Hamilton Khaki Takeoff auto chrono, una review

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El Hamilton Khaki Takeoff auto chrono, del que aquí os presento una review, fue anunciado en la pasada feria de Baselworld 2014 pero no ha llegado a los distribuidores españoles hasta finales de este mismo año. Se ha editado en una serie limitada a 1999 ejemplares, y tratándose de un reloj inusual como es este está por ver si es una cantidad excesiva o por el contrario y gracias a la popularidad de Hamilton Watches con el tiempo se convertirá en una pieza de colección. Y digo inusual porque el Hamilton Khaki Takeoff auto chrono es un cronógrafo con medidas inusuales (46mm de diámetro y 16mm de alto) y funcionamiento inusual: bullhead (corona y pulsadores a las doce en lugar de a las tres) y “cabeza” separable para poder ser montada bien en el reloj propiamente dicho como en un soporte cuadrado simulando un panel de instrumentos.

Un instrumento de vuelo

Hamilton Khaki Takeoff auto chronoLa esfera nos indica hora y minutos, segundos (a las seis) y día del mes, mientras que en la parte de cronógrafo encontramos un contador de treinta minutos (a las doce) y la trotadora central con el extremo en color amarillo, color que le da mucha visibilidad sobre el fondo negro. Las agujas minutera y horaria están tratadas con Superluminova si bien su parte exterior es cromada al igual que las manecillas de las subesferas: en mi opinión un error de bulto si lo que se pretende es hacer pasar el Hamilton Khaki Takeoff auto chrono por un instrumento de vuelo dada la (lógica, por otra parte) aversión de los pilotos por cualquier destello en la cabina. Igualmente, opino que el cristal de zafiro debería tener un mejor tratamiento antirreflejos.

Tiene un bisel interno dividido en minutos manejable desde el exterior (agarrando el propio bisel estriado) mediante algún tipo de transmisión, puesto que el cristal permanece fijo. Deduzco que será esta circunstancia, junto con que los pulsadores no sean roscados, la que hace que la resistencia al agua declarada sea de sólo 50 metros (mucho cuidado: esto no quiere decir que puedas hacer submarinismo con él). La escala de minutos es regresiva (va de más a menos) y los últimos quince minutos están resaltados en amarillo. Hay bastante información prescindible (las palabras “minutes” y “seconds” en las subesferas, las inscripciones de los minutos en cada índice…) pero que contribuye a dar aspecto aviador al conjunto.

El sistema de fijado de la cabeza a sus soportes (sea el panel o el reloj) se realiza alineando la corona con el punto rojo de cualquiera de los dos y ejerciendo una ligera presión a la vez que se gira en sentido horario (al contrario para liberarlo). Los cuatro pequeños cojinetes que imagino en posición gracias a algún tipo de muelle proporcionan una razonable sensación de seguridad cuando encajan en sus alojamientos con un sonoro clic. Para poder realizar la operación cómodamente existe dos zonas estriadas en la carrura (a las 2-3 y a las 8-9) seguidas de unas indicaciones “LOCK” en amarillo acompañadas de flechas que marcan esta dirección de cierre. Estas zonas de agarre no están esculpidas o moldeadas en la carrura sino fijadas a la caja mediante cuatro diminutos tornillos.

Buenos acabados

Los acabados de la caja del Hamilton Khaki Takeoff auto chrono, como no debería ser menos en una marca del grupo Swatch, son excelentes, máxime teniendo en cuenta el tratamiento PVD y la cantidad de elementos que presenta cuando podría haberse ahorrado la mayoría de ellos en una construcción más simple (y desde luego más anodina): además de los cuatro tornillos que acabo de mencionar, el fondo transparente queda fijado por otros seis y hay cuatro más en el bisel interno/externo. Y todavía hay más: el soporte de pulsera tiene las asas igualmente fijadas por tornillos; y no son decorativos en el sentido de que estén “dibujados” en la propia asa: se ve perfectamente la mecanización para alojarlos. Por su medida, cualquiera de ellos podría formar parte del movimiento. El manejo de la corona y pulsadores es cómodo gracias tanto al tamaño como a la ubicación de estos. Al estar en la posición de las doce, la corona es mucho más accesible y permite desenroscarla y manejarla (puesta en hora) con el reloj puesto, aunque en realidad es una maniobra innecesaria porque los perezosos pueden simplemente sacar la cabeza de su alojamiento, realizar los ajustes que necesiten y volver a colocarla en su sitio.

El conjunto se complementa con una correa de becerro alomada muy agradable tanto al tacto como a la vista. Bien acabada, la hebilla, también en PVD negro, lleva troquelada la H de la marca y una uña plana que hace que los orificios en los que encaja sean igualmente planos, dando una buena sensación de calidad. El interior de la correa presenta una especie de grabado que ayuda a mantener el reloj en posición aun en situaciones de calor/sudor, cosa que se agradece dadas sus proporciones y peso (157 gramos).

El movimiento

Hamilton Khaki Takeoff auto chronoEl Hamilton Khaki Takeoff auto chrono monta un calibre H-31, derivado del Valjoux 7750 y del que se diferencia, aparte de la disposición de las subesferas, en una mayor reserva de marcha (60 horas) y en que el pase rápido de fecha se realiza mediante un pulsador situado a las 7 al estilo de los calibres con fases lunares. Un error, en mi opinión, porque necesita sí o sí de un elemento auxiliar (el punzón que viene como dotación, fácilmente extraviable) que no siempre tendremos a mano. No entiendo cómo no han conservado el pase rápido mediante la posición intermedia de la corona, aunque es probable que haya razones técnicas para eso. Tratándose de un modelo con fondo visto, presenta cierta decoración aunque sin grandes alardes: el puente que soporta el rotor está grabado con lo que podría llamarse “côtes Hamilton” mientras que la propia masa oscilante muestra la marca y los rubíes (27). Y hablando de masa oscilante: el H-31 ha heredado la carga en un solo sentido y el característico “girar loco” del Valjoux 7750.

Hamilton Khaki Takeoff auto chronoEl Hamilton Khaki Takeoff auto chrono no es desde luego un reloj para todos los días ni para todos los brazos. Para empezar, su altura (16mm) convierte en poco menos que misión imposible que quepa bajo un puño de camisa, y su diámetro (46mm) hace que –en mi opinión- no quede bien en muñecas de menos de 17 cm de circunferencia. Si a esto le añadimos su aspecto decididamente de instrumento de “trabajo sin corbata” nos encontramos con que no va a ser el único reloj en la caja del aficionado pero ¿qué aficionado tiene un único reloj? Una cosa es segura –o casi-: tendrá poca competencia a la hora de ser elegido porque todas esas características lo hacen bastante único. Lo mismo respecto a la decisión de compra: su precio, 2..500 € en España, lo sitúa en una zona peculiar ya que por ese importe hay mucho donde elegir, pero al mismo tiempo hay muy pocos relojes con sus características.

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About Author

Anton Vallverdú

Fundador, administrador y editor de Relojes Especiales. Le encanta lo que hace y se plantea como objetivo la difusión de la relojería mecánica.

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