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Hilo: Mis favoritos: Breitling Navitimer, Rolex Submar¡ner y Omega Speedmaster - Foro General

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    Acabo de registrarme como nuevo forero y para estrenarme os propongo un tema que creo interesante (en el fondo confieso haber buscado un titular sugerente/provocativo, pero espero convenceros a lo largo del post de que no voy de fantasma)

    He llevado relojes mecánicos más de la mitad de mi vida, al principio porque aún no existían los de cuarzo y bastantes años después porque heredé uno de mi suegro, persona muy querida por mí, por lo que decidí llevarlo en su memoria.

    Pero en realidad hasta hace un par de años no empecé a ser consciente de lo que hay dentro y detrás de un reloj mecánico.

    Desde entonces me he ido informando en este magnífico foro así como en otras fuentes y he acabado aficionándome bastante en serio. Tanto que acabo de adquirir mi primer reloj de calidad: un Navitimer World

    Prometo subir fotos tan pronto como aprenda a hacerlo.

    Antes de decidirme consideré otras opciones, entre las que destacan los otros dos relojes que dan título a este post: el Rolex Submariner y el Omega Speedmaster.

    Estuve tentado de empezar por el Sub Date, pero decidí empezar por el Navitimer por dos motivos:

    · Era un amor platónico desde hace años que me lo miraba con envidia cochina

    · En la misma gama de precios, el Sub Date 16610 (acero, negro) acaba de quedar obsoleto con el lanzamiento del nuevo 116610 cerámico, con lo que prefiero esperar algún tiempo (quizá algunos añitos) a que éste se ponga a tiro con algún descuento.

    No tengo prisa. Los caprichos como este de los relojes se disfrutan más a pequeños sorbos que en plan “botellón”.

    Después de esta introducción, paso a concretar mis preferencias:

    · Acero, sin adornos ni florituras innecesarias (salvo que me hagan tilín, como a cualquier aficionado a lo que sea)

    · Reloj "instrumento", aunque esto es muy subjetivo, como casi todo en este mundillo de los relojes. En realidad cualquier reloj es un instrumento que mide el paso del tiempo, ¿no os parece? Pero ya nos entendemos: crono, escalas varias, bisel funcional, etc.

    · Visibilidad clara de la hora. A mi edad, la presbicia (vista cansada) empieza a fastidiar, y ponerse las gafas para ver la hora es un coñazo (os juro que hablo en serio. Si no, al tiempo). Ello conlleva ciertos condicionantes, como caja grande, esfera “limpia”, es decir, nada de barroquismos o florituras, contraste entre esfera y agujas (por este motivo me decidí por el de esfera negra, aunque la blanca también me parece preciosa)

    Os puede parecer irrelevante, pero aprecio singularmente las agujas bien rellenitas de Luminova, junto con los 12 puntitos horarios. Es una reminiscencia de mis primeros relojes “de cadete” (los más veteranos ya me entendéis). El caso es que para esta “función”, mejor el “Sub”, que tiene más superficie de Luminova en agujas y puntos horarios, pero yo no necesito ver la hora a 300 m. de profundidad, sino a medio metro de distancia, de la almohada a la mesilla de noche.


    Es mejor que palpar a oscuras en busca de un botón para activar la iluminación de un despertador “vulgaris” y, desde luego, mucho mejor que ser “irradiado” toda la noche por un display digital de números rojos.


    Bromas aparte, hay un montón de investigación y tecnología detrás de esta “pijada”: http://en.wikipedia.org/wiki/Super-LumiNova , http://ulyssenardin.watchprosite.com/show-nblog.post/ti-399346/

    Ahora le llaman Chromalight y la hay de varios colores, pero el principio físico es el mismo, una sustancia que almacena energía al ser iluminada y la libera lentamente en la oscuridad, también en forma de luz.

    La novedad consiste en añadirle pigmentos de distintos colores que reflejan la luz emitida en su propio color, aunque restándole brillo. Al parecer, el color más brillantes es el verde de toda la vida (claro, no tiene mezcla alguna) y el blanco.

    · Carga automática. Vuelvo a la carga (valga la redundancia) con mis primeros relojes mecánicos de cuerda manual de juventud, cuando la carga automática era un lujo inalcanzable para mí. Aún tengo marcas en la yema del dedo índice de darles cuerda cada noche durante años, tanto que acabe desgastando las coronas y convirtiéndolas en pequeños muñones redondeados y lisos (palabrita de Niño Jesús. Amén). ¡Nunca más un movimiento no automático para uso cotidiano! Más adelante me extenderé en este aspecto.

    · Para amarrarlo a la muñeca nada mejor que el armis Navitimer (un clásico, me encanta), aunque la correa de piel también es preciosa. Como no había forma de decidirme, me he agenciado los dos. Es como tener dos relojes en uno, por el notable cambio de aspecto entre ambas combinaciones.

    · Como reloj "de vestir" me inclino más por algún vintage, no necesariamente caro, pero sí que me "diga algo" por su personalidad, historia, o lo que sea. Estoy en la fase de prospección, y espero que pronto caiga alguno.


    Del Navitimer destaco su diseño inmune al paso del tiempo y a las modas pasajeras: misma línea desde 1952, evolucionando continuamente pero sin cambios radicales. Así se crea un clásico.

    Lo mismo se puede decir de los otros dos relojes que más me atraen en este momento: el Sub Date y el Speedy, del que sólo lamento que el clásico Moonwatch no sea automático (a mediados de los 60, cuando fue seleccionado por la NASA para equipar a los astronautas de las misiones Gemini y Apolo, aún no existían cronos automáticos, como veremos más adelante).

    Además, estos 3 "pelucos" son casi igual de veteranos y de mi misma "quinta". Quizá por eso me gustan.


    También destaco del Navi su enorme calidad de fabricación rozando la perfección:

    · Diseño de la caja y del armis de acero inox. (no sé por qué, pero, aunque a otros pueda parecerles "cantón" tanto brillo, a mí me encanta. Sin embargo, no acabo de verme con los mixtos acero/oro y mucho menos con los de oro macizo. Creo que me daría vergüenza llevar un peluco con caja y brazalete de de oro, cual crack futbolero o estrella del pop, aunque la posibilidad de comprobarlo es remota, salvo que me toque el gordo de Navidad, única ocasión del año en que apuesto algo de más importe que un café.

    · Los 46 mm. exactos de diámetro de caja a la altura del bisel dentado (o sea, a 16mm, de altura sobre el fondo de la caja) no pasan desapercibidos. En perfecta armonía con estas respetables medidas, las asas están separadas 24 mm.

    · Perfecta elaboración y acabado del armis: eslabones macizos, perfecto ajuste con la caja (encaja con las asas y el perfil circular de la caja sin ninguna holgura), juego justo de los eslabones para abrazar la muñeca (en mi caso, entre 18 y 20 cm, según temperatura y humedad ambiente, grado de actividad física o mental o vete a saber qué otras causas) de forma natural, sin quedar rígido ni ir “colgando”.

    · En cuanto a la correa de piel, negra pespunteada en blanco y con hebilla ardillón (normal, para entendernos, pero, eso sí, con el emblema de la “B” alada), es sencillamente impecable de acabado y suavísima de tacto. Está fabricada en Suiza, aunque no por Breitling. Así pues, no es “manufactura”.

    · Perfecto diseño y acabado de la esfera: subdiales en bajorelieve y con fondo grabado en círculos, manecillas espectaculares (ahora las llamamos agujas, pero me gusta esa palabra tan castiza), especialmente el segundero del crono, con la “B” y el ancla, emblema de Breitling, las de horas y minutos de una anchura perfecta para ser visibles en cualquier circunstancia sin enmascarar la visibilidad del resto de elementos de la esfera. Por último, las agujas de los subdiales son discretas pero muy legibles.

    · Cristal de zafiro antireflejos por ambas caras (ahí va un detalle de calidad de acabados. Aún bajo luz intensa, si el cristal está limpio crees poder tocar las agujas)

    · La decoración de la esfera, a pesar de la gran cantidad de información que contiene, es muy sobria y funcional, con una grafía muy cuidada y un estilo propio. De dentro hacia fuera:

    o Palos de las horas montados sobre la esfera, salvo a las 3, 6, 9 y 12, ocupadas respectivamente por el fechador (por algún motivo que no acierto a explicar me resulta más legible en esta posición que a las 4 ½ o las 6 en que se encuentra en otros relojes), los subdiales del crono en perfecta simetría vertical a las 6 y las 12, y el segundero de reloj a las 9.

    o Escala de minutos/segundos subgraduada en ¼ de min/seg.

    o Escala de 24 hrs. para el 2º doble huso horario (alias GMT), graduada en ½ horas.

    o Doble escala logarítmica de la regla de cálculo (la interior en negro y la exterior en blanco, con lo que la diferencia de colores facilita enormemente su lectura (operación nada sencilla, si no se tiene cierta práctica)

    o El emblema alado de la marca en dorado, junto con la inscripción BREITLING - 1884 - CHRONOMETRE - NAVITIMER , realmente discreta, completan la decoración de la esfera negro mate. Como veis, sólo información, nada de florituras.

    · Doble huso horario: aguja de 24 horas, ajustable independientemente de la hora normal en saltos de una hora. Permite visualizar simultáneamente dos horas, típicamente la hora local y la de otra parte del mundo (útil no sólo estando de viaje por el mundo, sino también en caso de querer leer directamente la hora de otra zona horaria), pero sobre todo, un detalle de distinción y maestría técnica. Por cierto, la aguja “GMT” es finísima, está debajo de las otras para no molestar al leer la hora y asoma mediante una cabeza de flecha roja. EMHO, útil y sobrio a la vez, puro diseño Navitimer.

    · Otro detalle de calidad: el fondo de la caja va roscado mediante una “cabeza” de 15 caras finísimas, número impar, con lo que nunca hay dos caras contrapuestas en paralelo, por lo que es imposible abrirlo “a la brava”, llave inglesa, tornillo de mecánico, canto de puerta, etc., sin cargarse los filos. ¡Hala!, al Servicio Técnico Oficial, como debe ser.

    El fondo va grabado con nombres de ciudades representativas de los 24 husos horarios del planeta.

    · Regla de cálculo: ya sé que ráramente se usa. Yo lo hago, pues es una reminiscencia sentimental de mi época de estudiante, que se remonta a antes de la invención de la calculadora electrónica. Por cierto, aún conservo y uso diariamente mi HP-11 “científica” desde hace unos 35 años, así como mi regla de cálculo Faber-Castell 62/82, de 18 cm., pequeña pero muy completa, con 24 escalas graduadas (el Breitling sólo tiene las dos básicas, pero son circulares, lo que es una ventaja)

    Por ciento, por si se pasa por este hilo algún nostálgico de los "aperos" antiguos como son las reglas de cálculo, ahí va un enlace interesantísimo (hay que ver cómo se lo curran algunos) http://www.reglasdecalculo.com/


    · Crono: es un dispositivo que tampoco usamos constantemente, pero quería tener un crono mecánico, y quería que fuera precisamente el Navi. ¡Objetivo alcanzado!

    El accionamiento de los pulsadores requiere aplicar una cierta fuerza, pero a cambio responden con una precisión notable, sin baile ni efecto muelle, sino con un “click” seco y efectivo. Ver la aguja grande del crono, con su finísima punta pintada en rojo (eso sí que es una aguja), deslizarse de forma uniforme y continua sobre la escala graduada en ¼ de segundo es un delicia.

    · Material de la caja y el armis: Acero inoxidable 316L, una variedad de muy alta resistencia a la corrosión (de eso se trata), comparable al 904L que emplea Rolex, aunque de características metalúrgicas y, por consiguiente, aplicaciones distintas: http://en.wikipedia.org/wiki/Stainless_steel

    Aunque no soy un especialista, según la información que he encontrado por ahí la diferencia entre ambos podría resumirse en que el 904L contiene mayor proporción de níquel (Ni), molibdeno (Mo) y Cromo (Cr) y una pequeña cantidad de Cobre (Cu), que le confieren mayor resistencia a la corrosión en ambientes extremadamente agresivos, particularmente agua marina, ambiente salitroso o plantas químicas que procesen compuestos de estas características, mientras que el 316L contiene menor proporción de estos metales y por lo tanto, mayor proporción de hierro, con el resultado de una mayor dureza, es decir, resistencia a rayas y golpes.

    De todas formas, para tranquilidad de los que no trabajamos en una planta petrolífera en alta mar, el 316L es absolutamente idóneo en aplicaciones tan exigentes como el instrumental quirúrgico y los equipos e instalaciones de producción farmacéutica, donde se halla constantemente sometido a procesos de lavado, desinfección con agentes químicos y esterilización con vapor de agua a alta temperatura (autoclavado), mucha mayor exigencia que la que va a tener que soportar en nuestra muñeca en cualquier circunstancia, incluso en el caso de un “diver”.

    · Y por qué no mencionar también algo que no es el reloj en si mismo pero forma parte de su mundo y también se disfruta: la exquisita presentación, en un estuche de auténtica baquelita negra, material usado hace muchos años, antes de la invención de los plásticos, en instrumental eléctrico y electrónico por su moldeabilidad y sus características idóneas como aislante eléctrico. Vamos, un guiño a las raíces aeronáuticas del Navitimer, de los años heroicos de los motores de hélice.


    He dejado para el final el interior del reloj, para extenderme un poco más a fondo en lo que, para mí, constituye uno de los principales atractivos de un reloj mecánico, lo que realmente nos hace amarlos (y, a veces, aborrecerlos) tan apasionadamente: el MOVIMIENTO.


    El Valjoux 7754 que equipa el Navitimer World, junto con otras variantes en producción actualmente, deriva del 7750, uno de los movimientos de cronógrafo automático más fabricados y utilizados desde su lanzamiento en 1975 hasta ahora (curiosamente, hace 35 años, como mi HP-11)


    A diferencia de los primeros cronos automáticos aparecidos con pocas semanas de diferencia en 1969, el Zenith El Primero (que, por cierto, fue la base mecánica de los primeros Rolex Daytona, que después montaron el movimiento Valjoux 727 hasta que en 1991 empezaron por fin a montar calibres “manufactura”, primero el 4030 y posteriormente y hasta ahora el 4130, evolución del anterior) y el Chronomatic desarrollado por Breitling, Büren y Heuer-Leonidas, el Valjoux 7750 fue concebido a principios de los 70 a partir de una hoja de papel en blanco por Edmond Capt, joven maestro relojero suizo. Debía ser fiable y robusto pero económico para poder ganar suficiente cuota de mercado en un segmento de mercado que ya había sido copado por sus competidores más madrugadores.


    Para hacerlo atractivo a los potenciales clientes, fabricantes de relojes que no fabricaban sus propios movimientos (lo más habitual, tanto en aquella época como ahora), debía ser “bueno, bonito y barato”, es decir, fiable, robusto y de precio y coste de mantenimiento moderado.
    Su diseño, pues, se basó en los criterios de ingeniería que hoy se aplican a la inmensa mayoría de productos basados en el diseño industrial:


    · diseño sencillo y efectivo, alejado de “virguerías” como la rueda de pilares para el accionamiento del crono (sustituida por un sistema de levas igualmente efectivo)

    · Diseño integrado de todas sus partes: movimiento básico de reloj, cronógrafo y mecanismo de carga automática, con lo que se pretendía aunar fiabilidad y costes de fabricación contenidos.

    · Posibilidad de “tuneado” para adaptarlo a los requerimientos de distintos clientes.

    El resultado fue una maravilla mecánica que desde su lanzamiento se ha ido perfeccionando a través de millones de unidades fabricadas y sigue en la brecha con una reputación intachable de fiabilidad, precisión y robustez (en cuanto al precio, sigue siendo competitivo, pues podemos encontrarlo montado en relojes de muy diversas “categorías” (lo entrecomillo porque no gusta mucho la palabra, por su connotación clasista)


    Para los interesados como yo en estos aspectos técnicos, adjunto unos enlaces interesantísimos:

    http://www.valjoux.info/history.htm Historia de la firma Valjoux (curioso)

    http://www.chronomaddox.com/valjoux_7750_engine.html: Historia del 7750, versiones actuales y marcas que los montan (sorprendente)

    http://www.timezone.com/library/horologium/horologium631672313433425752 Análisis técnico muy detallado, pieza a pieza (apasionante, al menos para mí)

    Espero que os gusten.


    También podéis bucear en la Wikipedia. Entrando por Breitling ( http://en.wikipedia.org/wiki/Breitling ) y “tirando del hilo” encontraréis, por ejemplo, estos enlaces imprescindibles para los enamorados de la marca y, especialmente, del Navitimer:


    http://www.breitlingsource.com/ Mini web no oficial, pero muy bien documentada. En aspectos técnicos, mejor que la oficial.


    http://www.lesmala.net/jean-michel/navitimer/ La Biblia (literalmente: “El Libro”) del Navitimer, desde el Génesis, pasando por el Antiguo Testamento (vintages) hasta casi nuestros días.

    Después de navegar por estas páginas es difícil no empezar a ver el Navitimer con otros ojos y, por qué no, enamorarse de él, como me ocurrió a mí.


    Si habéis llegado hasta aquí, mi más sincero agradecimiento. Además, probablemente esto significa que estáis dispuestos a entrar en el siempre polémico tema de las manufacturas, ya sabéis, que si esta marca solo monta “manufactura” (es decir, movimientos fabricados por ella misma) mientras que la otra monta “ebauches”, es decir, movimientos “genéricos” (como los medicamentos), fabricados por empresas anónimas para marcas que no tienen el potencial tecnológico y empresarial para fabricar sus propios movimientos.


    EMHO, no se debería etiquetar un movimiento o el reloj que lo monta sólo por ser o no manufactura, pues esta circunstancia no garantiza “per sé” mejor calidad, aunque quizá sí más exclusividad, salvo en el caso de Rolex, que fabrica tantas unidades de sus principales movimientos (p.ej. el 3135 que montan los Submariner Date, Date y Datejust), que en sentido estricto no se puede hablar de exclusividad, sino de prestigio de marca o signo de distinción, debido sin duda a su calidad demostrada a lo largo de muchos años, pero también a su extremadamente hábil y exitosa estrategia de marketing, que ha conseguido posicionar la marca en la “categoría” (otra vez la dichosa palabreja) de las más exclusivas, al mismo tiempo que de las más masivas (a este paso, y cuando la crisis escampe, no tardarán muchos años en fabricar y vender 1 millón de relojes al año: ¿exclusividad?)


    Si admitimos esto, por qué no podemos admitir que otro movimiento, como el 7750, fabricado con los más altos estándares de calidad y un volumen igualmente importante de producción, lo que permite aplicar tecnología punta para rentabilizar la producción y, al mismo tiempo, perfeccionar el producto, sea tan bueno como un “manufactura”.


    EMHO, en el caso del 7750 podemos perfectamente hablar de calidad comparable con el 3135 (no digo mejor, pero tampoco peor)


    Además, no soy el único que opina así: os recomiendo consultar este enlace http://www.timezone: .com/extras/200903313583 , magnífico análisis técnico del 3135 de Rolex, con unas interesantísimas consideraciones finales comparándolo con los dos únicos movimientos automáticos de producción en grandes series que, según el autor, resisten tal comparación técnica: el Valjoux 7750 (Navitimer) y el ETA 2892, con una mención especial para el nuevo movimiento de escape coaxial de OMEGA, que equipa el Speedmaster Coaxial automático de 44,25 mm y que a su vez está concebido sobre la base del 2892. Ahí va un buen artículo, no demasiado técnico y muy bien ilustrado sobre este movimiento Coaxial: http://www.rolexreferencepage.com/movement/index.html


    Volvemos a encontrarnos con mis tres relojes favoritos por el momento. ¿Será debido a mi debilidad por la técnica relojera?


    Y ya que hemos mencionado el 2892, ahí van algunas consideraciones con respecto a su tamaño en comparación con los otros dos movimientos que estamos comentando:


    · Tamaño mucho más pequeño:
    o 2892A2: 25,6 mm. de diámetro x 3,6 mm de grosor (sin crono; 6,1 mm la versión equivalente con módulo de crono)
    o 7750: 30 mm de diámetro x 7,9 mm de grosor (con crono integrado)
    o 3135: unos 30 mm de diámetro (no tengo el dato exacto del grosor)

    · Como se puede ver, el 2892 es mucho más pequeño que los otros dos movimientos, aún teniendo en cuenta el grosor del módulo crono en algunas variantes. Haciendo un cálculo aproximado, el volumen del pequeño disco del 2892 es la mitad del de los otros dos, en los 3 casos sin módulo crono. Ello obliga a miniaturizar todos los componentes para que quepan en esta diminuta máquina.

    · Esta característica lo hace muy versátil, por lo que se puede montar en relojes de distintos tipos y tamaños. No tengo ninguna duda de la calidad y fiabilidad de esta pequeña maravilla, refrendadas en este excelente análisis técnico http://www.chronometrie.com/eta2892/eta2892.html , así como en alguno de los artículos mencionados anteriormente.

    Pero bueno, ¿quién fabrica estas maravillas mecánicas que pueden competir de tú a tú con la más famosa “manufactura” del más famoso fabricante de relojes de calidad?: Pues estamos hablando de ETA S.A.: http://en.wikipedia.org/wiki/ETA_SA


    Esta empresa, suiza, por supuesto, tiene una larga tradición de fabricante de movimientos mecánicos que se remonta a 1793 (se dice pronto) y sigue en la brecha más fuerte que nunca bajo el paraguas empresarial del Grupo Swatch, que abarca marcas de gran prestigio, entre las que destaca Omega.


    Para muestra un botón: el catálogo de movimientos en la web oficial de ETA S.A.: http://www.eta.ch/


    Además, puesto que ETA S.A pertenece al mismo grupo empresarial que Omega no me parecería ningún disparate decir que un Omega que monte un movimiento ETA S.A. o una evolución de uno de ellos monta un movimiento “manufactura”.


    Si admitimos esto, qué diferencia hay en este aspecto, si el mismo movimiento lo monta un Breitling.

    Con este razonamiento, me convenzo a mi mismo, y espero que también a algunos de vosotros, de que “manufactura” o “no-manufactura” es más bien un argumento de marketing, pero lo que realmente afecta a la calidad de un reloj es qué movimiento lleva, sea “manufactura” o no, además, por supuesto, de quién fabrica el resto de componentes y monta el reloj.

    Ahí radica la garantía de calidad, que es lo que a mí, personalmente, me importa, y lo que me decidió a empezar mi “colección” por el Navitimer, dejando para más adelante, si las circunstancias lo permiten, el Sub y el Speedy.


    Por cierto, como buen devoto del movimiento de carga automática, me encanta sentir la rotación del contrapeso e incluso la leve oscilación que produce en la muñeca. Acercándolo al oído se oye perfectamente el sonido de los engranajes del mecanismo de carga. Es un sonido que transmite sensación de poderío (del mecanismo, no del propietario)


    Pero, ¿por qué deberíamos preferir un automático a un movimiento equivalente de carga manual? En mi caso ya os lo he explicado anteriormente, pero puedo perfectamente comprender a quien le encante el rito de dar cuerda a su reloj cada noche.


    No obstante, objetivamente el movimiento automático aporta comodidad de uso a cambio de la mayor complejidad, peso y grosor del movimiento.


    ¿Compensa? Reflexionemos un momento…


    Mi opinión es: Depende del uso. Para quien tenga una variada colección de relojes y los alterne frecuentemente da lo mismo cuerda manual que automática, salvo que los mantenga rotando en un cargador automático para que no se paren.


    Personalmente, no me imagino ver alguno de mis queridos relojes girando como un vulgar “pollo asado”. ¡Que horror! Pero en fin, hay gente “pa to”; incluso quien sabe si yo mismo algún día…

    Además hay que tener en cuenta el innecesario desgaste del mecanismo que ello conlleva. Si ya me parece caro el mantenimiento de un reloj mecánico de calidad, ¡como para acelerar su desgaste manteniéndolo en funcionamiento cuando no lo uso!


    En cambio, para un reloj de uso diario es un mecanismo ideal, siempre que funcione bien, lo que no debemos dar por descontado. Es decir, que tenga suficiente potencia para recargar la cuerda con el uso normal (no es lo mismo si hacemos actividad física que si tenemos una actividad más bien sedentaria)


    Hay a quien se le para el reloj automático aún llevándolo regularmente, especialmente después de haberlo dejado descansar sólo un día del fin de semana. Y para andar sacudiendo la muñeca todo el día como su tuviéramos Parkinson, mejor la cuerda manual, ¿no os parece?


    A la vista de esto, quizá merezca la pena profundizar un poco en los aspectos técnicos de esta parte del movimiento, aparentemente menos sofisticada que otras partes del mecanismop, como el barrilete de la cuerda, el tren de engranajes, el escape, con su rueda y su ancla, el volante y el muelle de regulación.


    Me refiero a la potencia del mecanismo de carga automática, para recuperar la que se pierde constantemente por el funcionamiento del reloj.

    El mecanismo de carga automática funciona por la inercia de un contrapeso excéntrico que rota alrededor de un eje situado en el centro del movimiento. Dicha inercia hace que al mover el reloj (cuanto más, mejor) si el contrapeso no se halla centrado con respecto al sentido del movimiento (que es lo más habitual por pura probabilidad) tiende a quedarse atrás, empezando a rotar sobre el eje. En movimientos bruscos y secos, este impulso puede llevarle a dar bastantes vueltas completas (efecto látigo), accionando un tren de engranajes que tensan el fleje metálico elástico que está enrrollado (en el buen sentido de la palabra) dentro del barrilete (la “cuerda” del reloj, para entendernos)

    Por pura mecánica bastante elemental, la fuerza que este contrapeso es capaz de ejercer depende de 3 factores: su masa, su brazo de palanca, es decir la distancia de su centro de gravedad al eje sobre el que gira y el impulso externo que recibe.

    Éste último depende de quién lleva el reloj puesto, durante cuánto tiempo y qué actividad realiza (la mesilla de noche no cuenta), y por lo tanto, podemos asumir que es un factor neutral, independiente del reloj.

    Por el contrario, los otros dos factores son inherentes a la geometría del movimiento: medidas y diseño del contrapeso.

    Más aún, la masa depende de las medidas del movimiento por partida triple. Conceptualmente, para un contrapeso exactamente semicircular el volumen del mismo es igual al diámetro elevado al cuadrado, multiplicado por “Pi”, dividido por 8 y multiplicado por grosor, que a su vez depende del grosor del movimiento, asumiendo que un movimiento muy delgado como el 2892 no permite un contrapeso demasiado grueso. La masa se obtiene multiplicando el volumen por la densidad del material utilizado. Además, el brazo de palanca también depende del diámetro.

    Así pues, el momento angular (término más preciso que la inercia que he mencionado antes) que puede alcanzar un contrapeso sometido a un impulso externo determinado, depende en un grado elevadísimo de las medidas del movimiento, y ahí el 2892 juega peores cartas que los otros dos.

    Hay otros factores que también influyen en la efectividad del mecanismo de carga automática, como la suavidad del tren de engranajes, las resistencias por rozamiento y la fuerza del muelle principal, que se resiste a ser tensado. En los dos primeros, seguramente hay diferencias, pero, simplificando el razonamiento, al tratarse de movimientos de altísima calidad las presumo poco significativas.

    En cuanto a la fuerza del muelle de carga tampoco conviene reducirla, porque, aunque esto facilitaría la carga automática, restaría fuerza al mecanismo del reloj, con lo que podría retrasarse o pararse antes de agotar totalmente la fuerza del muelle. Es un compromiso difícil de equilibrar, y en alguno de los artículos que os he propuesto hasta ahora se menciona este punto.

    Por último, y sin ánimo de marcarme un farol, una opción perfectamente válida para mejorar la eficacia del mecanismo de carga automática de un movimiento dado sin aumentar el tamaño del contrapeso ni reducir la fuerza del muelle principal sería aumentar la densidad el contrapeso, utilizando para esta pieza un material más denso que el acero inox., por ejemplo el oro de 18K que tiene más del doble de densidad: http://en.wikipedia.org/wiki/Density

    En vista de esto, me comprometo a no considerar una "pijada" de marketing o un signo de ostentación el hecho de montar contrapesos de oro, especialmente en movimientos de pequeño tamaño.

    Como ya veis que los movimientos automáticos me interesan especialmente, rogaría a algún forero usuario de los movimientos que estamos comentado que compartiera sus experiencias, a fin de ver hasta que punto estas disquisiciones teóricas pueden tener implicaciones en la práctica.


    En fin, que hasta en esta cuestión a priori obvia hay tema para debatir. Una vez más, por lógica, los movimientos más probados y renombrados deberían inspirarnos más confianza en este aspecto.


    Llegados a este punto me hago otra reflexión: si habéis aguantado hasta aquí es que sois realmente “masocas” o estáis tan “pirados” por los relojes mecánicos como yo. En cualquiera de ambos casos, seguro que aguantaréis un poco más de “castigo”.


    ¿Qué os parece si reflexionamos un poco sobre uno de los mitos de este mundillo: el COSC, o sea el Control Oficial Suizo de Cronometría.


    ¿Mande?


    Sí hombre, ese organismo “independiente” que está ahí esperando que algún fabricante se atreva a enviarle los movimientos que va a montar en sus relojes para medirlos bajo unas condiciones estrictamente reglamentadas, a fin de dictaminar si superan o no unos estándares de precisión y regularidad establecidos desde hace años http://en.wikipedia.org/wiki/COSC


    Sin pretender faltarle al respeto a tan digna y útil institución (nada más lejos de mi intención), opino que el hecho de que un reloj tenga el certificado COSC le hace merecedor de la consideración de reloj de calidad desde el punto de vista de la precisión y regularidad de marcha del movimiento en estado de nuevo, pero no dice nada de su robustez y fiabilidad a largo plazo. Al fin y al cabo, las pruebas del COSC “sólo” duran 15 días con sus respectivas noches.


    De todas formas, considero un mérito especialmente significativo que el COSC no se limite a homologar un modelo de movimiento mediante pruebas a un conjunto de muestras facilitadas por el fabricante, aunque fuese periódicamente, sino que somete a sus exhaustivas pruebas todas y cada una de las unidades que se le envían. Así pues, el certificado COSC de un reloj va numerado y acredita únicamente esa unidad, no todas las de ese modelo.


    Por supuesto que eso requiere una estrecha colaboración entre el COSC y las marcas que se someten a sus pruebas, que son quienes lo financian. De ahí mi entrecomillado inicial a la “independencia” del COSC.


    Pero, es lo que hay, y no es poco. Es la garantía de que “mi reloj” (en realidad el movimiento que le da vida) ha sido exhaustivamente probado y su precisión y regularidad medidas y certificadas antes de ser montado.


    En definitiva, para mí el certificado COSC es condición suficiente para otorgarle a un reloj un considerable nivel de calidad, pero de ningún modo lo considero imprescindible. De hecho, hay marcas de altísimo prestigio (Breguet, Audemars Piguet, Lange, etc.) que no se someten a las pruebas COSC, sin que ello me haga dudar de la calidad de sus relojes. Pero en otro segmento de precio más accesible a los simples mortales como yo, creo que merece la pena considerar este mérito a la hora de elegir un reloj.


    Y ya que hablamos del COSC, ¿porque no hablar de la precisión de un reloj?


    En el enlace que os he puesto anteriormente se pueden consultar los límites de precisión y regularidad exigidos para que un movimiento obtenga el Certificado COSC (simplificando: +/- 5 seg/día).


    Algunos foreros y otros expertos opinan que los límites COSC son demasiado amplios para la técnica de construcción disponible hoy en día.


    Puede ser. Pero, si fueran más estrictos, también habría que perfeccionar la técnica de fabricación en serie de los movimientos, para asegurar un nivel de rechazo (“fall-off” podéis leer por ahí) razonablemente bajo. Sin duda ello encarecería aún más los relojes certificados COSC (¡No, por favor!)


    Un indicio de que no es tan fácil fabricar movimientos en grandes series que cumplan los límites COSC sistemáticamente y a la primera (a base de retocar y reajustar, casi cada movimiento podría superar el test, pero no se trata de eso), es que ETA S.A. fabrica sus más afamados y difundidos movimientos, el Valjoux 7750 y sus variantes y el 2892A2 al menos en tres niveles de acabado, es decir de calidad intrínseca: “Elaborado”, “Top” y “COSC”, cada uno con un grado de calidad creciente en componentes y ajuste. Vamos, que ¿quién nos asegura que la unidad que en la fase de ajuste en fábrica no llega a superar los límites COSC no se convierte en un “Top” y se destina a otro cliente que no aspira al marchamo COSC para sus relojes? (oído cocina!!!)


    Pensaréis que mucho rollo pero aún no os he comentado la precisión de mi Navitimer. Pues no pienso entrar en detalles, pero si compartir con vosotros un par de consideraciones al respecto:


    · He sucumbido a la tentación de comprobarla. Durante las 2 ó 3 primeras semanas de uso (nuevo de trinca) adelantaba un poquito, demasiado para mi disgusto. No obstante, con el uso diario que le doy, en otras 3 semanas ha entrando perfectamente en límites COSC, lo cual me basta.

    · Si realmente necesitara un reloj más preciso que eso, no llevaría uno mecánico sino uno cualquiera de cuarzo (hasta el más humilde CASIO de plástico negro y pantalla de cristal líquido tiene una altísima probabilidad de superar en precisión a un mecánico, por caro que éste sea (tengo uno de esos CASIO y le tengo gran aprecio por motivos sentimentales)

    · Si llevamos relojes mecánicos es simplemente porque los amamos, a pesar de los cuidados que necesitan y de lo frágiles que son, en comparación con los de cuarzo “de batalla”.

    Pagamos el gusto y las ganas no para obtener más precisión, sino para experimentar más sensaciones, y eso es impagable (cada cual sabrá en su fuero interno lo que esto significa para él o ella: sentimentalismo, distinción, prestigio, recuerdos de otras épocas, inconformismo, diferenciación, personalidad propia, capricho,...)

    Da igual. Desde el momento que compartimos esta afición y ello nos conecta (a través de foros como este, por ejemplo), es que sentimos algo realmente especial. Y la vida, en el fondo, se basa en sentimientos (y si no, al tiempo)

    Bueeeeno. Ya me bajo de la nube, pero voy y aterrizo en “Semantia”, el territorio de las palabras.


    Me explico:


    Toda la vida había creído (al parecer, erróneamente) que un reloj daba la hora, mientras que un cronómetro servía para medir lapsos de tiempo mediante un pulsador de marcha-paro.

    Pues bien, buscando información sobre estos temas resulta que no es así. El COSC no sólo se limita a certificar un reloj según sus criterios (absolutamente dignos de respeto), sino que se arroga la facultad de redefinir la denominación de las máquinas de medir el paso del tiempo.


    Según ellos, un reloj que supere sus pruebas es un cronómetro (suizo), tenga los pulsadores y las funciones que tenga, siempre y cuando tenga segundero (claro, si no, cómo iban a poder medir las desviaciones) , mientras que uno que no los supere es simplemente un reloj, aunque tenga la función cronógrafo, es decir, los pulsadores de marcha-paro.


    Que queréis que os diga: me parece que eso es tomar el rábano por las hojas.

    Etimológicamente, la palabra “–grafo” y sus derivados (bolígrafo, pantógrafo, telégrafo, estilográfica, etc.) viene de escribir o grabar, para dejar constancia indeleble de una información.


    Pues yo no veo por ningún lado la grafía en un cronógrafo. Simplemente se paran las agujas para que puedas leer cómodamente el tiempo transcurrido, pero al ponerlo a cero desaparece la información.


    Rizando el rizo, podríamos decir que cualquier reloj es un cronógrafo siempre y cuando tenga segundero y se pare al extraer la corona. Así, metiendo y sacando la corona podríamos perfectamente cronometrar (¿o será “cronografar”?)


    Por cierto, paradojas de la vida, un cronógrafo no certificado COSC, según ellos NO es un cronómetro. ¡Ahí va la hos…!, que diría un vasco de pura cepa (siendo catalán y sintiéndome tanto catalán como castellano, aragonés y valenciano, es decir, español (por mis ancestros), así como europeo (he vivido en Alemania por motivos de trabajo), y además teniendo familia muy próxima en Donostia y en Madrid, se me ha ocurrido esta exclamación espontáneamente.

    Bueno, se me ha ido la olla con esta disquisición. Disculpadme por ello. Sólo quería poner de manifiesto hasta qué punto el marketing, disfrazado de pseudotécnica, acaba enmarañando las cosas y tergiversando el lenguaje.


    Una reflexión más para finalizar (lo prometo). No soy fanático de nada, ni siquiera del fútbol, que ya es decir, pero los relojes, especialmente losdmecánicos, tienen algo que los hace irresistibles: esa combinación de maestría artesanal y técnica que se puede apreciar en la elaboración y acabado de un movimiento mecánico. Montones de piezas diminutas que, sabiamente diseñadas, cuidadosamente montadas, pacientemente ajustadas, mantenidas con mimo e incluso restauradas con primor pueden y suelen, salvo accidente, robo o maltrato, sobrevivir a su poseedor (¿no serán ellos, en un cierto sentido, quienes nos posean a nosotros?)


    En comparación con ellos los relojes de cuarzo, en general mucho más exactos, económicos, igual o más fiables, ligeros, etc., carecen del aura de inmortalidad de un buen movimiento mecánico. Cada vez que se les agota la pila es como si sufrieran un repentino infarto de miocardio y requirieran un transplante de corazón para sobrevivir.


    Vaya, después de una buena ración de técnica he acabado por ponerme filosófico. Bueno, de vez en cuando no es malo.


    Espero que este post os haya parecido ameno y útil. Al redactarlo he pretendido únicamente aportar mis opiniones sinceras y mis preferencias, siempre discutibles, así como compilar una serie de informaciones de dominio público que pueden ayudarnos a entender mejor lo que hay al otro lado del espejo al que tanto nos complace asomarnos, la esfera de nuestros amados relojes.


    Si os ha gustado (o disgustado), ruego respondáis con opiniones igualmente sinceras por vuestra parte, amén de informaciones que me ayuden a conocer mejor este mundo apasionante.


    Os lo agradezco de antemano.

    Vaya currada de post!! A mi si me ha gustado, creo que si las opiniones se hacen desde el respeto, se podrá estar de acuerdo o no pero no ofenden.

  2. #22
    Avatar de Eduwatch
    Eduwatch está desconectado Forer@ Senior
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    Thumbs up Por fin las fotos de mi Navitimer World

    Bueno. Ya me voy aclarando con esto de subir imágenes a la red.

    Ahí van las fotos prometidas de mi Navitimer World (sin ánimo de dar envidia, sino de compartir con vosotros mi satisfacción por tan magnífica pieza)

    Aquí lo tenemos dando la cara (¡de alucine!)




    Aquí se puede apreciar mejor el laborioso trabajo de la esfera, con los subdiales en bajorrelieve (con las agujas bien enrasadas en la esfera). Una virguería.




    Y ahora el armis Navitimer. Una auténtica joya por su perfecta construcción, el trabajo de ensamblar su gran cantidad de diminutas piezas, su ajuste perfecto y su estilo inconfundible.




    Por cierto, la tapa roscada de la caja es una obra de arte en sí misma.

    De paso, podemos observar la filigrana de los eslabones de 7 piezas independientes y el perfecto ajuste del brazalete con la caja (os juro que parece que ambas partes estén soldadas)




    Para terminar con el armis, ahí va una hermosa foto del cierre de seguridad (a que es una belleza). Incluso los inevitables roces por usarlo a diario me parecen hermosos con la luz con la que he tomado la foto.




    Como puse en el post inicial, no podía decidirme entre el armis o la correa de piel, que es de una calidad y un tacto insuperables. Así pues, me hice trambién con ella. A que mola.





    Pasemos a la Luminova. Después de la vara que os di en el post, qué menos que unas fotillos de la esfera en todo su esplendor nocturno. Os aseguro que bien cargadita casi sirve de linterna.

    Observad el reflejo del subdial segundero debido a la luz que desprende la aguja minutera (guai!!!)





    Me encanta esta foto (se nota que no tengo abuela. Pobrecillas. EPD). Juro que NO ESTÁ TRUCADA.


    Ahora, totalmente a oscuras (ésta también tiene su dificultad).

    Detalle curioso: la aguja segundera del crono, en su posición natural de reposo a las 12 parte el punto de Luminova en dos mitades.




    Bueno, encendamos la luz de nuevo.

    Para completar la ficha (policial), ahora toca la foto de perfil. Obviamente, he elegido el perfil "bueno" (como debe ser, tratándose de una auténtica estrella del firmamento relojero)

    Observad la "B" en la corona y la poderosa dentadura del bisel (os aseguro que es absolutamente necesaria para operar la regla de cálculo)



    En este foto se aprecia muy bien el achaflanado exterior de las asas. Es un detalle de diseño muy elegante y útil para evitar que las asas, separadas 24 mm, se conviertan en "astas" y embistan sin piedad mangas de camisa, bolsillos de pantalón y cuanto se les ponga por delante.

    Bueno, ahora toca la presentación del reloj (privilegio de estrenar o de comprar a anteriores propietarios cuidadosos y ordenados)

    Es digna de una joya, lo que es este reloj: caja de lujo metida en un estuche con un motivo de aviones "blandos" (muy daliniano), estuche de viaje de auténtica piel, documentación exhaustiva, incluido el manual de la regla de cálculo y una de "demo" para practicar y, por supuesto, el certificado COSC numerado.




    Para finalizar unas composiciones artísticas, con otros objetos "retro", muy acordes con la historia de este reloj y la época en que fue concebido para disfrute de pilotos de aviación pero también de simples "terrícolas", eso sí, pirados por los relojes con clase y tradición. Sin palabras (aconsejo tener pañuelos de papel a mano)










    Bueno, ya estamos en paz. Gracias por esperar pacientemente las fotos sin ponerme la consabida pancarta (ya nos entendemos)

    Por cierto, como veis en la última foto, tembién soy aficionado a la fotografía. La cámara que aparece es una auténtica joya: una Zeiss (no sólo el objetivo, sino toda la cámara) alemana de los 50 ó 60, con fotómetro que funciona sin pila (célula fotoeléctrica de arseniuro de galio, creo) y hace unas fotos espectaculares con su pequeño 50/2,8.

    Por si os interesa (no me extrañaría que por este foro de relojes hubiera más de un aficionado a la fotografía, como yo) las fotos del post están hechas con una Canon 450 y el estupendo "todoterreno" 18-200 IS 4,5-5,6 también de Canon.

    Si tenéis alguna pregunta acerca del reloj, os contestearé gustosamente.

    Saludos a todos y gracias por la buena acogida del post.

    Hasta la próxima.
    Última edición por Eduwatch; 23-may-2010 a las 02:43 Razón: Añadir fotos
    Medir el tiempo es un vano afán de controlarlo.
    Sólo nos queda disfrutar del instrumento.

  3. #23
    Avatar de perahin
    perahin está desconectado Club de los 2000
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    Interesante y trabajado, pero esto no es un post, es una tesina.
    Bienvenido Eduwatch.
    Todos somos muy ignorantes, lo que ocurre es que ignoramos cosas diferentes.

  4. #24
    Avatar de MIG3
    MIG3 está desconectado Relojes del papel couché.
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    te lo has currado, sigue asi

  5. #25
    Avatar de Peterhansel
    Peterhansel está desconectado Milpostista
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    Pues para ir entrando en materia te has preparado un post de campeonato... La verdad es que ahora me lo he leido en diagonal, pero me parece muy interesante y merecedor de una lectura detenida que no dudes haré.

    Enhorabuena por tu Navi World. Para mi gusto, tamaño aparte, es el Navi con la esfera más bonita. Si te encaja bien en la muñeca has hecho una magnífica elección.

    Saludos y espero leerte de nuevo.
    Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible

  6. #26
    ZD24455 está desconectado Novat@
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    Hola.
    Impresionante el post. Solo quería aportar una breve información, no contrastada en ningún sitio, pero proveniente de un relojero que ha trabajado en marcas de prestigio, que me dijo que los aceites empleados actualmente para la lubricación (elemento imprescindible en la mecánica relojera como todos sabemos o intuimos) son sintéticos y que su vida útil con la máxima fiabilidad y efectividad es de dos (2) años si el reloj no se utiliza o se utiliza esporádicamente, y de cinco (5) años si el reloj está en movimiento constante (o casi). Lo digo por lo que has escrito referente a los "mecanismos" de dar cuerda "impersonalmente" a los relojes automáticos.
    Personalmente, como solo tengo un par o tres de automáticos el problema no es grave.
    Saludos y enhorabuena.

  7. #27
    Avatar de javigomez
    javigomez está desconectado Forer@ Senior
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  8. #28
    Avatar de Dutiel
    Dutiel está desconectado Milpostista
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    Muy buen post, si señor.

    Me ha encantado llerlo, me siento identificado en algunos aspectos.

  9. #29
    Avatar de rafiki
    rafiki está desconectado Forer@ Senior
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    Bienvenido, y bravo por la "literatura" que nos has plamado... asi como por loas hermosas fotos del Navitimer...
    Pero en el fondo, tras leer todo, o he ido muy rápido o aparte del Breit, no sabemos que otros modelos tienes ya que el Sub y el Speedy, no está claro....
    Hay que dar tiempo al tiempo -M. de Cervantes-

  10. #30
    Avatar de Eduwatch
    Eduwatch está desconectado Forer@ Senior
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    Predeterminado

    Muchas gracias por la información.

    No tenía ni idea de que en parado la lubricación adecuada del reloj durara mucho menos que en funcionamiento, pero tiene sentido.

    Esto me hace replantearme el tema del Watchwinder.

    De todos modos, no tengo prisa porque sólo tengo dos automáticos: el Navi y un TITAN vintage heredado de mi suegro y recién restaurado (otra preciosidad, por cierto):

    http://www.relojes-especiales.com/fo...1/post1556455/

    El resto de los que menciono, de momento son sólo proyectos de futuro.

    Saludos
    Última edición por Eduwatch; 03-jun-2010 a las 00:23 Razón: Typo
    Medir el tiempo es un vano afán de controlarlo.
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