Montblanc Time Writer II, de Bartomeu Gomila

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Registro original del nombre Montblanc para relojería

Registro original del nombre Montblanc para relojería

La historia de Montblanc en el mundo de la relojería es reciente, y la imagen del registro en 1889 (“a las once de la mañana”) corresponde a una época previa que nada tiene que ver con la marca original que fabricaba instrumentos de escritura. Pero no es menos cierto que el hecho de ser incorporada al Grupo Richemont le abrió un mundo de posibilidades: cuando el antiguo presidente de Montblanc pasó a serlo del grupo y hubo que adjudicar una recién adquirida perla llamada Minerva con más de 150 años de historia y especializada en cronógrafos lo tuvo claro. Y así, de repente, Una marca reconocida mundialmente por sus plumas pasó a tener además un bagage relojero envidiado por muchas de sus compañeras de grupo.

Puente de Minerva-Villeret

Puente de Minerva-Villeret

En el año 2007, y como consecuencia de esta incorporación, se crea una fundación, el Institut Minerva de Recherche en Haute Horlogerie, dedicada a salvaguardar los principios tradicionales de la alta Relojería. Además de esto, ayuda a jóvenes profesionales a desarrollar ideas innovadoras basadas en dichos principios.

Uno de los beneficiados ha sido el menorquín Bartomeu Gomila, a quien han brindado la oportunidad de hacer realidad un cronógrafo capaz de medir la milésima de segundo. Es cierto que Tag Heuer ya presentó el Mikrotimer el año pasado y que este año ha presentado el Mikrogirder, con el doble de precisión, pero no lo es menos que se basa en un principio alejado de la relojería tradicional ya que usa el magnetismo. En el caso del Time Writer II Bi-Frequence sólo encontramos relojería tradicional, que ha llegado a la conclusión de que el máximo para un sistema de espiral volante “sostenible” (=con un mantenimiento razonable) son 50 hercios, esto es, 360.000 alternancias/hora, diez veces el batir de un Primero de Zenith… Esto para el cronógrafo, porque el movimiento que anima el reloj mismo no pasa de unas tranquilas 18.000 a/h, de ahí su nombre (o apellido) Bi-Frequence.

Time Writer de Bartomeu Gomila

Y hablando de apellidos: debe impresionar ver el tuyo sobre una pieza como esta…

El pasado 5 de Julio tuvimos la oportunidad de conocer a los dos, padre e hijo gracias a la amabilidad y buenas gestiones del equipo de marketing de Montblanc Iberia. Hay que decir que actualmente sólo existen dos prototipos del Time Writer II: un “dummy” para ferias y un ejemplar totalmente operativo para demostraciones que sólo sale de Suiza acompañado por su creador. Éste es precisamente el que tuvimos ocasión de ver, admirar y… trastear. La verdad es que quedamos encantados no sólo por la proximidad de Bartomeu sino por la familiaridad con la que nos prestó una pieza única que cuando se produzca definitivamente (38 ejemplares en oro blanco ) costará más de 250.000 €… Por cierto, que el hecho de tener esa trasera tan poco (o nada) decorada, se debe a su condición de prototipo, obviamente.

Bartomeu Gomila explicando su Time Writer II

La cosa empezó directa, sin más prolegómenos que las presentaciones personales a medida que íbamos llegando los invitados. En cuanto estuvimos la mayoría (heXavi llegó más tarde por obligaciones profesionales) Bartomeu se puso a explicarnos los principios del Bi-Frequence, aunque nos pidió comprensión por algunas omisiones porque estaban “bajo secreto de patente”. Tal vez los que se dedican a esto puedan enmendarme, pero lo que yo entendí es que cuando se presenta una solicitud de patente a nivel mundial como en este caso transcurren dos años hasta que es concedida. Durante este tiempo se investiga que no haya nada ya patentado o incluso proyectos en marcha que que puedan cuestionarlo. Es por ello que nos quedamos con las ganas de saber algunas cosas, como es el meollo del asunto: cómo coseguir una oscilación de milésima de segundo con tan sólo cincuenta hercios aunque os contaré de lo que nos enteramos:

Montblanc Time Writer II

Montblanc Time Writer II

El Time Writer II Bi-Frequence es un reloj quasi llevable en cuanto a dimensiones (43/45mm) y peso, aunque es cierto que este prototipo está hecho en acero y no en oro blanco. Su mecanismo dispone de dos órganos reguladores (con espirales -producción propia- de un material secreto), dos barriletes (uno de ellos doble), dos ruedas de pilares y embrague vertical. El crono se acciona por un enorme (mono) pulsador situado a las 12, y los barriletes se cargan en las dos direcciones de la corona: de “abajo a arriba” se carga el barrilete del reloj, y de “arriba a abajo” se cargan los dos barriletes del crono. Hay que tener en cuenta que con esa oscilación tan rápida la carga dura en principio muy poco, motivo por el que se le asignan dos barriletes al crono y que consiguen la “impresionante” reserva de marcha de 45 minutos, suficiente para un uso “normal” de un crono de milésimas. Por cierto, la de la competencia sólo dura dos minutos y medio…

Correlación de lecturas

Correlación de lecturas

Lo que Bartomeu tenía muy claro es que quería que fuera fácil de leer, de manera que dispuso la lectura de abajo a arriba (flecha naranja): Minutos (hasta 15 en subesfera interior, manecilla roja), segundos, centésimas y milésimas. De hecho, éstas últimas sólo se muestran al parar el crono porque su indicador es sectorial y se hizo así expresamente para simplificar una lectura que ya de por sí exige cierta atención.

Crono de centésimas de 1940

Crono de centésimas de 1940

 

 

La medición de centésimas con 50 hercios es algo que Minerva dominaba desde 1940, eran famosos sus cronógrafos o stopwatches de los que, por cierto, todavía tiene piezas NOS (New Old Stock) en la propia fábrica.

La aportación de Gomila ha consistido en transformar esas a priori insuficientes 360.000 alternancias en algo capaz de medir milésimas. Él mismo lo explica con la analogía de un aro de esos con los que jugaban los niños a principios del siglo XX: se trata de convertir un movimiento sincopado por el escape en algo contínuo. El secreto está en mantener la fuerza constante mediante impulsos y sobre todo mover ese volante muy-muy rápido. Esto se consigue con dos espirales contrapuestos… pero es todo lo que pudimos sacarle. Bueno, eso y que hay una pieza llamada “fuet” (látigo) que “lanza” el volante en el mismo instante de accionar el cronógrafo para evitar el lapso crítico de falta de amplitud del volante si en lugar de lanzarlo simplemente lo “soltara”.

La verdad es que entre lo novedoso y lo secreto nos quedamos un tanto a oscuras, así que va a quedar pendiente una nueva visita para que nos lo explique cuando ya estén registradas todas las patentes. Eso sí, nos lo pasamos la mar de bien trasteando semejante maravilla, y para ejemplo algunas fotos:

Oscar y la felicidad

Xavier, filosofando

 

 

 

 

Atendiendo en clase

Atendiendo en clase

Aunque siempre muy atentos a las explicaciones del maestro relojero -que lo es- en exclusiva para nosotros.

 

 

 

El protagonista.

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Finalmente quisiera dar las gracias a todos. A Montblanc por acercarnos a Bartomeu y su Time Writer, al propio Bartomeu por su afabilidad y disposición y a los compañeros foreros por su asistencia: da gusto compartir eventos como éste con aficionados tan entregados.

www.montblanc.com

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