Novedades de marcas relojeras alemanas en Baselworld 2016

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Cuando se habla de relojería se tiende a pensar de forma casi refleja en el adjetivo “suiza”, cuando lo cierto es que ingleses y alemanes tienen mucho que decir en este terreno. Los anglos por su historia, y los sajones por su presente. Este año las novedades de marcas relojeras alemanas en Baselworld 2016 han brillado con luz propia, empezando por Glashütte Original y siguiendo por Nomos, Tutima y Sinn. A resaltar que las tres primeras mencionadas están ubicadas en Glashütte, precisamente en Sajonia. Y que todas lucen con sincero orgullo el “Made in Germany” en sus esferas.

Glashütte Original, es una marca “rara”. Y lo es porque siendo como es una de las joyas de la corona del Swatch Group no parece pertenecer a un grupo, o al menos a ese grupo en particular. Fabrica desde sus propias esferas hasta los componentes más pequeños de sus calibres, cosa que pude comprobar de primera mano en mi reciente visita a sus dominios. Este año nos ha traído una espectacular esfera azul en el ya conocido Senator Chronometer, una impresionante máquina que si ya lo es por fuera el interior no queda atrás, con un sistema patentado de puesta a cero del segundero al extraer la corona mientras la minutera se coloca automáticamente en el siguiente minuto. La pena es que con una caja de oro -blanco o rosa- su precio esté por los 27.000€.
Glashütte Original Senator Chronometer
Siguiendo la tendencia de los últimos años y que ya comenté en este otro artículo, la palabra “chronometer” (esto es, “cronómetro”. Para los neófitos: no confundir con “cronógrafo”) viene este año respaldada por su propio certificado, emitido por la misma Glashütte Original. Algo que no debe extrañarnos desde el momento en que todos los certificados ajenos al COSC vienen siendo emitidos por las marcas que los exhiben… ¿todos? No. Omega es la excepción, sometiéndose al METAS, pero eso será tema para otra historia.
Certificado de cormometría de Glashütte Original
Y el primer calibre en someterse a la prueba cronométrica de G.O. ha sido el flamante Calibre 36 que animará al Senator Excellence: automático, con espiral de silicio, 28.800 alternancias/hora y cien horas de reserva de marcha gracias a un barrilete de más diámetro y un cubo (el eje del barrilete) más delgado, lo que permite alargar el muelle real acumulando por tanto más energía. Todo esto con las decoraciones que hacen inconfundibles a los movimientos de Glashütte Original: pletina de tres cuartos con bandas y perlado, rotor esqueletizado con la doble G y tornillos azulados por calor.
El nuevo calibre 36 de Glashütte Original
Por su parte, el Senator Excellence se presenta en dos acabados: oro rosa y acero, lo que lo pone un poco más al alcance de los aficionados “de base”, que apreciamos más el interior que el material de la caja. A pesar de lo que pueda parecer a primera vista, las esferas están muy trabajadas a nivel de diseño: desde los minutos en color rojo de la esfera blanca en el de oro (negros en el de acero) y con índices de palo excepto en las doce y en las seis hasta el “ferrocarril” y las cifras arábigas con Super LumiNova de la esfera negra. Todo esto en una caja de 40mm, dentro de los límites del “reloj de vestir de toda la vida”… En cuanto a los precios, buenas noticias (creo): 8.700€ los modelos en acero y 15.800€ el de oro rosa. De acuerdo, no son exactamente una ganga, pero podríamos calificarlo de “manufactura asequible” ¿no?.
Glashütte Original Senator Excellence
Nomos es ese “enfant terrible” que aparece en todas las familias, a contracorriente de casi todo, pero en este caso con fundamentos. Y el más importante de ellos es que con hasta diez calibres in-house, la mayoría de sus precios van desde los 1000 a los 4000€, desmintiendo así las justificaciones de  las marcas que dicen que materializar un calibre nuevo es tan-tan caro que no hay más remedio que repercutirlo en unos PVP desatados. No sólo esto: desarrollaron su propio órgano regulador (conjunto volante-espiral) en sólo dos años, y el así llamado “Swing System” equipará a partir de ahora todos esos movimientos propios. Sus diseños -la otra parte fundacional de la marca- tienen un aire Bauhaus que amablemente rechazan diciendo que ellos son más divertidos… aunque lo cierto es que pertenecen a la Deutscher Werbund, precursora de la Bauhaus. Además, cuatro de los cinco socios propietarios trabajan directamente en la empresa. Empresa que, como independiente que es, no da cifras ni de ventas ni de producción, aunque se sabe que hace tiempo que sobrepasó las 10.000 unidades por año con una plantilla de 250 personas. Un ratio de unos 20-22 relojes por empleado, incluso por debajo al que arroja otra independiente: Patek Philippe. Y a esos precios. ¿Será que se puede?
Nomos Glashütte Neomatik
En un sentido estricto, Nomos no ha presentado novedades en Baselworld 2016, aunque sí ha anunciado que el novísimo calibre automático DUW 3001 presentado el año pasado (3,2mm de grosor, inferior al del JLC Ultraslim y a partir de ahora incorporando el Swing System) empezará a equipar otros modelos además del Minimatik, con la coletilla “Neomatik” para todos ellos: “Tangente Neomatik”, Ludwig Neomatik” y así. El objetivo es llegar a un equilibrio de 50/50 entre manuales y automáticos. Y no es poco para una compañía independiente que cuenta su crecimiento interanual en porcentajes de dos cifras: el 30% en 2015.
Nomos Glashütte Neomatik
Tutima es esa marca que durante años estuvo prácticamente clonando a otras marcas, sobre todo cronógrafos. No fue hasta 2011 que, volviendo a sus orígenes en Glashütte, inició una nueva etapa con diseños e incluso movimientos propios. En 2013 presentó los frutos de esos esfuerzos, con tres nuevas familias. Y parecía que venía con hambre porque una de ellas era la M2, con un deportivo y de aspecto quasi guerrero cronógrafo 321 montando un calibre Valjoux 7750 modificado (el propio lo traía el Saxonia, un repetición de minutos).
Tutima M2
Curiosamente –otro que va a su bola- presenta tres años después el sólo hora de esa famila, cuando lo habitual (por no decir “lo lógico”) sería haber empezado con este y después enseñar el crono; de ahí lo del hambre. El caso es que ahora nos llega el Seven Seas, un diver (50 bar, 500m) con caja de 44mm en titanio que puede montar armis del mismo material o una correa de Kevlar con desplegable. Del calibre, un misterioso T-330, sólo sabemos que su rotor está “ennoblecido por Tutima con gris antiguo y el sello de oro 750”. Por cierto, y hablando del armis: por el diseño juraría que se lo compran a Sinn… si no es que también le compran la caja. Y es que SUG (Sächsische Uhrentechnologie GmbH Glashütte) pertenece a Sinn. Y los de Tutima la tienen al lado de casa.
Tutima Seven Seas

Last but not least, la propia Sinn. Hacía años que no entraba a su stand, convencido como estaba de que el glamour de esta marca se había ido con Herr Sinn cuando en 1994 vendió la marca a su actual propietario, el ingeniero Lothar Schmidt (con experiencia en IWC, por cierto). Pero a última hora me decidí a escribirles para concertar una cita, y mi charla con Tim Burlon, su responsable de comunicación fue de lo más interesante. Fue ahí donde me crucé con Ariel Adams y el equipo de AblogToWatch. Qué envidia: al menos seis personas para cubrir los eventos de la feria, así (casi) cualquiera.

Desde luego, el piloto de la SGM Helmut Sinn no reconocería su antigua empresa: de reestampar esferas en sus orígenes (compró los restos del naufragio de lo que había sido Breitling a mediados de los 70 y existen ejemplares de auténticos Navitimers luciendo Sinn en la esfera, doy fe) a una multinacional con grandes inversiones en I+D que la han llevado a implantar desde el Tegiment hasta modificaciones propias en calibres preexistentes (Unitas y Val 7750), certificaciones por Testaf o el Diapal, un recubrimiento de los rubíes que hace innecesaria la lubricación por aceites. A pesar de eso (o, mejor dicho, por todo eso) siguen siendo Relojes Especiales (SpezialUhren). A principios de 2017 está previsto que se muden a unas nuevas instalaciones.
Nueva fábrica de Sinn, prevista para 2017
En Baselworld 2016 presentan cuatro piezas bien dispares, manifestando así su intención de tocar todos los palos. Desde un B-Uhr a la antigua usanza, incluyendo la correa de tres piezas hasta el conmemorativo 6600 Meisterbund I pasando por un U1 ¡de camuflaje! y un 856 en varias declinaciones incluyendo la del 55 aniversario sin olvidar el revisitado 903 (ahora 910, con ratrapante). ¿Quién mucho abarca poco aprieta? Bueno, hasta ahora no les ha ido tan mal.
Novedades Sinn en Baselworld 2016
El 6600 Meisterbund I está limitado a 55 ejemplares, que son los años de la efeméride que celebra: 55 años desde la fundación de la marca en 1961 y pone de relieve la evolución de la misma en este tiempo: si en 2001, por los 40 años (uno hace celebraciones cuando quiere), sacó un 356 con la esfera en color antracita como única distinción, este 2016 demuestra su poderío con un calibre de manufactura (alemana, por supuesto: UWD, Uhren-Werke-Dresden) en caja de oro. Y encima lo llaman I porque va a ser el primero de varios. El calibre manual UWD 33.1 está hecho de plata alemana (que de plata sólo tiene el nombre: es una aleación de cobre, niquel y zinc, más conocida por alpaca) y muestra un barrilete llamado “volante” (flying, más traducible por “flotante”) que ofrece una reserva de marcha de… 55 horas. Ciertamente no es el reloj que te viene a la mente al pensar en Sinn y a lo mejor yo no hubiera diseñado esa esfera, pero hay que reconocer que les ha salido bien resultón. Eso sí, seguramente me gastaría los 12.900€ que cuesta en otra cosa.
Sinn Meisterbund I 55 aniversario
Igualmente conmemorativo –y más asequible- es el modelo 556 Anniversary. Monta un movimiento ETAsa 2824-2 automático en caja de acero (38,5mm) con fondo visto y tiene como distintivo una esfera antracita (como el 356 del 40 aniversario) donde discretamente se hace referencia a los 55 años transcurridos desde 1961. Limitado a 1000 ejemplares, su precio va desde los 1.000 hasta los 1.155€ según los brazaletes que equipe, precio que se mantiene para las otras versiones no limitadas (esfera moka o madreperla blanca). Según como se mire, es un buen precio para una edición limitada… o los otros son caros. En todo caso, una alternativa a considerar para aquellos/aquellas a quienes los 40mm les parecen grandes.
Sinn 556 también de aniversario
El 856 B-Uhr es un brindis a los relojes de observador de la SGM (prioridad a los minutos, aguja horaria calada) incorporando las mejoras técnicas actuales: caja de 40mm de acero tegimentado (el Tegiment es un tratamiento que endurece la superficie del acero haciéndolo virtualmente irrayable en un uso narmal) incorpora la cápsula de sulfato de cobre (en el asa de las siete), que no sólo absorbe la posible humedad que pueda colarse en el interior del reloj sino que al ponerse azul en este proceso avisa de tal circunstancia. También tiene una protección frente a los campos magnéticos de hasta 80.000 A/m (Amperio/metro, símbolo sobre las seis). Para evitar problemas de alergia con el níquel, el fondo de la caja *no* es tegimentado. Monta una máquina Sellita SW300-1 (¿huyendo de la tiranía de ETAsa?) y resiste 200 metros de profundidad –teórica, ver este enlace– gracias a su corona roscada. Serie limitada a 856 ejemplares, tiene un precio de 1.590€ (+195€ si se añade un innecesario brazalete de acero).
Sinn B-Uhr 856
Con el 910 Anniversary Sin ha –casi- logrado hacer parecer de vestir un reloj eminentemente deportivo como lo pueda ser un cronógrafo con ratrapante. Limitado a 300 ejemplares, monta la modificación de la Valjoux 7750 exclusiva de Sinn con rueda de trinquete o rochete (es lo que más se parece a “ratchet wheel”, que no es una rueda de pilares) y deja ver la función extra del ratrapante con el pulsador a las 8 en lugar de la más habitual posición a las once para este tipo de elemento. Me gustó su correa color camel. Van mejorando en esto de las correas, supongo que a estas alturas ya se las compran todas a Di-Modell (también alemana, por supuesto). 5.000 € por cada uno de los 300 ejemplares… A la mitad de ese precio los tendrían todos vendidos.
Sinn 910 aniversario. 300 unidades
Finalmente la menos novedad de todas pero que a mí es la que más me atrajo desde un punto de vista de “comprabilidad”: el U1 en versión camuflaje. Sí, también a mí me sorprende, máxime cuando para nada tengo filias militaroides ni nada parecido, pero la combinación de esos verdes-caquis con el satinado del acero oscuro de submarino que equipa las cajas de los U1 desde su concepción la vi perfecta. Los índices y agujas, aunque no lo parezca, van recubiertas de SuperLuminova, lo que les confiere la funcionalidad que podría esperarse de un reloj de este tipo. Para rematarlo todo, una nato caqui y un caucho verde a juego dan el toque definitivo. Siguiendo con la cosa de las ediciones limitadas, esta lo está a 500 ejemplares y saldrá por la módica cifra de 1.950 € con las dos correas. Un coleccionable, sin duda, a pesar (?) de montar un calibre SW200-1 en lugar de los ETAsa que eran pan común no hace tanto.
Sinn U1 Camuflaje

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About Author

Anton Vallverdú

Fundador, administrador y editor de Relojes Especiales. Le encanta lo que hace y se plantea como objetivo la difusión de la relojería mecánica.

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