Yo también corroboro la idea de que cada vez las nuevas generaciones escriben peor, empezando por cómo cogen el bolígrafo (o el instrumento de escritura que sea). A esto seguramente ha contribuido el uso de utensilios que escriben en cualquier posición, al contrario que las plumas, por lo que al apoyo de la punta y la posición de la mano que se gastan algunos, prácticamente impiden que se pueda hacer una buena letra. Si a esto añadimos la ausencia de la práctica de la caligrafía, los resultados son nefastos.
El otro día se anunciaba a bombo y platillo por diversos noticiarios televisivos que la casa Rubio, fabricante de los cuadernos de caligrafía, había comercializado una aplicación para tabletas para poder escribir y hacer cuentas en una pantalla con la punta del dedo desnudo, vamos, el uso de la informática y microelectrónica más avanzada para volver a procedimientos troglodíticos de expresión. No es difícil augurar que, a este paso, en pocos años los niños serán incapaces de escribir sin un teclado, como ya son incapaces de realizar la más simple operación aritmética sin una calculadora.
El desprecio por la caligrafía puede que empezará hace unas décadas, al extenderse la idea que forzar unas reglas de escritura iba contra la libertad personal. Es algo parecido a lo que discutía hace poco con una conocida mí
a, muy "progre" ella, que defendía que todas estas reglas, incluso las lingüísticas como el uso del neutro, o las de cortesía como el uso del usted, etc. son normas represoras que hay que superar...lamentable desprecio por la civilización y la cultura.
Perdón por el rollo, pero
así nos luce el pelo.