Rene, por lo que recuerdo de Veracruz, que es mucho e intenso (Doce noches seguidas en la Casona dan para contar mucho...
) no guardo recuerdos de que fuese un lugar especialmente peligroso.
Es decir, no me sirve como excusa lo de los asaltos. Dicho esto, las únicas soluciones que veo son:
a) Retírale el saludo a tu amigo. Demasiado drástico, y teniendo en cuenta cómo es Veracruz, que os váis a volver a ver a los dos ó tres días en el Bule, en Las Américas o en el Club de golf, poco factible.
b) Haces como que no sabes nada y te olvidas de mirarle la muñeca izquierda a tu amigo. Es lo que hacía yo hasta hace no mucho con mis amigos, muy aficionados ellos a los fakes.
c) Le malvendes, o en su defecto incluso regalas, uno de tus relojes buenos. Fue la opción que tomé con mi mejor amigo, harto de que "luciese" fakes en su muñeca. En el momento en que me dijo "me gusta tu Hamilton Khaki Navy" se lo ofrecí a un precio ridículo. Bien es cierto que perdí en la operación, pero logré que alguien por fin luciese un reloj como Dios manda en su muñeca.
d) Te lo llevas a la parroquia, y con un café y una bomba de frijoles le tratas de convencer de las virtudes de la relojería de verdad. A priori me parece la solución más adecuada, y la más correcta, dado el caso.
e) Le acompañas a la relojería que hay en Las Américas, y que se compre delante de tí un reloj bueno. Hasta que tal cosa no ocurra, no le dejas salir de allí. Y ya verás como se le pasa lo de los fakes
En el fondo los hombres nunca dejamos de ser niños, sólo cambiamos de juguetes con el paso del tiempo