Sois increibles.

No sé que decir...

Daros las gracias a todos por vuestros mensajes de ánimo, y por dedicarle un momento al recuerdo de tan admirable persona.

Ni me podía imaginar semejante respuesta a mi mensaje.

Me permito daros las gracias de su parte también. Y de la de Inés, su mujer. No tuvo hijos.

Es que si me pongo a contar no podría parar. Eso sí, todas serían historias felices.
Ayer, cuando estábamos frente a su caja, pensábamos mi mujer y yo qué comentario jocoso haría él, si viera su cuerpo en semejante caja. Pero si entrarían tres Chuchos ahí dentro...

Y se fué en un Mercedes!!
Hay amigo!!
Ojo!!
En un Mercedes!!
Y de los grandes eh!!!

Seguro que con una sonrisa en la boca por el atasco que iba formando.


Solo quisiera haceros llegar un mensaje. Que es más bien una filosofía de vida. La que practicaba Chucho, y por la que creo que fué un hombre tan feliz.
Hay que ver tan grandes y magestuosas las cosas pequeñas y simples, como las que en verdad lo son.
Un reloj "presentado" por Chucho, no importaba si tenía cincuenta complicaciones o si solo tenía una aguja de horas, se convertía en la séptima maravilla del universo.
Así de simple, y a la vez tan complejo.

No me quiero enrrollar más.

Pensando, se me ocurrió la idea, por proximidad de acontecimientos, de que coincidieran Chucho y nuestro compañero José María 555.
Conociendo a uno e intuyendo al otro... seguro que está pasando un buen rato José María con las explicaciones escenificadas e interpretadas por Chucho, sobre el funcionamiento y ejecución de la fabulosa y maravillosa complicación relojera de las fases de la luna.
Chucho!! No te alteres con José María si no te entiende hombre... Que ya sabes que ni yo que soy Asturianu y pasé muchas horas escuchándote, te entendía del todo bien.
Ten paciencia que teneis todo el tiempo del mundo.

También espero que vuelvas a disfrutar de la compañía de su querida perrina.



Muchas gracias de nuevo, y un fuerte abrazo a todos.