Moritz Grossmann, de Glashütte al mundo. Parte I

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Hay mucha vida relojera en Glashütte. Si preguntamos al aficionado medio qué compañías se le vienen a la cabeza cuando hablamos de marcas alemanas normalmente nos dirá tres: A. Lange & Sohne (Su Majestad Serenísima), Glashütte Original (manufactura que, en mi opinión, todavía está buscándose) y NOMOS. Pero hay unas cuantas más, desde las que apelan a la deportividad a partir de la ingeniería -como Sinn- a otras que buscan la pureza que más les acerque a los criterios de Gutkaes y su heredero espiritual Ferdinand Adolph Lange. Este es el caso de la quizás más desconocida de todas: Moritz Grossmann. Esta es la introducción al reportaje en dos partes de la visita que realicé a la marca en el Salon QP de Londres en Noviembre de 2014.

Un poquito de Historia

Carl-Moritz-GrossmannCarl Moritz Grossmann nació en Dresde en 1826, hijo de un cartero. Su brillantez en la escuela le granjeó una beca de dos años en la escuela técnica de la ciudad, en la que a los 16 años comenzó sus estudios de relojería que precisamente por esa brillantez acabó antes de tiempo mientras además aprendía inglés, francés e italiano. Fue en esa escuela donde conoció y se hizo amigo de Ferdinand. A. Lange. Su pasión relojera le llevó después a Hamburgo, Munich, La Chaux-de-Fonds, Inglaterra, Francia, Dinamarca y Suiza para aumentar sus conocimientos, estableciéndose finalmente (1854) en Glashütte, muy cerca de su antiguo compañero de escuela, ahora ya famoso.

Allí creó el “torno Glashütte”, concentrándose después en la creación de escapes y trinquetes, además de crear excelentes relojes de bolsillo, relojes de péndulo y cronómetros aunque su gran legado fue la creación en 1878 de la Escuela Alemana de Relojería. Sin embargo, tras su repentina muerte en 1885 su empresa fue liquidada.

Christine_HutterY aquí entra en escena, 123 años después, Christine Hutter. Relojera apasionada por la restauración de relojes antiguos, su formación técnica adquiere un matiz comercial cuando ficha por Wempe, de donde pasó a Maurice Lacroix, Glashütte Original y A. Lange & Söhne. Poco a poco fue perfilando la idea de tener su propia marca, hasta que se hizo con el nombre “Moritz Grossmann”. La manufactura volvió a la vida el 11 de noviembre de 2008.

Empezamos por el Atum
El Atum es el nuevo modelo de la casa, y con el que en mi opinión han cantado bingo. Es el resumen perfecto del reloj exclusivo: calibre de manufactura con un nivel de acabado superior combinado con una esfera de elegancia atemporal. Sobresale el diseño de las manecillas, que es aún mejor que el de sus hermanos de marca. Parece mentira que algo en apariencia tan nimio como el contrapeso de la manecilla de los minutos pueda, por sí solo, atraer la mirada de quien lo mira, ensombreciendo incluso el diseño de las puntas que es en sí mismo maravilloso. Los índices aplicados y pulidos resaltan sobre la esfera, mientras que la esfera del pequeño segundero está en bajorrelieve, animando así el tránsito de la vista por la esfera.

Moritz Grossmann AtumTanto el Atum como el Benu tienen 41 mm de diámetro y un 11,35 y 11,10 respectivamente de altura. Ya sé que los más puristas prefieren los relojes de vestir de 38 o como mucho 39 mm, pero en mi opinión 40 es el tamaño ideal, y 41 perfectamente admisible. Al fin y al cabo la estatura ha aumentado y el tamaño de las muñecas, consecuentemente, también. Debates aparte, los relojes se sienten bien en la muñeca. Quedan mejor que bien, y es cuando te los pones que aprecias el refinamiento de la pieza y a la vez su singularidad. Incluso el Benu Tourbillon, con sus 44,5 mm resulta agradable de llevar, porque la delgadez del bisel y la contención decorativa de la esfera no proclama su tamaño.

El Atum se fabrica en oro blanco (25.300 euros) y oro rosa (24.300). Ahora mismo Moritz Grossmann produce menos de 200 relojes al año, con 46 empleados. Su objetivo para dentro de 5 Atum en la muñecaó 6 años es llegar a 800 ó 1.000 unidades. Quizá veamos para entonces versiones en acero que acerquen el producto a un público menos exclusivo, pero me parece que va a depender de si el mercado aprueba unos precios que son más caros que los de Lange. un Lange 1 Classic en oro, que incluye gran fecha, cuesta unos 27.000 euros, mientras que un Saxonia Classic oro rosa, si bien sólo tiene 37 mm de diámetro, se puede encontrar por 16.000 euros. De 40 mm en oro rosa tienes el Saxonia Dual Time, que cuesta unos 25.000 euros.

Merece la pena estar atentos para ver cómo evoluciona una marca que, ahora mismo, es una gran opción al lujo que ya conocíamos.

No te pierdas la segunda parte 

Puedes comentar tus impresiones en el foro de Relojes Especiales

www.grossmann-uhren.com

 

 

About Author

Santiago Tejedor

Creador y editor de la web www.horasyminutos.com, reflejo de su pasión por la relojería

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