La historia de Omega, el primer reloj en pisar la luna

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La historia de los relojes Omega se remonta a 1848, año en el que el joven relojero Louis Brandt redefine el concepto de manufactura relojera creando un taller en la localidad suiza de Chaux-de-Fonds. Hasta la muerte de su fundador, la empresa experimentó un rápido crecimiento y no sería hasta 1880, luego de la muerte de Brandt, que sus descendientes tomaron la decisión de desplazar la firma a Viena donde ha estado hasta la actualidad. En la última década del siglo XIX la empresa creó importantes movimientos como el Labrador, el Gurzelen y el calibre 19, al que denominaron Omega. Esta máquina, sinónimo de perfección y éxito comercial, terminó dando nombre a la propia compañía en 1903 y ha acompañado a la firma hasta el día de hoy. Durante estos años se desarrollaron innovaciones importantes como el reloj pulsera con repetición de minutos y se lograron piezas de relojería con una precisión de 30 segundos por día. Estos avances convierten a relojes Omega en un referente de la industria relojera suiza de la época.

Con el comienzo del siglo XX, Omega se convierte en una de las empresas de relojería más grandes de Suiza. Se producen relojes de pulsera, relojes militares y relojes para la marina, entre otros tipos, y se acumulan numerosos premios como el Grand Prix de la Feria Mundial de París. Con la llegada de la I Guerra Mundial, ciertas dificultades económicas hacen que Omega se fusione con Tissot en el grupo SSIH (Société Suisse pour l’Industrie Horlogère), predecesor del que será el conglomerado Swatch. Este grupo incluiría otras empresas de relojería como Lanco, Lémania y Hamilton, algunas de las cuales manufacturarían algunos de los movimientos cronográficos más importantes de la historia de los relojes Omega.

Uno de los logros más notables de la historia de Omega fue el récord mundial de precisión de 97.8 puntos otorgado por el observatorio inglés de Kew-Teddington en 1936. Durante esta primera mitad del siglo XX, Omega se centró en producir relojes revolucionarios y más profesionales que los de otras marcas con lo que, en 1932, es escogida como la primera manufactura de relojería cronometradora en solitario de unos Juegos Olímpicos (Los Ángeles 1932). Desde entonces y hasta ahora, Omega ha llevado a cabo todo el cronometraje olímpico incluyendo entre sus hitos elementos innovadores como la cámara fotofinish. En esta época también nace el cronógrafo Marine, el primer reloj de pulsera diseñado para submarinistas capaz de soportar hasta 13,5 atmósferas (aproximadamente 135m).

Para la década de los 70, SSIH se había convertido en el principal grupo productor de relojes en Suiza y el tercero a nivel mundial. Eventos como la creación del Omega Speedmaster, el único cronógrafo calificado por la NASA como adecuado para las misiones espaciales, remarcan el espacio ocupado por la marca. El Speedmaster, con un calibre 321, fue el único reloj de pulsera capaz de pasar todas las pruebas de la agencia espacial de los Estados Unidos por lo que es seleccionado para sus misiones espaciales tripuladas. El momento más memorable de este cronógrafo se alcanza en 1969, durante la misión Apolo 11, cuando se convierte en el primer y único reloj en registrar los primeros pasos del hombre en la luna. A partir de este momento, Omega se convierte en el cronógrafo oficial de las misiones espaciales norteamericanas y rusas. Otro de los cronómetros de esa época es el Marine Chronometer 2400, uno de los relojes de pulsera más precisos y más avanzado tecnológicamente del mundo.

Durante los años 80, el grupo SSIH fusiona sus operaciones productivas con ASUAG (Allgemeine Schweizerische Uhrenindustrie AG). Otros inversores se hacen cargo de la compañía posteriormente y constituyen el SMH (Société de Microélectronique et d’Horlogerie) que en la próxima década se convertirá en el grupo Swatch, uno de los principales productores de relojes en el mundo. En esta década los relojes Omega siguen obteniendo premios y en 1983 recibe su certificado oficial número 100.000 para sus cronómetros de cuarzo.
La colección Omega se centra en cuatro líneas: Constellation, De Ville, Seamaster y Speedmaster. También existen las especialidades –que incluyen tourbillon- y la colección Omega Museum con diseños retro. Cada una de estas colecciones tiene características únicas y, en algunos casos, sus orígenes datan de los años 40 y 50. Los Constellation son cronómetros automáticos deportivos que entraron al mercado en 1952 y han jugado un papel fundamental dentro de la marca. Llevan una marca que los reconoce como cronómetros certificados de alta precisión. En la serie De Ville se agrupan los modelos automáticos más clásicos mientras que colección Seamaster incluye modelos más actuales y son un guiño a los relojes de alta gama de buceo. Se les considera de los relojes de más fácil lectura por su revestimiento luminiscente. Finalmente, los Speedmaster son cronógrafos automáticos manuales que se han convertido en leyenda por el Speedmaster Professional, el reloj lunar.

A lo largo de su historia Omega ha expandido su reputación de manufactura de relojería con numerosas innovaciones. Una de ellas fue el crear el primer reloj de pulsera con un tourbillon automático montado centralmente o la introducción del escape co-axial. Este avance, con el que redefinió toda la teoría de la relojería mecánica, supuso modificar el escape, corazón de todo reloj mecánico con más de 250 años de historia, para introducir un sistema co-axial de Omega que disminuye la fricción por deslizamiento, tiene una mayor resistencia y eficiencia mecánica permitiendo mayor precisión cronométrica a más largo plazo. Introducido por primera vez en la colección De Ville, el escape co-axial de Omega está considerado como una de las principales innovaciones en la relojería mecánica del siglo XX.

Omega es la manufactura de relojería que ostenta la mayor cantidad de plusmarcas de precisión. Este hecho, unido la inclusión de movimientos cronográficos renovadores como los que incluye sus series 33xx, 8500, 8501 y los diseños llamativos, le han permitido que ser considerados verdaderas piezas de arte dentro del mundo de los relojes de lujo.

 

Curiosidades

  • Omega ha sido cronometrador oficial de más de 25 eventos olímpicos donde ha utilizado innovaciones como el omegascope, el cronometraje electrónico, los pads de contacto o la sincronización de eventos para ser vistos online.
  • Personalidades como John F. Kennedy, Elvis Presley, Cindy Crawford, George Clooney, Buzz Aldrin, Michael Phelps, Michael Schumacher, Sergio García, Greg Norma, entre otros han sido o son embajadores de la marca Omega.
  • Desde 1995 Omega patrocina los filmes de James Bond. En la última versión de la saga el protagonista lleva un Seamaster Planet Ocean e incluso se ha hecho un reloj para la celebración de los 50 años del personaje, el Seamaster James Bond 50th Anniversary.
  • Omega trabaja de conjunto con organizaciones como Orbis International en proyectos de interés social como el del hospital ocular aéreo en la lucha contra la ceguera evitable. También promueve el cuidado del medio ambiente con el apoyo a iniciativas como Planet Ocean y Solar Impulse.
  • Omega es patrocinadora y cronometradora oficial de navegantes y competiciones de vela –como el equipo de Nueva Zelandia y la Copa América de Vela- y de deportes de invierno como las carreras de monobob y bobsleigh.
  • El Omega no sólo ha sido el reloj con el que el hombre pisó la luna sino que hay preparado un Speedmaster Professional X-33 listo para la visita de astronautas a Marte.

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