Mi inventario de Hammys
Allá por otoño de 2007, cuando sólo los más cenizos anticipaban la crisis, me hice con el primer Hamilton de mi caja. Fui (y confio seguir siendo) poco convencional, y opté por un modelo poco habitual, del que me prendé al verlo en un escaparate. El Jazzmaster Square sigue siendo uno de los relojes más bonitos de mi colección, llama la atencion de todos los que lo ven
Mi primer contacto con la marca fue pues, formal, un reloj de vestir elegante, sobrio,... tal vez por eso la siguiente compra se fue al otro extremo
Con el tiempo, decenas de Unitas han ido llegando a mi caja, pero mi Officer sigue teniendo el especial encanto de haber sido el primero... A esas alturas ya era un adicto a la marca, y,... ya sabéis, no hay dos sin tres, a la tercera va la vencida,...
El Air Race es uno de los iconos de Hamilton, y creo que también figura entre los favoritos del foro. Lo compré con correa de piel naranja, pero no la llegué a estrenar, siempre ha vestido caucho. En verano naranja, y en invierno negro. Es uno de mis favoritos con doble huso. Tenía claro que me llegaría un cuarto, un quinto,...
Pero antes me llego la fiebre del ensamblaje, de la transformación de relojes de bolsillo en piezas de pulsera, y Hamilton no ha escapado a mi fiebre. Javier (Epicuro 150) me descubrió que Hamilton empleaba calibres UT6497, a los que designaba 870, para sus lepinne. Para este Javier además recuperó la H de oro de la esfera original de bolsillo para utilizarla en la nueva.
Es el único reloj que llevo con milanesa, también el único de esfera gris,... en definitiva es una pieza única, como todos los ensamblajes, que te permiten crear (o re-crear) relojes realmente únicos
Pero claro, si combinas la adicción a Hamilton con la de los ensamblajes, caes con toda seguridad en los clásicos americanos. Pocas, muy pocas deben de ser las máquinas construidas hace más de medio siglo que todavía prestan el servicio para el cual fueron concebidas. Hace ya 53 años que ceso la producción de los Hamilton 917. Se hicieron algo más de 210.000 en los 18 años durante los cuales se produjeron en la factoría de Lancaster, Pennsylvania. El mío salió de la Ciudad de la Rosa Roja en el 49, el año en que Orwell publicó 1984, Mao Zedong proclamó la República Popular China y el Viking I surcó los cielos, y desde entonces marca la hora. Ahora las ruedas que llevan girando 61 años están a la vista, y permiten apreciar este pedacito de la historia de la relojería que late hoy en mi muñeca…
Además, creo que va a pasar poco tiempo más solito en su caja, confio que la media docena se complete con un auténtico icono de la alta relojería, un Hamilton 945. 23 rubíes, ajustado en 5 posiciones,... una autentica joya que vendrá a hacer compañía al 921
Ahora que lo pienso,... tal vez me quedé corto comprando una caja sólo para dos viejos Hamilton, tal vez me quedé corto...
Mi colección, en el Bilhana WatchBlog: http://bilhana.wordpress.com