Ginebra NO es una ciudad a la que deban ir los aficionados y amantes de los relojes. Repito: ¡¡que no vayáis leche¡¡. Es para demenciarse, y lo digo por propia experiencia.
Yo estuve tres días. Pringué de babas todos los escaparates. Ya podéis suponer las caras de los tipos que vigilan las entradas a las relojerías (son todos como armarios roperos, imponen un h...o).
La ciudad por lo demás es una maravilla. Muy recomendable
Saludos¡¡