Bueno, a vosotros no os han mandado nada porque no valorais la marca italiana como yo. De hecho, he conocido que cuando entras a la Panerai en Florencia, en el hall principal existe un retrato mío. Reconozco que me emocioné al ver esa agenda tan bonita y un lazo coquetón. Mis primeras palabras -con una lágrima rodando por mi mejilla- fueron: !!!mamma María panerai, que güena eres!!!!