Moritz Grossmann, de Glashütte al mundo. Parte 2: Benu

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Es evidente que si tu empresa hace honor a una figura histórica como Carl Moritz Grossmann y la fundadora ha trabajado durante años en Lange no vas a tener una gama de relojes “de moda”. Vas a querer hacer relojes refinados, de alto valor estético. Pero ¿cómo sacas la cabeza por encima de Lange & Söhne o Glashütte Original? Por ahora van por el buen camino: todo lo que tiene que ver con la relojería alemana lo han llevado al calibre: la platina 2/3, las nervaduras, el grabado… mientras que la esfera NO tiene la gran fecha de Gutkaes, no tiene las manecillas Lange, la reserva de marcha no dice “auf-ab”, incluso el tipo de letra, siendo la misma fuente, es más ligero. Eso sí, el afán por la exquisitez técnica está muy presente.

Benu Reserva de Marcha manecillasBenu es el primer modelo que sacó Moritz Grossman, en 2010 y es un reflejo del ideario de la empresa: ofrecer la lectura básica del tiempo, las horas y los minutos. Y desde luego lo hace, con unos arábigos de lectura clara acompañados por minutería de ferrocarril. Afortunadamente hay un pequeño segundero, porque si no sería demasiado simple sin ser un clásico tipo Vacheron Constantin Patrimony o Jaeger-LeCoultre Master Ultra Thin.

Curiosamente la producción es tan limitada (25 unidades en platino, 50 oro blanco y 100 en oro rosa) que aqui en el SalonQP no lo vi. Así que vamos a hablar del Benu Reserva de marcha, que además integra una una novedad muy interesante en el calibre.

En efecto, lo más llamativo de este reloj es la forma en que se ajusta la hora: en vez de extraer la corona y después girarla en un sentido o en otro, en este guardatiempos al tirar de ella se para el movimiento y la corona vuelve a su posición Moritz grossmann benunormal -“cerrada”, digamos-. En ese momento se gira hacia adelante o hacia atrás para poner el reloj en hora y, para volver a poner en marcha el calibre, se pulsa el botón que hay debajo de la corona. Así se evita que las manecillas se muevan accidentalmente cuando se está volviendo a roscar la corona. Un mecanismo ingenioso para todos aquellos que son especialmente picajosos con la exactitud. Por lo demás el calibre muestra todos los detalles que se espera de un reloj Glashütte: la platina de 3/4 sobre pilares con las nervaduras locales, la plata alemana trabajada a mano, chatones resaltados (en oro), mecanismo de parada… y añade otros de cosecha propia: un volante propio con el que -dicen- han mejorado el ajuste de la inercia mediante la inserción de tornillos de diferente longitud y que ensamblan enteramente en la manufactura, zafiros blancos -no rubíes- en chatones de oro con tornillos de color marrón-violeta y sobre todo un ajuste con micrómetro Grossmann que hace que el ajuste sea muy sencillo.

Cetalle reserva de marcha del Benu de Moritz GrossmannDel lado de la esfera nos encontramos una indicación de reserva de marcha bien realizada, aunque, por ponerle una pega, quizá le habría sentado mejor otro color para indicar la disminución de energía. Pero sobre todo llaman la atención las manecillas, creadas por la propia manufactura, que son muy elegantes. En el caso concreto de la esfera antracita las puntas están rellenas de HiCeram, un acierto porque les da visibilidad sin perder refinamiento.

Los precios son: oro blanco 27.800 €, oro rosa 26.800 y platino 36.800.

Benu Tourbillon
Moritz Grossmann hacía en su tiempo volantes más grandes de lo habitual. Lo mismo ocurre con este tourbillon, que tiene un diámetro nada menos que de 16 mm. Pero es un tourbillon Moritz Grossmann Benu tourbillon“lento”, de 3 minutos. Si a eso le añadimos un calibre que se mueve a 18.000 alternancias/hora, nos encontramos con otro de esos relojes que nos van a imantar la mirada durante mucho tiempo, porque nos permite disfrutar de su movimiento tranquilamente. Es, además, un tourbillon volante, con sólo 2 brazos. El reloj disfruta del mismo sistema de ajuste horario con corona y pulsador que ya hemos visto, pero que en este caso también detiene el tourbillon mediante un hilo metálico del grosor de un cabello humano que presiona sobre el volante. Impresiona ver la suavidad con que lo hace.

Moritz Grossmann Benu TourbillonLa esfera está planteada como un regulador, con las horas a las 3, el pequeño segundero a las 9 y una gran manecilla central de minutos. Todas las manecillas tienen ese color marrón-violeta característico de la casa y que a mí me gusta mucho, pero que supone un problema: entre los minutos 25 y 35 la legibilidad de los minutos es francamente complicada, porque la manecilla está perdida en la caja del tourbillon. La solución que propone la casa es inteligente: el contrapeso de la manecilla se prolonga hasta un semicírculo en relieve que une las otras dos subesferas y que señala precisamente esos minutos “perdidos”. El resultado es sorprendentemente armonioso y efectivo. Por cierto, el reloj tiene una diferencia de 11 segundos ¡en una semana! No está pero que nada mal, ¿verdad?
Es una edición especial de 50 unidades en oro blanco con un precio de 168.8000 euros.

www.grossmann-uhren.com

About Author

Santiago Tejedor

Creador y editor de la web www.horasyminutos.com, reflejo de su pasión por la relojería

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