decia mi amiga maite, que la gente tiene miedo de que le roben las joyas y por eso se regalan mas relojes que nunca, en un viaje en tren de tarrasa a barcelona es facil de ver variados y muy buenos relojes de todo tipo, pero ya no se ven aquellas señoras enjoyadas de antes, weno las señoras si, lo que no se ven son las joyas

y es que a la salida del teatro del liceo se han producido robos varios, arrebatos, estiradas del bolso, brazos dislocados y muñecas tumefactas, y sustos, sobre todo sustos increibles de una sociedad que hasta hace poco tiempo era muy segura

extraordinariamente segura, diria yo, porque vaya canguelo entrar en segun que barrios de nueva york o un dia que fui a hacer un conciertito en berlin y me encontre con una banda de neo nazis de cara, yo con mi pinta de iberico total aunque me las de de indio

y es que la sociedad cambia sin parar, russell crowe sale con un fases lunares que no se que marca es pero que esta clarisimo que es su primera intencion la de lucirlo, como un rokero con pinta de las antillas, y actrices varias, todo ello sin contar con los anuncios de las marcas en un suplemento cualquiera de domingo

y es que es un gustaso mirar la vida desde la ventana de un diario, cualquier dia de vacaciones y con un cafetito delante, sonando el organo magico de koopman en el silencio de la montañita, es como asomarse al paroxismo de la vida sin mi, porque estoy apartado de casi todo por las brumas que reposan sobre el valle

apenas suben las campanadas de alguna capilla restaurada, algunas voces lejanas y oigo hasta los latidos del poljot sin acercarlo demasiado a la oreja, tal es el silencio buscado y encontrado despues de tantas vueltas de la vida trashumante

es como un reloj retrogrado que va hacia cero, y en el cero se encuentra un tipo igualito a mi mirando la esfera variopinta del poljot