira con tus ojos. Si estuvieras aquí no andaría contando los pedazos de cielo que quedan entre los cables de la luz. Si estuvieras aquí, otro vistazo al reloj...las ocho, y me pregunto si alguien contó alguna vez el tiempo que pasamos esperando, cinco minutos ahora, cinco minutos despues...ocho y cinco y por fin apareces entre gente que pasea y me mira con cara de compasión...como si nada, tan guapa que pareces la mujer de otro y ya sabes, perdona cariño, se me ha hecho un poco tarde...y ya sabes, no te preocupes, casi acabo de llegar.