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Hilo: Segundo concurso de relato corto de Relojes Especiales - Foro General

  1. #11
    J A REINARES está desconectado SuperForer@
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    Predeterminado

    EL DIA DESPUES

    Recuerdo que era un lunes,la profesora daba la clase desde su mesa y todos escuchaban en silencio,atentos,sin perder una sola palabra.
    Mi mirada perdida,buscaba y escudriñaba todas y cada una de las muñecas de mis compañeros y hay estaban,nuevos,brillantes,inmaculados.......
    Una hora antes,en el recreo,el tradicional partido de futbol habia quedado relegado,todos en un gran grupo mirabamos y escuchabamos las excelencias de cada uno de ellos.
    -¡Pues el mio se ilumina con este boton¡-
    -¡El mio tiene alarma con veinte melodias¡-
    -¡Este tiene agenda para guardar telefonos¡-
    -¡Pues este llava calculadora¡-
    -¡Con este,hasta puedes jugar¡-
    Yo miraba,escuchaba,disfrutaba con lo que cada uno contaba.
    La voz de la profesora me hizo volver a la realidad,me encontre mirando mi muñeca desnuda,vacia.
    A mi mente acudian las tremendas palabras de mi padre,golpendo mi cabeza con tal fuerza que retumbaban en mi pensamiento.
    -Hijo,este año las cosas no han ido nada bien,el proximo año si van mejor lo celebraremos-
    Un sentimiento de rabia,ira y furia recorrio todo mi cuerpo,"si todo va bien",¿y si "todo va mal"?
    Una terrible sensacion de tristeza se adueño de mi corazon......................
    Última edición por J A REINARES; 16-nov-2007 a las 11:03 Razón: correccion

  2. #12
    hayek está desconectado Novat@
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    Predeterminado Homenaje

    HOMENAJE

    El viejo judío bajó las escaleras de su habitación “de trabajar”, había estado encerrado allí durante 2 ó 3 semanas, aunque él no era consciente del tiempo que había pasado. Al principio aceptaba la comida que su esposa le subía, pero conforme se acercaba el final de su trabajo, y por tanto el momento más álgido de su creación, no comía, no miraba cuando ella llamaba a la puerta, no tenía consciencia del día ni de la noche, dormía cuando se le agotaba el espíritu y, para inspirarse, tocaba, muy levemente a veces y con fuerza otras, algunas notas en su viejo piano vertical. No estaba muy afinado, pero le servía para buscar la analogía entre la vibración de las cuerdas y sus pensamientos, que parecían entrar en resonancia. En realidad, la inspiración inicial le vino de no se sabe donde, del lugar donde viven las ideas y, sobre todo pensando en el tiempo… qué es más relativo que eso… pensó que el tiempo que pasa entre que una de las terminaciones del áncora golpea y frena el escape y el siguiente es el mismo –sobre todo en su viejo Rolex imaginario, que siempre utilizaba en sus experimentos mentales-; pero que sin embargo puede hacerse eterno si ese tiempo es pasando un mal trago –como aquellos que pasó cuando siendo un adolescente vagó durante semanas para escapar de <st1:personname w:st="on" productid="la Alemania Nazi"><st1:personname w:st="on" productid="la Alemania">la Alemania</st1:personname> Nazi</st1:personname>, y llegar a Suiza (de allí vendría su amor por los relojes) donde vivían sus padres-; o infinitesimal, si ese mismo instante era compartido con su segunda esposa.
    Estaba más delgado que hacía 2 ó 3 semanas, y llevaba en una mano unos papeles escritos con mala letra, le dijo a su mujer que los enviara a “Annalen der Physik”, entonces descansó. Con el premio en metálico del Nobel se compró el Rolex que tanto había usado.
    <o:p></o:p>
    Homenaje a Albert Einstein (14 de marzo de 1879 - 18 de abril de 1955)

  3. #13
    ZalY Invitado

    Predeterminado Volver a ser niño

    Corría el año 2.003 cuando aquel anciano de aspecto elegante había cumplido su sueño.


    Durante años había visto a su abuelo mirar la hora en aquella preciosa “caja custodiadora del tiempo”, normalmente inquiría en que era una pieza única que había pertenecido a la familia a lo largo de los siglos.


    El tiempo pasaba y nuestro amigo ansiaba algún día el poder cambiar de aires, sus aires de esperanza e ilusión por unos más…triunfadores, lograr fortuna como un día lo había hecho su abuelo.


    Un día iba caminando por una vieja calle hacia su detestado trabajo, que hasta entonces le ayudaba a mantenerse a duras penas, cuando algo le obligó a pararse frente a aquel escaparate, era la única relojería de la ciudad, además de casa de empeño. Se puso a admirar aquellas maravillosas piezas que tanto anhelaba; por un instante dejó de soñar para sumirse de nuevo en la realidad cuando de pronto logró escuchar una conversación donde unos hombres hablaban de las Américas, de fortuna, de familiares perdidos pero no olvidados…


    Nuestro amigo ese día no acudió a trabajar, se acercó rápidamente a esos hombres los cuales le comentaron que aquel viaje era muy caro, que si ellos tuvieran dinero lo realizarían sin dudarlo.


    Fue a su casa, habló con su familia y haciendo grandes esfuerzos consiguieron reunir lo necesario para pagarle el billete… de ida. Su abuelo había tenido que empeñar su preciado reloj para poder darle algo de dinero.


    A la semana siguiente estaba en la cola esperando poder subirse a aquel barco que le dirigiría hacia Cuba.


    Tras estar en arduos oficios, por fin encontró el suyo como camarero y consiguió amasar algo de dinero.


    Los años pasaban, conoció a una chica de la cual se enamoró locamente, se casaron, tuvieron hijos y los años cabalgaron más y más deprisa hasta que se dio cuenta de que era un viejo.


    Sus hijos eran mayores y el día de su cumpleaños le hicieron el mejor regalo jamás soñado por aquel hombre, un pequeño viaje que le llevaría directamente a su tierra natal, Asturias.


    No parpadeó y se dirigieron hacia allí, él parecía un niño contándoles sus peripecias infantiles aquí y allá, todo lo que había tenido que hacer su familia para que él pudiera ir a Cuba, hasta que su cara se puso pálida y sus ojos llorosos. Estaba frente a aquella relojería donde su abuelo había empeñado su tan preciado objeto, sin mediar palabra se colocó bien su traje, se estiró la corbata y entró. Salió con un antiguo reloj de bolsillo, el tiempo se detuvo y… se echó a llorar.

  4. #14
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    Predeterminado

    ¿BAÑAMOS A NUESTROS NENES?

    Realmente no sé como he llegado a esta situación, aquí, en el hospital, o lo que sea, no me dan muy bien de comer, muchos de los internos solo repiten frases inconexas y hacen movimientos extravagantes.

    Fuera de aquí, hay mas como yo, pero solo puedo comunicarme con ellos sentandome en el ordenador, de forma casi clandestina, usando claves semisecretas. Solo espero que a ellos no les pase lo que a mi, que no los encierren por esta misma sinrazón.

    Todo empezó con mi afición inverterada a los relojes, de siempre he sentido hacia ellos una pasión casi obsesiva, que me ha llevado a una vida ermitaña, alejada de todo y de todos los que no tengan que ver con estas pequeñas y maravillosas máquinas.

    Primero llegué a conocerlos por su cara y por su cuerpo, después con el interés propio de un cirujano, fui desvelando su más intima anatomía, diseccionando y descubriendo sus partes y las funciones de las mismas.

    Hasta este punto, mi familia solo atribuía mi comportamiento a alguna herencia curiosa de antepasados excentricos, rarezas de familia, no le daban mas importancia.

    Más tarde y después de mucho escuchar atentamente sus ritmos, empezaron a tomar vida, lo que solo parecían sonidos repetitivos pasaron a ser mensajes intelegibles, pronto descubrí que ellos me hablaban. Donde los demás solo veían el latir monótono de un tic tác, yo percibía de forma clara e inequívoca sus alegrías, sus quejas y lamentaciones, edad, su estado de salud y de ánimo, hasta el relato completo de sus existencias, sus distintas habilidades y complicaciones, la génesis y su lugar de nacimiento e incluso el nombre de sus padres.

    Fué cuando les dije que mis relojes me decían cosas cuando empezaron a preocuparse, visitas a médicos y a especialistas no solucionaron lo que ellos ven como una enfermedad, y no es tal, es sencillamente una realidad tangible.

    He intentado varias veces que ellos también los escuchen, que oigan como me piden cosas concretas, mas cuerda, una revisión, opinión sobre otros relojes, la compañía de un nuevo amigo que les llama desde un escaparate...

    Mira, justamente ahora este que me queda en muñeca solo repite incansable, 28.800 veces cada hora:

    ¿Bañamos a nuestros nenes?
    ¿Bañamos a nuestros nenes?
    ¿Bañamos a nuestros nenes?
    ¿Bañamos a nuestros nenes?
    ¿Bañamos a nuestros nenes?.......................................
    Última edición por holdover; 20-nov-2007 a las 01:56

  5. #15
    Avatar de Goldoff
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    Predeterminado Seudónimo: "Hurón"

    LA REINA ESCLAVIZADA


    Cuando tengo tiempo libre,
    para una charla pausada,
    elijo de compañera
    a mi hora esclavizada

    Si decido mirar mi hora,
    una duda me atrapa,
    al tiempo no lo detengo
    ni siquiera de pasada.

    Pienso cuando la miro
    que me devolverá la mirada,
    pero lo único que hace
    es avanzar como si nada.

    Si la miro pensativo
    me desafía excitada,
    a mi no me paras tu,
    a ti no te para nada.

    si alguien me pide mi hora,
    enojado le miro
    mi hora se la digo
    de dársela no se nada.

    cuando hablo con ella,
    le digo enamorado
    no me abandones querida
    no me dejes tirado.

    Mi hora no tiene prisa
    camina con gracia andaluza,
    mueve sus caderas
    cual gacela engalanada.

    Deseo que se quede,
    siempre a mi lado,
    el día que me abandone
    todo habrá terminado.

    No puede ir mas deprisa,
    ni tampoco más despacio
    Cada minuto que pasa
    mi hora cumple mil años

    mi hora tiene cien trajes
    trajes que le regalo,
    ella solo los usa
    como reclamo.

    Hoy lleva un traje dorado
    zapatos de cocodrilo
    de aspecto redondo
    y un fondo azulado

    Siempre la llevo guapa
    diría que inmaculada,
    no se merece menos
    es la Reina esclavizada.

  6. #16
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    omega está desconectado Forer@ Senior
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    Predeterminado


    La herencia.
    <?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /><o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Siempre fue mi deseo que mi abuelo llegase a conocer al poseedor de su herencia, pero por desgracia, no ha podido ser; aquí sentado en un asiento privilegiado, viendo como amanece y sintiendo la fuerza de los rayos del sol, no puedo dejar de pensar en esa persona que solo llegue a conocer a través de fotos en blanco y negro, mi padre siempre me contó aventuras del suyo, mi abuelo, de cómo lo paso en tiempos de guerra, de los sufrimientos que padeció, de cómo estando en el frente de batalla le llego la carta diciéndole que toda su familia a excepción de sus tres hijos habían sido fusilados por el entonces enemigo, de cómo aun siendo poseedor de esa información, no abandonó a los suyos en aquellos tiempos aun cuando lo pudo hacer, y la razón no era mas que el deseo de parar los pies al enemigo para que no pudiesen seguir matando a inocentes civiles, de cómo tuvo que regresar a pie, sin calzado, una vez que termino la guerra, para intentar juntar de nuevo a su familia, de la cara que puso cuando las hermanas de un monasterio le dieron al único hijo que había sobrevivido al hambre y a las privaciones, de cómo pasados los años y ya viviendo en casa de mi padre le lego su herencia para el nieto que estaba en camino, de cómo le dijo que en los tiempos difíciles se aferraba al recuerdo de que esa herencia había pertenecido a su vez a su abuelo, y como con los ojos llenos de lagrimas le contaba a mi padre que habiendo pasado lo que había pasado, jamás se deshizo de ella.
    Y nací yo, y mi abuelo murió una semana antes, me dieron su nombre, para honrarle, me contaron su vida, y cuando cumplí dieciocho años, me dieron su herencia.
    Y ahora habiendo pasado ciento quince años de su nacimiento, me encuentro sentado en el asiento de la escotilla numero seis viendo el amanecer desde el trasbordador espacial, y acariciando la herencia de mi abuelo, un reloj de bolsillo que dejo de funcionar cuando mi abuelo murió, como dándome a entender que solo él fue capaz de valorarle en tiempos difíciles.
    La humanidad viajamos hacia delante, las personas pasamos de puntillas por el tiempo, pero solo nuestra herencia es capaz de mantener con vida la esencia de nuestro alma, ahora lo entiendo.
    <o:p></o:p>
    - Mientras el astronauta con ojos humedecidos por el recuerdo observa su planeta, no se da cuenta que el reloj que acaricia a cobrado de nuevo vida y comienza a latir de nuevo, como dando su consentimiento para ser recibido como herencia.
    <o:p></o:p>
    <o:p></o:p>
    Y el tiempo le dijo al tiempo,"tiempo, no tengo tiempo", y el tiempo contesto: "da tiempo al tiempo"

  7. #17
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    al_foto está desconectado Forer@ Senior
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    Predeterminado

    Lo eras, ya lo creo, ese amigo que de un modo u otro estaba ahí, mucho tiempo, siempre; pero hubo un momento en que la relación cambió y entonces me di cuenta; la exactitud con la que afirmabas viajar orbitando en tu pequeño cubículo era poco más que una patraña, ni la luna jugaba contigo como antaño, ahora tan solo desfasabas y aún así exclamabas a todo el quisiera oirlo que lo tuyo era a perpetuidad. No deberías ser tan pretencioso pues ello sólo te es útil durante los primeros instantes cuando el goce de lo nuevo nubla la vista y el corazón, anegando miserablemente cualquier valle de dudas o remordimientos.
    Pero ahora he visto esas luces, y me doy cuenta de que tú nunca has sido el que guía mis pasos, el que marca el compás en la sinfonía alocada de mis momentos; mis alegrías no te pertenecen por mucho que palpites más rápido ó más alto y aunque quisieras repetirte cada minuto o cada cuarto no desesperaré por tu compañía.
    Intentaste aliarte con esa maquina infernal que artificialmente te mantenía vivo, atrás y adelante, girando convulso, perdiendo la cabeza, arriba y abajo, norte y sur, demasiado aprisa para tus años, intermitente y sin rumbo; pero yo lo supe ver, yo y esas luces que me indicaban el camino, día tras día camino a casa.
    Nunca creíste en lo efímero del tiempo, creado para cambios cada siglo no supiste ver que el fin se acercaba inexorable, ¿ acaso creías que el tiempo no te dejaría huella ? yo lo supe desde aquel día en que tropezaste y tu vida quedó marcada, tu belleza empezó a languidecer y mis ojos no acertaban a distinguir otra cosa.
    Las luces hablaban nuevamente, esos halógenos excitantes, guíados habilmente por manos enguantadas me lo repetían sin cesar, y ahí estaba yo envuelto en un mar de dudas, un océano de cálculos infinitos, de largas conversaciones, de consultas a los expertos; no había remedio, la enfermedad seguía su curso y nada podría remediar mi angusta, bueno sí , las luces, no, lo peor eran las luces, ellas tenían la culpa, sin ellas nunca habría pasado.
    Y que podía hacer si no naufragar, dejarme llevar por este torbellino, calmar las ansias que desbordaban mi espiritu; pero contigo no podía, miraba tu rostro, cuan hermoso había sido, dejando fluir los segundos a tu alrededor, enmarcando fases y lunas, días, y temerosas agujas que ahora tristes tan sólo intentan inyectarme falsos elogios de tu pasado. No, ya no eres exactamente sincero y pronto dejarás de ser perpetuo. Las luces, ellas me han enseñado nuevamente que los brillos de la juventud son capaces de eclipsar tu compañía.
    Nuestra convivencia ya no tiene sentido, me acercaré a las luces e iré más allá, entraré en su reino; probablemente estarás desorientado al principio pero pronto comprenderás que ha sido lo mejor, tendrás unas merecidas vacaciones, gozarás de un embellecimiento reparador y disfutarás de todo el escenario para que otros ojos se humedezcan y nubles un nuevo espiritu cuando te vean bajo las luces, esas mismas luces. Y yo saldré de allí sin volver la vista atrás, enamorado, sintiendo su cadena a mi alrededor igual que sentía entonces tu presencia, aunque tu siempre preferiste las pieles, tu educación esmerada te impedía vestir de frio acero; no importa, ahora ya no importa; he podido calmar mi ansia y nuevamente el tiempo será exacto, ¿ por cuanto tiempo, exactamente?
    Última edición por al_foto; 19-nov-2007 a las 21:31
    Vuelas demasiado bajo, vuelas tan bajo que parece que sólo camines... Vuela alto, y no te dejes atrapar por nadie

  8. #18
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    Predeterminado Seudónimo: "Plutón"

    LA LLAVE


    El viento susurraba suavemente, arremolinándose en torno al anciano. El lucero del alba rayaba el horizonte y las hojas secas producían un repiqueteo rítmico sobre el suelo. Sobre sus manos, una raída caja yacía abierta, recibiendo las lágrimas que brotaban de sus ojos. Más de setenta años habían pasado desde que recibiera el regalo de su maestro, cerrado con un mecanismo secreto, por nadie conocido. Su deber era abrir esa caja, para descubrir en su interior el misterio que versaba sobre sí mismo, sobre la existencia, sobre el todo.

    Al principio trató de abrirla con violencia, usando el vigor propio de la juventud, malgastando su aliento sin éxito: no había fuerza física capaz de abrirla. Pensando en las palabras de su maestro: “La llave siempre estará contigo”, intentó usar su ingenio buscando grietas o resquicios que le permitieran romper el sello, mas fue inútil. Los años pasaban y su fuerza decrecía. Llegaron el cansancio, la maldición, la ira. Y finalmente le abatió el desespero, pues la caja permanecía bloqueada.

    Muchas primaveras habían llegado y partido desde aquellos días cobrizos: ahora era él el maestro. A medida que envejecía, siempre acompañado por la caja inmutable, se fue encerrando a su vez sobre sí mismo, buscando la sabiduría en el mundo y en su interior, sosegándose hasta que con serenidad optó un día por ocultar el pequeño cofre con su insondable contenido.

    Con cariño casi paternal accionó el mecanismo secreto de una nueva caja, idéntica a aquella que le había visto crecer, sellándola así con el precioso secreto en su vientre. En pocas horas, al alba, despertaría al joven aprendiz que ahora dormía en el templo, para hacerle su regalo. Sería labor de éste tratar de abrirlo y comprender que la única fuerza que podría lograrlo era aquella que forjaría su alma y templaría su mente.

    La vida del muchacho debería llevarle a encontrar la clave que abrió su propia caja, oculta en la humedad del lóbrego fondo de la montaña, oxidándola, carcomiéndola y debilitándola, la misma llave que nos transforma de aprendices a maestros, de niños a hombres.

    Descubriría que esa llave es uno y es muchos, tan pequeña como una lágrima que cae o tan grande como una vida que florece. Aquella que destapa todas las cajas y revela todos los secretos.

    Esa llave, la única, es EL TIEMPO.

  9. #19
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    Predeterminado

    Una declaración de intenciones

    Es tu mirada el silencio que da calma a mis dudas, hazme un hueco entre tus sueños para poder olvidar tanto trafico y tanto sin sentido, nado en las aguas de tu mar con un unico puerto de destino, tu cuerpo, ese cuerpo inquieto de niña de las tormentas, que hace que me muerda los labios mientras me roba mis mas bajos instintos.

    Hoy amanece por ti, hoy siento tu pulso en mis venas, hoy beso tu suelo, hoy rezo en tu cuerpo, hoy amanece por ti.

    Cierra esa ventana en que se cuela lo aprendido, y déjame perder el sentido en tu cuerpo, déjame morder tu vida que así poder alimentar esta soledad que me mata, para poder olvidar quien soy, abandonado al capricho de tu voluntad me encuentro pero me es indiferente mientras respiro tu aliento.

    Voy a quemar las autopistas que nos alejaron, voy a andar sobre los restos de la distancia para estar a tu lado en un instante, esta noche helada quisiera quemarme en el amor y poder comprender cual es el camino del norte que me lleve a tu deseo.

    Mañanas sin rumbo, noches sin viento, días sin sentido son los que vivo cuando no encuentro el camino que me lleva a tu cuerpo, donde acaban tus medias se enreda un deseo tan cerca del cielo.

    Te cambio un segundo por un te quiero, aquel día, aquella mañana nunca pensé que el reloj se iba a parar y las manecillas iban a girar a tu son, nunca pensé que todo iba a estar sucediendo pocos meses después, como es el destino, nos une sin sentido y nosotros le damos sentido a este sin sentido que es la vida.......................
    Te quiero !!!!! Mi niña de siempre.

  10. #20
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    Predeterminado Seudónimo: "Cyrano" (2º relato)

    EL MENDIGO



    Cercano a la puerta del bloque de apartamentos en alquiler se había instalado un mendigo. Tendría más o menos mi edad, aunque por su desaliño, pareciera mucho mayor. Junto a él, algunos cartones repartidos por el suelo, unos cuantos montones de ropa y trapos viejos, varias bolsas de plástico de contenido indescifrable y latas con restos de comida y mendrugos, con los que sin duda se alimentaban él y la media docena de perros de distintos pelajes y tamaños que le acompañaban y de los que él tomaba cuidado.

    Allí estaba cuando entré y allí estaba cuando salí, unas horas más tarde. El hombre no paraba quieto. Al tiempo que mantenía una animada conversación con los perros, se trasladaba de un lugar a otro, en el reducido espacio que ocupaba, conminando a uno de ellos a sentarse, para inmediatamente, cambiar de lugar a otro, de la farola en que lo mantenía atado con una cuerda, al árbol más cercano, al momento se dirigía a un tercero para reconvenirle por algún asunto relacionado con las latas de comida...
    Cuando salí por la puerta, me alejé rápidamente. Apenas lo miré, es decir, hice lo que la mayoría de transeúntes que por allí pasaban, si bien algunos de ellos no podían reprimir un gesto de desdén.

    Yo ya le conocía. Con anterioridad tenía su tenderete montado en el último tramo del paseo, que aún sobrevivió un tiempo al asfaltado, justo enfrente de la comisaría del barrio, también desaparecida. Los guardias, benevolentes, le permitían estar allí, con sus perros, sin duda considerándole un elemento más del paisaje.
    También recuerdo haberle visto por la tele, en un reportaje sobre los sin techo.

    Decidí ir a cenar a una casa de comidas situada en una bocacalle cercana, donde tantas veces había comido en mi época de estudiante.
    Me sorprendió encontrarla igual que la recordaba. Me situé en un rincón y esperé a que el camarero viniera a tomarme nota. Le reconocí al punto, mientras se acercaba: Como yo, había perdido casi todo el cabello, pero allí se mantenía, en su mismo oficio y en el mismo lugar. No sé si con orgullo o con pena, no pude evitar el pensar en las vueltas que yo había dado, mientras la vida de este hombre, aparentemente, había permanecido inamovible. Un hombre-reloj, sin otro objetivo que el que el día venidero se asemeje al que lo precede con la mínima desviación posible.

    - ¿ Qué va a ser ?
    - Una sopa de cocido y un filete con patatas, y de beber una cerveza, por favor.

    Tras anotarlo en su libreta, ya iba a darse la vuelta cuando lo llamé :

    - Oiga, perdone...
    - Dígame...
    - ¿ No se acuerda usted de mí ?

    El camarero, me miró con atención - No sé, pasan tantos...

    - De hace mucho tiempo, hombre, yo vivía aquí, en el barrio, y venía a veces, bueno, venía mucho.
    - Ahora que lo dice, sí que me parece... Se le ha caído todo el pelo.
    - Y a usted... Le estoy hablando de hace lo menos treinta años...

    Nos quedamos callados, mirándonos el uno al otro. No se nos ocurría nada más que decir.

    - Por cierto, ese hombre, un vagabundo, que está un poco más arriba, con los perros...

    Al camarero se le iluminó la cara, ya podíamos hablar de algo, y además su posición era confortable, formando parte de la sociedad, con un trabajo digno, le preguntaba por alguien infinitamente debajo de él en la escala social. Un pordiosero.

    - Sí, sí, el Emiliano, aquí se ha quedado el hombre, en el barrio. Perdió la cabeza de tanto estudiar.
    - ¿ De tanto estudiar ?
    - Sí, era muy buen estudiante, y se pasó, se le fue la olla, bueno, dicen que fue de eso...

    Me quedé callado.

    - Bueno, voy a traerle su sopa...


    Pobre Emiliano, pensé. Yo lo admiraba mucho, era capaz de pasarse de vagón a vagón con el metro en marcha. Entonces, en los años del esplendor en la hierba, como decía Kazan, en aquella película que tanto nos gustaba a los dos, cuando yo vivía en el barrio, aún tenía pelo y ambos estábamos en la pandilla.