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Hilo: Primer concurso de relato corto en RE - Foro General

  1. #11
    PET
    PET está desconectado Héroe posteador
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    Predeterminado Ciento

    100

    Gaia, su madre, lo educó con esmero, le inculcó sabiduría, paciencia, templanza, y le adiestró en el dominio del tiempo. Pensaba el joven titan que gobernaría el mundo porque lo merecía desde su primera tos, al fin y al cabo un dios podía hacer cualquier cosa, y así creció ignorando a los demás y despreciando el saber de los más viejos.
    Una mañana recuperó la sobriedad y se preguntó si sus padres le habrían dado hermanos. Su alma estrecha, difícil y rugosa le cegaba ante la posibilidad de que un día hubiera de compartir su poder y su destino con otros semejantes acaso más sabios y poderosos que él mismo.
    Enfurecido por la sola idea, acudió de nuevo a Gaia, quien le confirmó lo que ya sabía, que Urano a pesar de los cuidados que les había prestado como padre, era un dios soberbio y traidor, sin pesar alguno por sus hijos, explicándole que el tártaro ocultaba las proezas de aquél desdichado que lo engendró. Se dirigió allá el joven Cronos descubriendo a sus hermanos los monóculos Cíclopes, y a los Hecatónquiros, que con el tiempo habrían de ser la envidia de los más apasionados medidores del tiempo.
    Ofuscado, el joven titán, y más cegado por la traición paterna que por la prisión fraterna injustamente sufrida, acudió a buscar a quien encintó a Gaia encontrándolo entre las piernas de otra diosa, y sin pensárselo dos veces, con la hoz que su madre le entregó, privó de nobleza a Urano, castrándolo como debía.
    Tras lanzar los restos amputados al mar, Cronos hizo con su padre lo que este había hecho con sus hermanos, encerrándolos a todos juntos, pero no a su madre, a la que fecundó en cuanto le fue posible, de forma inverosímil porque eran dioses, mientras aquélla gritaba: nooo, nooo.


    La historia no tiene moraleja, pero cuanto daría yo por tener 50 cabezas y 100 brazos como los hecatónquiros para ponerme otros tantos relojes y destinar 49 cabezas a contemplarlos, o acaso las 50, porque la que tengo es un incordio.

  2. #12
    Avatar de ciclo
    ciclo está desconectado Milpostista
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    Predeterminado Dos Amigos.

    Era una noche estrellada. Estaban como siempre entumecidos y calados hasta los huesos. La brisa del mar les cortaba la cara. A Marcial no le gustaba nada aquella Luna llena de bordes rojizos. Primer día de marea y vaya susto, aquel día Pancho casi se va por la borda, su fiel amigo se jugo el tipo para impedirlo. Marcial y Pancho se conocían desde niños. Lo eran todo, empezaron a fumar y a beber juntos, embarcaron con 16 años, y conocieron el amor de mujeres maduras a la vez y pagando. No fue para tanto, le dijo a Pancho. Te haces viejo compadre y te vas mucho a popa, que en la maniobra se mojen los chavales. Pancho, no hablaba miraba a las estrellas.
    Crees que hay algo allá arriba, le pregunto a Marcial.
    Me estas asustando, te viste apurado, eso es todo, mañana todo será distinto. ¿Que hora es? Pregunto Marcial, y sin dar tiempo a contestar exclamó, como alumbra tu reloj, hoy llevas un faro en la muñeca. Marcial continuo hablando, tú reloj hoy brilla más que nunca, yo hoy lo veo perfectamente, las dos y cuarto exclamó. Juraría que era mucho más temprano. Hoy fue un día muy largo. Ese Seiko te sobrevivirá compadre.
    Pancho estaba con la mirada perdida, estaba ido, solo acertó a decir. Ya sabrás que decirle a Pepa.
    Hubo un silencio. Como tú le digas algo a mi comadre, te capo, se enfureció, Hasta mañana y que te den. Es tardísimo.
    Como de costumbre Marcial se fue para el Puente. Dejò a su amigo contemplando las estrellas. Buenas noches Señor, si no dispone nada más me voy a descansar. Marcial no apartaba la vista del reloj de Bitácora. Solo pasan 10 minutos de la una, preguntó con extrañeza. Si Marcial, contesto el Capitán recién estrenamos un nuevo día. Mañana que Pancho descanse, hoy todos tuvimos un gran susto. Gracias , esta muy distante . Marcial llego al catre, sintió miedo y un alo de frío indescriptible, pero no supo a qué.
    Levántate Marcial, gritaba el Primer Oficial.Todo eran gritos y confusión a bordo, ¿Qué pasa? . Tu compadre no esta. Como que no esta, Marcial pasó de la incredulidad al histerismo. Se pararon todas las tareas, se reviso el barco de arriba abajo, y se decidió tomar rumbo a puerto. Pancho no estaba, se esfumo, se lo trago la mar.
    Cuando vio en el muelle a aquellas mujeres sintió como se rompía por dentro. Fueron los peores días de su vida. Estaba vacio. Por semanas no se dejo ver. Las siguientes mareas no embarcó. Se enclaustro en su interior, en su amargura .
    Semanas más tarde Llegò un mensajero con un paquete con la siguiente Leyenda “ Abrir el 27 de Marzo”. Él conocía aquella fecha. A Pancho le habían inflado la cara a bofetadas en el colegio y Marcial puso orden. Le juro que lo protegería toda la vida, eso fue años atrás. Y desde entonces siempre se emborrachaban aquel día.
    Abrió el paquete con ansiedad, le temblaban las manos , dentro un reloj, “El inconfundible Seiko de Pancho” y una carta. Marcial se dejo caer sobre la cama con todo el peso de su cuerpo. Todo estaba claro. la decisión estaba tomada, la suerte echada y el tiempo inexorablemente asignado por el l Angel que no perdona. Pancho nunca llego a embarcar aquel reloj , todo estaba dispuesto.
    Perdóname hermano no puedo vivir con esta culpa, así empezaba aquel escrito,.... cada palabra era un puñal , la leyó y leyó hasta sus últimos dias.
    Habia hecho absolutamente todo por Pancho, pero no supo perdonarlo, y en cierto modo no se perdono asimismo. Que osado, se enfrentaría a la misma muerte por él.
    Se refugio en los brazos de aquel niño, tenia la mirada de su padre y una razón para vivir.
    Como se encuentra, le dijo el doctor, bastante bien, teniendo en cuenta que me voy a morir. Ya habían pasado casi veintitrés años de aquel fatídico día. La investigación oficial concluyó que por los testimonios aportados Pancho cayo al mar de entre las Dos y Dos y media de la madrugada. Marcial siempre supo la hora exacta "las Dos y Cuarto", le gustaba despertarse para presenciar ese instante y decia que ese reloj en ese preciso momento brillaba más. Nadie le creia. A él le daba igual.
    Marcial se empeño en que no le ocultaran su dolencia. Tanta historia por una tontería de cáncer terminal. Su ahijado era ya un hombre y sabia que lo estaba visitando por última vez, se iba de campaña, seis meses de mar, a sabiendas de que no regresaría para ver a Marcial con vida.
    Marcial se dirigió a él con una infinita ternura, Tú padre y yo marineros de cubierta y mírate tú. Trata bien a la gente y te responderán. Feliz campaña. Sonó a despedida. Se besaron e intercambiaron lagrimas. Adiós padrino, Marcial sonrió estoy bien tengo una larga conversación pendiente un anhelado reencuentro y ganas de perdonar, me muero feliz. Toma este reloj seguro que te sobrevivirá.. El joven lo acepto con orgullo. En su muñeca derecha llevaba su maravilloso Rolex , regalo de pedida y vida futura y ahora llevaría en la izquierda un viejo Seiko 6309 que sentía que formaba parte de su vida.
    Última edición por ciclo; 14-nov-2006 a las 23:46
    "No ha habido hombre de genio extraordinario sin mezcla de locura." (Séneca)

  3. #13
    Avatar de flan
    flan está desconectado Forer@ Senior
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    Predeterminado El Jugador

    EL JUGADOR


    - Veo los mil y subo a cinco mil...

    Fortunato volvió a repasar las cartas de su mano con mucho cuidado, descubriendo solo un pico de cada una, hasta dejarla ver, para pasar a la siguiente con la misma lentitud.
    Dobles parejas. Por mucho que las acariciara y remirara, no daba para más. Qué ingratas.

    - Veo...

    Cuando su oponente le mostró el trío de reyes, tuvo la impresión de que, tras la hierática seriedad de los barbudos, se escondía un ápice de cachondeo.

    Llevaba toda la tarde perdiendo. Una racha horrible. ¿ El azar? Más bien daba para pensar que alguien manejaba los hilitos de un guiñol en el que le había tocado el papel más sufrido, el que se llevaba todos los golpes de Cristobita. Cada vez que perdía, por bajo del silencio de la sala, le parecía escuchar las risas y los aplausos de un público que celebraba el nuevo estacazo al muñeco.

    Había acudido a la timba privada con los cincuenta mil euros de su indemnización confiando en que la suerte lo acompañara y poder hacerse con otro tanto. Lo justo para amortizar la hipoteca y poder vivir del subsidio de paro hasta encontrar otro trabajo.
    ¡Que mala es la necesidad! Decidió correr el riesgo por mucho que le advirtieran que esas partidas no eran de broma, que era juego limpio, sin trampas, pero que se iba a ver las caras con unos jugadores profesionales acostumbrados a desplumar a incautos como él.

    Cuando, tras la última mano, pidió otros diez mil euros al ruso que hacía las veces de croupier, dispuesto a firmar un nuevo pagaré a devolver en un plazo máximo de diez días, a un interés diario del diez por ciento, era tal su desesperación que no pensó siquiera en las consecuencias, tal como lo había hecho en las dos ocasiones anteriores, al solicitar un crédito que sabía positivamente que iba a ser incapaz de pagar.

    - No, lo siento, no hay más...

    - Pe...pero, si solo debo veinte mil... ¿Cómo me va a obligar a retirarme así? Por favor...

    El ruso no se molestó en contestar. Un leve gesto de cabeza acompañado de un fugaz brillo en la mirada que puso a Fortunato los pelos de punta, bastó para que las cosas quedaran bien claras.

    En su desesperación, le vino una idea a la mente. Lentamente se despojo del reloj que adornaba su muñeca izquierda y lo empujó hasta el jefe de mesa.

    Con una mirada despreciativa y tras una rápida ojeada al flamante Rolex, el croupier despachó dos mil euros en fichas a Fortunato...

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    Lo primero que hizo fue recuperar su reloj, después los dos pagarés que había firmado jugándose las piernas o quien sabe qué.
    Cuando por fin se levanto de la mesa y abandonó el recinto como en una nube, tras haberse hecho nuevamente con su dinero y setenta mil euros adicionales de ganancia, Fortunato se dijo a si mismo: Nunca más...

    Camino de casa, fue poco a poco haciéndose cargo de lo que había vivido esa tarde y de los caprichos de la diosa Fortuna.
    La luna, en lo alto del cielo, parecía sonreírle con un guiño de complicidad.

    La luna...¿Cuanto tiempo había pasado en aquella casa? Dirigió la vista a su reloj...

    - ¡ Vaya! ¡ Ya se ha vuelto a parar esta birria! ¡ Y eso que el negrito que me lo vendió dijo que tenía maquinaria suiza!

  4. #14
    Avatar de Gigio
    Gigio está desconectado Ya lo ha dicho casi todo...
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    Predeterminado Tic-tac, tic-tac...

    Abrió los ojos lentamente, pero la oscuridad seguía ahí, envolviéndolo todo. Aturdido, intentó incorporarse, pero fue inútil, no podía moverse. Un desagradable sabor en la boca le hizo escupir. Era sangre. De repente, un agudo dolor del que no había sido consciente hasta ese momento se apoderó él. Tenía las dos piernas atrapadas y una de las tibias fracturada. Cualquier intento por zafarse del abrazo de aquel amasijo de hierros hacía el dolor más insoportable.

    Necesitaba pensar, Marc debía tomar una decisión importante que influiría drásticamente en su vida y la de su familia. Hacía tiempo que las cosas no marchaban bien entre él y Nelly, su mujer. El único nexo de unión que les quedaba era su pequeña hija Laura, pero ni eso le parecía ya suficiente a Marc para seguir sosteniendo una relación que agonizada. Era más de media noche y ambas se habían retirado a descansar.
    Marc decidió que lo mejor era coger su coche, sin rumbo, relajarse conduciendo, y así poder pensar con más lucidez. Pero antes quería disfrutar de un momento al que dedicaba unos minutos cada dos días. Se quitó su reloj mecánico de la muñeca y se quedó mirando el movimiento, casi continuo, de la aguja del segundero. Era algo que le encantaba. La segunda parte del protocolo consistía en dar media vuelta al reloj para observar, con la curiosidad de la primera vez, aquel mecanismo tras el cristal. Por último, Marc comenzó a girar la corona con suavidad para darle cuerda. El tic-tic-tic del trinquete contra el rochete era lo único que se escuchaba donde, hasta ese momento, el silencio era dueño y señor.

    Había perdido la noción del tiempo conduciendo, yendo a parar a una solitaria carretera de montaña con abetos alzándose majestuosos a lo largo de toda ella. Marc desvió la mirada hacia su reloj para comprobar cuánto tiempo llevaba conduciendo. Como hipnotizado, se quedó observando el movimiento del segundero demasiado tiempo. Cuando de nuevo fijó su mirada en la carretera, una curva cerrada le sorprendió. Sin tiempo para reaccionar, el coche se precipitó barranco abajo, dando varias vueltas antes de que el robusto tronco de un abeto detuviera su descenso.

    Marc abrió los ojos lentamente, pero la oscuridad seguía ahí, envolviéndolo todo. Sabía que gritar era en vano. Nadie le oiría allí, en aquel lugar, a aquellas horas. En su mente, solo dos cosas, su mujer y su hija Laura. La posibilidad de no volver a verlas, de no salir de allí, le provocó una mezcla de pánico y tristeza a partes iguales. Aquel silencio sepulcral no hacia sino aumentar la sensación de desesperación que empezaba a poseerle. Para evitarlo, Marc acercó su reloj al oído. Tic-tac, tic-tac,... Pero ya no vio aquel sonido como siempre lo había hecho, algo cálido y agradable, sino como la cuenta atrás del tiempo que le quedaba. Tic-tac, tic-tac... Ya no podía quitárselo de la cabeza.

    Pasaron las horas. Marc gritaba cada vez que conseguía acumular fuerzas para ello. Pero nadie respondía. Tic-tac, tic-tac... La noche lo cubrió todo de nuevo. Al amanecer, una lágrima comenzó a deslizarse, deteniendo su errático descenso al encontrarse con una barba de dos días en un rostro ya demacrado, pálido, reflejo de una resignación absoluta. Tic-tac, tic-tac,... Durante la noche, la esperanza se había despedido de Marc.
    Se abandonó, cerró los ojos con la intención de no abrirlos más. El “tic-tac” en su cabeza era cada vez más débil, más distante, casi imperceptible. Tic... tac... tic... tac… tic…

    Entonces, una voz, la de una niña:
    - ¡Mamá, mira! ¡Hay un coche ahí abajo...!

    Tic-tac, tic-tac, tic-tac,...

  5. #15
    Avatar de santi
    santi está desconectado Legión de Honor Forera
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    Predeterminado

    EL TIEMPO INMOVIL.

    El tiempo, ese devorador inexorable, nos rodea de tan sutil forma que casi, solo casi, nos pasa desapercibido.
    Pero dia tras dia, año tras año, el reloj de arena tiene cada vez menos arena arriba y mas arena abajo.
    Nuestros sueños e ilusiones pasan como espejismos a nuestro alrededor, pero realmente nada permanece el tiempo suficiente para que podamos atrapar el momento y ser aunque solo sea fugazmente felices durante unos instantes.
    Veo a mi querido teckel dormir mientras mi reloj familiar desgrana el paso del tiempo, ese devorador continuo que hace que el instante presente pase de manera tan fugaz que ni siquiera percibimos su paso, cuando es precisamente el imparable paso del tiempo el que nos va devorando, algunas veces de manera dulce y otras de manera feroz e implacable.
    Esperamos esperando, a que llegue la hora que en mala hora, no haya que esperar mas y así , sin darnos cuentas el tiempo se desliza cada vez mas rápido, cada latido de nuestro corazón es un latido menos que nos acerca a esa “terra incógnita” que algunos esperan con calma socrática y otros temen por su propia incertidumbre.
    Pero siempre fieles a nuestro alrededor permanecen nuestro queridos relojes, intentado en cierto modo suavizar lo que tácitamente nos están susurrando “carpe diem” , ya que de manera afectuosa, casi intima, nos comunican continuamente que ese segundo que acaba de pasar, ya nunca volverá a existir.
    La paradoja del tiempo, ese que a veces parece inmóvil y otras un torrente que nos arrastra sin medida, ese tiempo que medimos con nuestro eternos y queridos compañeros de fatigas, esos a los que tanto amamos y cuidamos.
    Veo soñar a mi querido teckel y me veo a mi mismo proyectado, un simple sueño en la mente del Gran Constructor, una estrella fugaz que titila durante unos instantes para luego desaparecer para siempre. ¿Para siempre? No, quizás no, tal vez esos anhelos, esas búsquedas de la verdad esencial sean retomadas como testigos por nuestros hijos, nuestra proyección de eternidad, eso que nos permite aceptar el último segundo de manera calmada e incluso anhelante.
    Ahora ya ha llegado esa hora, esa en la que no hay que esperar más y por fin veo cerca de mí a todos mis seres queridos que el tiempo se llevo y ahora están nuevamente a mi lado, sonriendo con infinita ternura y tomando mi mano me indican que les siga.
    Por fin el tiempo ha dejado de existir, y mi peculiar "estación de transito" llega a su fin, de esa manera el tiempo permanece inmóvil para siempre, para siempre…soñare??
    Última edición por santi; 15-nov-2006 a las 00:35

  6. #16
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    Predeterminado

    LA PARADOJA DEL TIEMPO

    Yo siempre he estado aquí, o quizás no, no lo se, tampoco me importa, por qué todo esta hecho de mi, y sin mi nada existiría. Siempre he sido libre, he fluido en todo y por todo.

    Después aparecieron ellos. Al principio me observaban con miedo y respeto, yo era su amo absoluto, padre de sus dioses venerados, eterno, permanente, la antítesis ideal de su fugaz existencia.

    Pronto quisieron conocerme, la observación de los astros hizo patente mi ser, comenzaron a intentar atraparme, a buscar mi medida mediante máquinas rudimentarias, hechas de piedra, de agua y de arena, a catalogarme, en siglos, años, días y horas haciendo de mi medida, la medida de si mismos.

    Les veía, cuando eran todavía oscuros aprendices de brujo, crear sus primeros artilugios mecánicos, primitivos engendros compuestos de ruedas y balances, que fueron tomando cuerpo y formas diversas, cada vez mas bellas y complejas.

    Hubo un tiempo en el que no sabían con exactitud donde estaba yo, y no podían saber donde estaban ellos. Un carpintero ingles creó el artefacto que les dio la clave, desde entonces fueron dueños de las tierras y de los mares de su mundo.

    Trozos de mi ser fueron y son índices de sus peores y mejores momentos, referencias, comienzos y fines de sus maldades sin cuento, de sus felicidades y desdichas. Me emplean para señalar los hitos de su propia historia, a mi que marco los pasos de cada uno de ellos, desde que nacen hasta que mueren.

    Extendieron las máquinas por todo su mundo, pueblos enteros observaban mi presencia en altos campanarios, escuchaban con alegría o tristeza mi y voz y mi imagen, por ellas impostadas, a mi, que marco inexorable el ritmo de sus vidas. Desde entonces, primero colgados de cadenas y después en sus muñecas, cada uno de ellos me observa, intenta controlarme con sus relojes. Están hechos de todos los materiales, adoptan todas las formas posibles, les dan infinidad de nombres, mitológicos, mundanos, inexplicables, en una búsqueda constante de mi nombre secreto.

    Toda su historia esta condensada en estos pequeños monstruos, los veneran, los coleccionan, crean sus riquezas y ruinas con ellos, midiendo sin parar mi materia quizá incognoscible.
    En vez de fundirse en mi infinitud, buscan ponerme limites, atraparme con esos relojes, descomponerme en pedazos cada vez más diminutos, intuyendo que cada descubrimiento sobre mi esencia, les hace mas sabios, mas fuertes, les sitúa mas cerca de desvelar los arcanos mas secretos del universo.

    Dicen que su lujo mayor es poseerme, saben que desvelar el exacto y preciso secreto de mi naturaleza les hará libres y quizá eternos, eso quieren, eso buscan, ser como creen que soy yo. Merced a sus progresos y a sus relojes, han logrado salir de su mundo internándose en mis estancias secretas, viajando por el espacio.

    Hacen funcionar con eficacia sus máquinas infernales, sus redes de información. Han llegado a escuchar el eco de mis primeros llantos de recién nacido, y crean dispositivos cada vez mas sutiles y poderosos, controlan las ínfimas vibraciones de mi cuerpo generadas por los cristales y presentes en la descomposición de las partículas más diminutas de la materia, todo para dominarme, para descubrir mis secretos más íntimos, todo con sus malditos relojes.

    Yo soy el tiempo, vosotros y vuestros relojes estáis hechos de mi, al medirme a mi, al descubrirme a mi, solo os descubrís a vosotros mismos, cuando yo acabe, vosotros acabareis conmigo, ¿de qué os servirán entonces vuestros malditos relojes?

  7. #17
    titinho está desconectado Novat@
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    Predeterminado Un Simple Relato.....

    ...........CUENTAN QUE CIERTA VEZ .................UN PODEROSO HOMBRE DE NEGOCIOS, TENIA UN VALIOSO RELOJ , QUE UN DIA DEJO DE FUNCIONAR. PREOCUPADO POR ESTO, LLAMO A SU SECRETARIA Y LE ORDENO QUE BUSCARA A UN ESPECIALISTA PARA QUE LO REPARE. LA SECRETARIA OBEDECIO Y BUSCO A UN HOMBRE QUE TENIA MUCHA EXPERIENCIA EN RELOJES FINOS. EL ARTESANO SE PRESENTO AL OTRO DIA EN LAS LUJOSAS OFICINAS DEL EMPRESARIO. ESTE ULTIMO LO RECIBE Y LE EXPLICA QUE EL RELOJ QUE ADORNABA SU OFICINA HABIA DEJADO DE FUNCIONAR Y QUE QUERIA QUE LO REPAREN INMEDIATAMENTE . EL ARTESANO RETIRO EL FINISIMO RELOJ DE LA PARED, LO APOYO CUIDADOSAMENTE SOBRE UNA MESA Y SE PUSO A OBSERVARLO MINUCIOSAMENTE. TOMO DE SU PEQUEÑO MALETIN UNAS HERRAMIENTAS Y COMENZO A ABRIR LA TAPA QUE CUBRIA EL MECANISMO. SE PUSO LA LUPA Y REVISO EL COMPLICADO RELOJ. DIJO ALGUNAS COSAS POR LO BAJO Y CON DELICADEZA PROCEDIO A RETIRAR UNA MINUSCULA PARTICULA QUE OBSTRUIA LA MARCHA . EL EMPRESARIO , SORPRENDIDO , EXCLAMO ¡ PENSAR QUE SOLO ERA ESO ! EL ARTESANO VOLVIO A COLOCAR EL RELOJ EN SU SITIO YA QUE AHORA FUNCIONABA PERFECTAMENTE. EL RICO HOMBRE DE NEGOCIOS LE PREGUNTA ENTONCES.....¿CUANTO LE DEBO POR SU TRABAJO? EL ARTESANO LO MIRA Y LE DICE: ......SON U$S 1000 SEÑOR............EL EMPRESARIO CAMBIO SU EXPRESION Y EXCLAMO MUY ENOJADO ¡ES UNA BARBARIDAD LO QUE PRETENDE COBRARME POR QUITAR UNA SIMPLE BASURITA DEL RELOJ. VOY A PAGARLE UNICAMENTE SI USTED ME ENVIA UNA FACTURA DETALLADA QUE REALMENTE JUSTIFIQUE TODO LO QUE HIZO. EL ARTESANO SE RETIRO DEL LUGAR Y PROMETIO ENVIARLE LO QUE PEDIA. AL OTRO DIA EL EMPRESARIO RECIBIO UNA NOTIFICACION DE ESTE . LA LEYO DETENIDAMENTE Y DESPUES DE MEDITAR UN INSTANTE , LLAMO A SU SECRETARIA A QUIEN AUTORIZO A QUE PAGASE AL ARTESANO POR EL TRABAJO REALIZADO. LA NOTA ENVIADA DECIA LO SIGUIENTE: -QUITAR UNA SIMPLE BASURITA DEL MOVIMIENTO DEL RELOJ U$S 1,00 . SABER COMO HACERLO U$S 999,00 .................................................. ............. ESTO QUE ESCRIBI, ESTA DEDICADO A TODOS AQUELLOS PROFESIONALES ,QUE DIA A DIA SE ENFRENTAN CON PERSONAS QUE NO VALORAN EL TRABAJO DE SUS SEMEJANTES YA SEA POR SU DESCONOCIMIENTO O SIMPLE PEDANTERIA. Norberto ( Texto enviado a un coleccionista extranjero, el 16 de agosto del 2003, que me cuestiono un trabajo que le hice , argumentando que le habia cobrado caro . A los pocos dia recibio el reloj ........ vio la calidad del trabajo .........pidio mil disculpas ....... sigue enviando piezas ....... y nunca protesto ......... )

  8. #18
    Avatar de JON
    JON
    JON está desconectado Forer@ Senior
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    Predeterminado De Cómo Un Reloj Mecanico Te Puede Cambiar La Vida

    DE CÓMO UN RELOJ MECANICO TE PUEDE CAMBIAR LA VIDA

    - Felicidades cariño, espero que te guste.
    - Eh?, si claro, está muy bien -“¿un reloj?, si ya tengo uno”-.
    - Pues es de los buenos, no te vayas a creer. Es de cuerda y el relojero me ha dicho que están hechos casi a mano. Además mi padre tuvo uno de cuerda durante cuarenta años y no lo cambió nunca.
    - Si, si, se le ve bueno –“¿Glasute, o qué pone aquí? parece publicidad de ventanas y además Made in Germany, ni siquiera es suizo. Seguro que la han engañado”-. Bueno, me voy a trabajar que llego tarde.
    - ¿Te apetece que salgamos fuera a comer?
    - No, déjalo, si acaso bajamos al bar de Paco a comer algo.
    …………………………………………………………….
    - Buenos días Martínez. Le recuerdo que a las once en punto tiene cita con el director del banco para firmar los avales y el resto de papeleo. Supongo que sabe que nos jugamos todo el proyecto de los japoneses.
    - Desde luego Señor García, déjelo de mi cuenta. En cuanto vuelva me paso por su despacho. “Siempre lo mismo, sí señor García, no señor García, algún día no voy a aguantar más y…. Bueno, las nueve, todavía tengo tiempo para hacer cuatro tonterías antes de bajar al banco. Bonito sí es, un poco rara la esfera con ese círculo grande. A saber cuánto le han cobrado.” ……………………………………………………………………
    “Las diez y cuarto todavía, se me está haciendo la mañana eterna, me voy a sacar un café y hago algo de tiempo.”
    - ¿Ya ha vuelto del banco, Martínez?
    - ¿Del banco? Pero si son poco más de la diez…
    - ¡Las diez! Martínez, son las doce menos cuarto ya! ¿Se puede saber en qué mundo vive? Desaparezca de mi vista, voy a llamar al banco a ver si lo puedo solucionar, ¡y ya hablaremos sobre su futuro en esta firma!
    - Pero, señor García…-”Dios mío, si no le he dado cuerda al trasto este. Lo que me faltaba, perder el trabajo por un reloj. Que digo yo que para algo se han inventado las pilas. A quién se le ocurre, en pleno siglo XXI.”
    - Vaya Martínez, tienes mala cara.
    - ¡Oye Carvajal, que no estoy para coñas!
    - ¿No te has enterado de la última? A eso de las once han entrado dos yonquis en el banco de abajo y se han cargado al segurata, al director y a un cliente que estaba con él en el despacho, qué fuerte eh?
    - ¿A qué hora has dicho?
    - A las once le he oído comentar al portero, pero, ¡adónde vas tan deprisa!
    …………………………………………………………………………….
    - ¡Marta! Ya estoy en casa
    - Hola cariño, ¿bajamos al bar de Paco a comer?
    - Pues no, ponte un vestido bonito que nos vamos al restaurante ese de los famosos que viste el otro día en Salsa Rosa.
    - ¿Y eso? ¡Tú no eres mi marido!, eres un alien ¿no?
    - Calla mujer, que un reloj como este bien se merece una buena comida. Y después de comer nos pasamos por la joyería a ver qué más relojes tienen, que creo que le he cogido el gusto a esto de darles cuerda.
    - Si ya sabía yo que eras un romántico.

  9. #19
    Avatar de Serguei
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    Predeterminado Tiempo muerto

    El taxi pasó a su lado sin aminorar la marcha a pesar de todos sus gestos por llamar su atención. Era el cuarto que pasaba sin que consiguiera encontrar uno libre. Miró su reloj. Mostraba la misma hora que hacía un buen rato, las nueve menos veinte minutos.

    - Maldito reloj. Siempre se para cuando menos te lo esperas. Tengo que comprarme uno de estos modernos que han salido ahora. Me parece que van con una pila. Mañana mismo me lo compro-. Miró a su alrededor buscando sin éxito algún reloj en hora.

    Llegaría tarde otra vez. Si al menos encontrara un taxi libre.

    Otro taxi. Esta vez prácticamente se abalanzó sobre él. El taxista tocó el claxon amenazadoramente indicando claramente que no tenía ninguna intención de parar. Se apartó bruscamente y al pasar por su lado vio la sonriente cara del pasajero que le miró por un instante.

    Empezaba a lloviznar. Sólo faltaba esto. Automáticamente volvió a mirar su reloj.

    - ¿Qué hago? Si está parado. ¿Qué hora debe ser? Deben ser más de las nueve y cuarto.

    Le había prometido a su mujer que sería puntual por una vez. Su cena de aniversario de 25 años de casados y llegaría tarde. Como siempre. Le parecía estar oyendo a su mujer quejarse de lo abandonada que la tenía, que no estaba nunca en casa, que ella se ocupaba de todo, bla, bla, bla.

    ¡Un taxi! Este tenía que ser para él. Prácticamente se puso en mitad de la calle. Tuvo suerte, estaba libre. ¡Por fin!

    - Rápido, lléveme a la calle Acacias 14-. Después de todo, no llegaría tan tarde. Miró nuevamente su reloj parado.

    - ¿Tiene usted hora?

    - Sí señor, son las nueve menos veinte minutos.

    - ¿Cómo dice? ¿Las nueve menos veinte? ¿Está usted seguro?

    - Sí señor. Mire ve, este reloj es nuevo, va con una pila y es muy exacto. Hace un momento lo he comprobado con las señales de la radio a las ocho y media.

    Sintió un gran alivio. No entendía muy bien lo que había pasado pero se alegraba enormemente de haberse equivocado en la hora. Miró otra vez su reloj. Continuaba parado a las nueve menos veinte. Algo no encajaba. Hacía al menos 45 minutos que su reloj marcaba esa hora y ahora resultaba ser la correcta.

    El tema dejó de preocuparle. Mañana mismo se compraría un reloj nuevo con pila. Se acabó dar cuerda cada día. Se arrellanó en el asiento. Tenía más de quince minutos de trayecto hasta su casa y estaba cansado, había sido un día duro. Se amodorró y finalmente se durmió.

    - Oiga… hemos llegado.

    - … Perdón creo que me he dormido.

    Pagó al taxista y en el momento en que bajaba del coche le preguntó nuevamente:

    - ¿Qué hora es?

    - Las nueve menos veinte-. Dijo arrancando el taxi.

    - Pero… no es posible. Si ya era antes esa hora.

    Aturdido todavía por su corto sueño, miró el familiar reloj de la joyería de la esquina. También estaba parado a las nueve menos veinte. Maquinalmente empezó a darle cuerda a su reloj. El segundero arrancó de inmediato su rítmico deambular por la esfera. Miró nuevamente el reloj de la joyería. También se había puesto en marcha.

    Entró en su casa sin comprender nada. Lo recibieron los brazos abiertos de su mujer con una sonrisa radiante.

    - Cariño está vez has cumplido tu palabra. Apenas son las nueve menos cuarto, realmente hoy has sido puntual. La cena estará a punto enseguida.

    Miró agradecido su reloj, sonrió a su mujer y pensó que no se compraría otro reloj. Prefería seguir dándole cuerda al suyo durante muchos años.

  10. #20
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    Predeterminado Revisión

    El hallazgo del reloj, en el sótano de la vieja casa familiar, junto a antiguos instrumentos de agrimensura, no fue el único suceso extraño de aquellos días.

    Recibí por correo una invitación para una fiesta de aniversario sellada treinta y dos años atrás. También una llamada de Luís Armengol, antiguo compañero de estudios y andanzas con el que había perdido contacto hacía largo tiempo, insistiendo, con su inalterado entusiasmo, en que quedáramos para comer. Y encontré la nota de María, doblada entre las páginas de un tratado de Geometría guardado en el mismo sótano. La nota, en la que María lamentaba no poder acudir a la cita acordada y proponía un nuevo encuentro, que debí extraviar, sin reparar en ella, sin leerla nunca, en el desorden característico de mi juventud.
    La nota de María, todavía capaz de alumbrar una emoción insospechada en la deliberada soledad de mi transcurrir sexagenario.

    Pero, disculpadme, vosotros queréis saber del reloj y yo, después de tantos silencios, a veces me pierdo en divagaciones.

    El diseño ya lo conocéis. Tal es su armonía que incluso pienso que algo de él hay en todos los relojes que alguna vez he admirado o, quizá exagero, que el espíritu de todas y cada una de esas maravillas mecánicas se conjugó en el banco de su creador.

    La ausencia de inscripciones tanto en la esfera como en el fondo y en el interior resultaba desconcertante. Y todavía más cuando ninguno de los relojeros prestigiosos de mi ciudad parecía saber nada de esta pieza. De modo que envié detalladas fotografías a la sección de consultas de una reconocida revista del sector intentando recabar datos del modelo. Incluso las colgué en la página web de un foro en el que debatían verdaderos especialistas pero no conseguí más que alabanzas a la singular belleza de ese calibre, del que nadie tenía noticia. Por ello, aún considerando la calidad de sus acabados, acordamos que debía tratarse del ejercicio artesanal de algún maestro ignorado.

    En cuanto a su funcionamiento, desde el primer giro para su carga empecé a sentir en mi pecho la cadencia perfecta de su marcha, Paradojicamente, también muy pronto aprecié su errático andar: atrasaba o adelantaba sin norma. A veces muy levemente, otras, en cambio, sus agujas parecían detenerse para más tarde descubrirlas en una frenética carrera circular sin sentido definido. Eso sí, sin descomponer nunca el compás de su movimiento, resonando aquí, cerca del corazón.

    Desde luego tendría que llevarlo a revisar, aunque hasta entonces luciría en mi muñeca. Mis monótonas jornadas no requerían demasiada precisión y sí algún ornato mi descuidada figura.

    Decidí dejarlo en mi muñeca hasta llegar a hoy, cuando no tengo interés alguno en revisarlo. No discutiré con vosotros acerca de la exactitud. Ahora sólo sé que se trataba de adecuar mi palpitar al suyo y dejar que él marcara los ciclos, que dispusiera los días y anunciara las noches con cálidos tonos de esperanza. De dejar que acortara sabiamente los vacíos y las incertidumbres, de dejarle alargar los instantes decisivos hasta que por fin no quedara nada de lo que tenía que decir y no dije, hasta que no quedase nada que pudiera hacer y no hice. Hasta que no hubiera nada de lo que arrepentirse.

    Y, entre tanto, he reencontrado otras amistades casi olvidadas y he asistido a aquella fiesta de aniversario a la que no asistí. Y, sobre todo, llegaré puntual a la cita con María porque, esta vez sí, he leído su nota.

    Por eso, perdonadme que os conteste a estas horas. Perdonad que ahora mi ritmo no sea el vuestro. Pero no quiero revisarlo. Sólo me preocupa mantener mi latido adecuado al de este hermoso guardatiempos sin nombre. Porque esa ha sido la condición para recuperar el deseo, para acostarme abrazado a la ilusión, para rechazar las promesas de fidelidad de la tristeza.

    Para esbozar esta finta al desencanto.

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