Deep Space Tourbillon: el sueño filosófico de Vianney Halter (parte 1)

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Vianney Halter by Peter Chong

Vianney Halter creció en Mantes-la-Jolie, en las afueras de París, rodeado de maquinaria por todas partes. Su padre era conductor de trenes, y su interés en la mecánica se desarrolló desde muy pronto: a los 10 años ya frecuentaba al relojero de su barrio y a los 14 se inscribió en la prestigiosa Ecole Horlogère de Paris (hoy desaparecida), estudios que complementó con un año de relojería electrónica. Después de graduarse, en 1981, pasó varios años trabajando como restaurador de relojes de pulsera y relojería gruesa para varios relojeros de París hasta que en 1990 un colega parisino, François-Paul Journe, le propone junto con Denis Flageolat (quien con el tiempo sería co-fundador de De Bethune) crear THA (Techniques Horlogères Apliquées), un taller-laboratorio donde pensar y desarrollar prototipos y complicaciones para otros. Después de dos intensos años al final de los cuales venden THA a Carl F. Bucherer, Halter funda en Sante Croix, Suiza, su propia empresa, “La Manufacture Janvier”, nombre con el que quiere homenajear a uno de los grandes relojeros franceses de la Historia: Antide Janvier.

Halter es uno de esos relojeros que provocan mucho revuelo con sus creaciones entre los entendidos, levantan aplausos entre los periodistas del sector… y pasan totalmente desapercibidos por el público en general, incluso aquellos con alto poder adquisitivo. Aunque en mi opinión no está a la altura de un Kari Voutilainen o Andreas Strehler, sus trabajos (que también tienen sombras) son piezas a tener muy en cuenta cuando hacemos una recapitulación de las creaciones relojeras más significativas de los últimos 20 años. Uno de ellas es su Deep Space Tourbillon, del que me senté a hablar con él en el pasado SalonQP de Londres.

Tras la creación del más que estimable Classic Janvier Vianney se encontró con décadas de su vida dedicadas completamente y en exclusiva a la relojería, una situación económica de su empresa claramente mejorable y una cercanía a los 50 años que le hizo replantearse muchas cosas, y que al cabo le llevó a dejar su profesión para encontrarse consigo mismo y con su pasado, sin ningún plan para el futuro. star-trek-deep-space-9Ocurre que Vianney es un grandísimo aficionado a la ciencia ficción, y particularmente devoto de Star Trek. Un día, yendo a alquilar una película, se enteró de que la amada Star Trek de su juventud había tenido continuación con nuevas series; se hizo con dos de ellas (The Next Generation y Deep Space Nice) y más o menos en un par de meses se embauló las dos series completas. Nada menos que ¡354 capítulos! No es de extrañar que, tal como me confesó, empezara a soñar con la serie, interactuando en sus sueños con las historias que veía en el televisor. Pues bien, en uno de esos sueños vio una especie de instrumento que podría ser un reloj.

Según me dijo, el mismo se forzó a seguir soñando sobre ese instrumento noche tras noche, depurando su imagen hasta convertirlo en algo realizable. Y así fue: cuando tuvo una idea clara de cómo debía ser volvió a sentarse en su mesa de trabajo -que no es de relojero sino con un ordenador con Photoshop y Autocad- para hacerla realidad. Pero la cosa va más allá. Con ese instrumento quiso expresar también la existencia del hombre como ser tridimensional y su relación con el espacio… metido dentro de una caja hecha a imagen y semejanza de una nave de Star Trek. En fin, todo esto es el alucinante origen de esta pieza que -y esto es lo que nos interesa- es francamente seductora.

 

No te pierdas la segunda parte

About Author

Santiago Tejedor

Creador y editor de la web www.horasyminutos.com, reflejo de su pasión por la relojería

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