Bueno, si juntamos dos factores, es medio normal el anuncio.
Por un lado, las casas de relojería son bastante exageradas en cuanto a decir lo que hacen bien. Todas, toditas, todas son las mejores. Fin de la discusión (
) Ahí es donde entramos nosotros, como clientes educados y leídos, a analizar esa información y de verdad quedarnos con lo que nos gusta, y desechar lo que no.
Y por otro, a ese lado del Atlántico la publicidad es bastante más agresiva que en la vieja Europa, donde somos un poquito más mirados y delicados con lo que decimos.
Están en su perfecto derecho a decir eso. Y nosotros en nuestro prefecto derecho a creérnoslo o no. No me sorprende, la verdad.
En el fondo los hombres nunca dejamos de ser niños, sólo cambiamos de juguetes con el paso del tiempo